¿Es cierto que se acerca el fin del mundo? - Mendoza Post
Martes 17 Feb 2015Martes, 17/02/15 atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

Cada año, los agoreros de siempre salen a hacer sus predicciones acerca del fin de los tiempos. Es algo que ocurre desde que el mundo es mundo, pero finalmente nada sucede. La Tierra sigue girando y el ser humano persiste en sobrevivir a pesar de todo.

No obstante, los apocalípticos de siempre seguirán adelante con sus insostenibles y absurdas teorías, las cuales —lamentablemente— logran llegar a ciertas almas crédulas.

¿Cómo es posible que haya quien aún crea en hipótesis sobre un eventual fin del mundo siendo que hasta ahora siempre han pifiado todos los pronósticos?

La psicología ha dado sobradas explicaciones al respecto —o al menos lo intentó—, pero también lo hizo la ciencia a través de un estudio del estadounidense Baylor College of Medicine (BCM).

Allí, se afirma que una parte de la corteza cerebral —la media-prefrontal—hospeda el instinto a la credulidad. Read Montague, docente del BCM y uno de los responsables del estudio, expresó que los humanos son "muy crédulos por naturaleza".

Lo mismo asegura Erik Asp, investigador de la Universidad de Chicago, quien junto a otros investigadores ha sugerido que el centro de la credulidad se halla en un lugar muy concreto de nuestro cerebro: el área ventromedial de la corteza prefrontal del cerebro, situada justo encima de los ojos.

Según el científico, ello explicaría por qué los niños y los ancianos son los grupos etarios más crédulos.

Como sea, en los últimos meses comenzó a cobrar fuerza una nueva hipótesis referida al fin del mundo, en este caso impulsada por el jefe del sector de investigaciones espaciales del Observatorio de Pulkovo de la Academia de Ciencias de Rusia, el doctor honorario Jabibulá Abdusamátov.

Según el investigador, quien estudia la periodicidad del cambio de la actividad solar, la Tierra ha acumulado una gran cantidad de calor y ya ha comenzado a enfriarse. Ergo, según el experto, ya se pueden sacar conclusiones sobre los futuros calentamientos globales y los descensos de temperatura. "Disponemos de datos que indican que la temperatura comenzará a bajar radicalmente a partir de 2014", asegura Abdusamátov.

Y fue aún más allá: "El descenso de temperatura llevará a que las zonas de cultivo queden considerablemente reducidas. Además de los problemas con los alimentos, será mucho más difícil la extracción de petróleo y gas en latitudes septentrionales".

No hace falta mencionar que el presagio del supuesto investigador es absurdo y hasta descabellado. Por lo pronto, carece de datos de rigor que sostengan su hipótesis, la cual —dicho sea de paso— va a contramano de lo que dice la ciencia tradicional.

Hay quienes podrían pensar que, por tratarse de una persona que ostenta un título profesional, su vaticinio tiene algún grado de verosimilitud. Sin embargo, esto no es así: el absurdo es absurdo por más que lo diga un premio Nóbel. Es lo que se denomina como “principio de autoridad”: se le da relevancia a los hechos según quién los mencione, no la evidencia que haya detrás.

Más profecías (fallidas) de 2014

Oportunamente, comenzaron a hacerse carne dos profecías apocalípticas relacionadas al año 2014. La primera de ellas es el “Ragnarök” o la batalla del fin del mundo, que supuestamente iba a ocurrir el pasado 22 de febrero de 2014.

Quien la impulsó es un supuesto experto llamado Vadim Scherbakóv, quien basó su hipótesis en el “Fimbulvetr” —más grande invierno—, que aparece descripto en poemas escritos en nórdico antiguo.

Según los agoreros del apocalipsis, se trataba de un hecho que iba a preceder al fin del mundo y que impulsaría tres inviernos sucesivos, sin ninguna intervención del verano. “Durante este tiempo, habrá innumerables guerras y los lazos de sangre ya no será respetada: los familiares se encuentran juntos y hermanos se matan hermanos”, aseguraron.

Los verdaderos expertos echaron por tierra esa pretensión una y otra vez, y aseguraron que, a lo sumo, la mitología podría estar relacionada con los fenómenos meteorológicos extremos de 535-536 que se tradujeron en un descenso notable de la temperatura en el norte de Europa.

La segunda amenaza hablaba de la evaporación de la humanidad a través de la aparición de una nube ácida que iba a hacerse carne el 1º de junio de 2014, lo cual jamás ocurrió.

Investigadores del observatorio estadounidense Chandra auguraron —vanamente— la llegada de este “apocalipsis” y juraron que existía esa nube, con una superficie de dieciséis millones de kilómetros cuadrados, fruto de un agujero negro que se estaba acercando a la Tierra a una velocidad inverosímil desde el centro de nuestra galaxia.

No solo no ocurrió nada, sino que el astrofísico Mijaíl Odintsov anticipó que ello sería así: “Para ser exactos, deberíamos explicar que el observatorio Chandra hizo su descubrimiento en 2005. Anunciaron el escape de una gigantesca nube del mayor agujero negro registrado. Pero ahí es donde se acaban los hechos. El escape se produjo en el clúster de galaxias MS 0735+7421 que se encuentra a 2500 millones de años luz de la Tierra. Es muy poco probable, por otra parte, que desarrolle una velocidad tan alta, a causa de diferentes factores. Aún así, nos alcanzará dentro de un plazo muy largo, porque un año luz equivale a 10 000 000 000 000 de kilómetros. Si lo multiplicamos por 2500 millones de años luz, sabremos en qué momento la nube alcanzará la Tierra”.

El fin del mundo que no fue

No es la primera vez que se pregona el fin del mundo, ocurrió en infinidad de ocasiones y jamás se concretó. Bastan recordar dos de los más —tristemente— célebres: el primero a fines de 1999, cuando el cambio de siglo preveía la llegada del apocalipsis. Miles de personas en todo el mundo se quitaron la vida a efectos de evitar un doloroso final que jamás ocurrió.

Algo similar sucedió en vísperas del 21 de diciembre del 2012, cuando se preveía la finalización del mundo predicho por los mayas. Tampoco ocurrió nada.

En el futuro próximo tampoco llegará el fin de los tiempos, aún cuando suene tan atractivo para los amantes de la literatura fantástica.

Debería ser toda una lección a esta altura. ¿Cuántos pifies más habrá que superar antes de que la humanidad se dé cuenta de que los únicos beneficiados por estas descabelladas teorías son los mismos que la pregonan?

“La inteligencia es limitada, pero la idiotez no tiene límites”. Dicen que esa frase alguna vez la pronunció Albert Einstein. Si no lo hizo, merecería haberlo hecho. Especialmente en vísperas de tantos apocalipsis que jamás ocurrirán.