La única foto que les importaba a Macri y Sanz en Mendoza - Mendoza Post
Miércoles 18 Feb 2015
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

La tiraron al “corner” de punta y para arriba arrancando aplausos tribuneros cuando les preguntamos por el escenario nacional y las repercusiones del acuerdo que se estaba firmando. Pero Ernesto Sanz y Emilio Monzó consiguieron ayer en el caluroso local del PRO en pleno centro de la Ciudad de Mendoza, la única foto que les sirve para empujar al arco opositor a un gran acuerdo capaz de desbancar al kirchnerismo del poder, e impedir que el peronismo se haga de nuevo de la presidencia de la Nación.

En esa imagen, la UCR de la provincia de Cobos -que no estuvo ni mandó saludos- estaba firmando con el PRO de Mauricio Macri un acuerdo electoral amplio, en el que compartirán la fórmula de gobernador y vice, los radicales Alfredo Cornejo y Laura Montero. Un detalle: en ese acuerdo mendocino ya estaban todos los socios que en Buenos Aires repelen al jefe de gobierno de la ciudad: Socialistas y Libres del Sur. Paquete cerrado con moño y todo.

A Cornejo no le cabía más felicidad.

¿Cómo sigue la historia?

El interés de Mauricio Macri era tener a Cornejo de candidato a gobernador y apalancarse en el acuerdo mendocino para generar efectos similares y “contagiar” a los socialistas y el ala más a la izquierda –aunque conservadora- de la UCR. Así, podrían alinearse en su proyecto presidencial. De allí en más, cómo se integren las listas en Mendoza o cómo se las arreglará el PRO local para que los radicales les den agua en el desierto, es casi un problema doméstico que no llegará al escritorio del presidenciable porteño. En todo caso, tendrán que encargarse de ello Emilio Monzó, Sebastián De Luca, Omar De Marchi y Gustavo Cairo. Lo que sí le importa a Macri es que en esa foto de ayer al mediodía estaban los dirigentes del PRO como Gabriela Michetti y Monzó, junto a Ernesto Sanz y Laura Montero. Esa foto “nacional” a Macri le suma. Pero también a Sanz, y posiblemente mucho más que al ingeniero.

El dilema radical

Ernesto Sanz se ha dado cuenta hace rato que la UCR no será competitiva de por sí en este turno electoral, respecto de la presidencia de la Nación. Es una certeza dolorosa. Él mismo es un presidenciable y además es presidente del Comité Nacional. No obstante, la UCR podría quedarse con numerosas gobernaciones, legisladores nacionales y provinciales, intendentes y concejales si forma parte de un colectivo opositor fuerte capaz de derrotar al Frente Para la Victoria, sea quien fuere el candidato. 

Cornejo, Sanz, Pinto, clima de jolgorio.

El problema para Sanz es convencer al resto de los radicales empezando por el otro presidenciable Julio Cobos, con quien estuvo reunido a solas veinte minutos hablando de estos temas la semana pasada. En ese encuentro se culparon uno al otro de no ser claros respecto del futuro, y aunque nadie sabe cuál fue la conclusión, los llamados que Cobos recibió para ir ayer a la firma del acuerdo mendocino fueron infructuosos, y fue la senadora Laura Montero la que tuvo que sacar la cara por el equipo.

La preocupación de Sanz es mantener la llama viva hasta las PASO, por lo menos, pero arribar a un gran acuerdo opositor donde el volumen de la UCR le ayude a acumular una carga significativa de poder después de las elecciones. El asunto es hacérselo entender a los correligionarios que no quieren saber nada con Macri por historia, herencia, simpatías, o lo que fuere. 

El propio Cobos no se fuma al ingeniero de ningún modo posible. No hay afecto.

Tiene poco tiempo Sanz para conseguir la construcción que necesita y embarcar a la UCR en un frente opositor competitivo, aunque cuenta con algunos hechos objetivos a favor, militados por el propio kirchnerismo. El principal es...

El caso Nisman. La confusa y escandalosa muerte del fiscal profundizó la brecha y agitó el voto opositor que busca un cambio. La marcha de hoy convocada por los fiscales será muy fuerte y tendrá múltiples lecturas. Potenciada además por las reacciones frías, desangeladas, cuando no absolutamente desubicadas de la realidad y de su cargo de la presidenta de la Nación, será una expresión de descontento que excederá la muerte del fiscal que había acusado a la presidenta.

Una encuesta de Aresco que circuló en el massismo la semana pasada muestra cómo los votos se le están escurriendo como agua entre los dedos a Scioli por el caso Nisman, aunque no haya hecho ni dicho nada. Extraño equilibrio del universo, su buena imagen se debe en gran parte a esa actitud de bajo perfil. Esos votos que el oficialismo pierde se reparten entre Massa y Macri, con preferencia por el de Tigre según el sondeo. En medio de esta crisis, el gobierno nacional potenció sus peores reflejos autoritarios. Están espantando a los votantes. Muchos de ellos irán hoy a las marchas por todo el país convencidos de que son Nisman, y para desquitarse alguna cosa del gobierno. Jefa de la Polarización, Cristina hará unas horas antes un acto militante en Atucha. Ernesto Sanz, que tiene muchos años de partido y de militancia, tiene muy afinado el termómetro de lo que pasa en la calle. Y por eso el apuro en acordar con Macri, antes de que la UCR se termine diluyendo en las reyertas internas de UNEN y quede afuera del podio de los que pelean por ingresar a la primera vuelta.

En todo este contexto, la foto de ayer sirve. A Macri, que quiere ser presidente, y a Sanz; porque es la única oportunidad que tendrá la UCR de formar parte de un gobierno nacional.

Así de claritas son las cuentas.