Luego de la fiscal Orozco... ahora la viajera es una jueza mendocina - Mendoza Post
Lunes 2 Ene 2017
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

¿Quién no recuerda el caso de Anabel Orozco, la fiscal “viajera”? Se trata de aquella funcionaria judicial que presentó una licencia por enfermedad y se fue de viaje a Brasil con amigas.

No fue todo: a la vuelta de su viaje, siguió de licencia por enfermedad y fue pescada en las redes sociales jugando un torneo de bridge en San Luis.

El caso parece no ser el único: el Post pudo acceder a otra situación casi calcada, en este caso vinculado a una jueza llamada Carolina Rivera, nombrada en 2014 a cargo del Sexto Juzgado Correccional de la provincia y hoy titular de un juzgado de Flagrancia.

El "ejemplo" de la fiscal Orozco

El contexto lo aportó este diario a mediados de abril de 2016, cuando reveló: “Se comienza a aplicar lo dispuesto por la ley 8680 en materia de flagrancia y Juzgados de Garantías a fin de potenciar el mejor funcionamiento de estos fueros, brindando un servicio de justicia más rápido y eficaz. Esto implica que dos jueces correccionales pasen a ser jueces de Flagrancia y otros dos jueces correccionales pasan a ser jueces de Garantías”.

Una de las magistradas en cuestión es justamente Rivera, a quien nombraron en Flagrancia antes de la feria judicial. Desde entonces y hasta ahora, jamás la mujer se presentó a trabajar.

Para justificarse, la jueza presentó una batería de certificados médicos psiquiátricos otorgados por el Dr. Ricardo Sardi, especialista ad hoc.

Hasta ahí, todo bien: nada evita que Rivera pudiera ser pasible de algún tipo de patología que la inmovilizara a la hora de tener que desempeñar sus tareas profesionales.

Sin embargo, ello no es así: la jueza se reunió periódicamente con su grupo de montañismo en los últimos meses —tal cual puede verse en su propio perfil de Facebook— y la semana pasada incluso viajó a Chile para pasear.

La jueza practicando montañismo y posteándolo en su Facebook

No hace falta mencionar que sigue cobrando su salario como magistrada del juzgado al que aún no ha concurrido a desempeñar sus tareas.

La historia fue corroborada por dos personas de su círculo íntimo y por fuentes del Juzgado de Flagrancia que confirmaron que Rivera no concurre a hacer su trabajo desde el preciso momento en que fue designada.

“Vino una sola vez y se indignó; dijo que en esa mugre no iba a trabajar, a partir de allí presentó licencia psiquiátrica”, confió una de las personas consultadas bajo reserva de identidad.

-¿Tiene algún tipo de afección real que pueda justificarla?

-No, de hecho ella hace su vida normalmente. Sale con su grupo de amigos, va a la montaña e incluso viajó a Chile con sus sobrinos la semana pasada. También estuvo en Europa mientras estaba bajo permiso médico.

El caso Rivera expone las fisuras del sistema

-¿Está confirmado que sigue cobrando su sueldo?

-Sí, confirmadísimo.

-¿Por qué Rivera fue una de las que eligieron para pasar a Flagrancia con ese perfil?

-No es justamente por su apego al trabajo. Hace años que venía trabajando de 10 a 12, por eso la sacaron del Sexto Juzgado.

-Este caso es peor que el caso de la fiscal viajera...

-¿Querés reírte? Rivera es amiga de la fiscal Orozco.

Colofón

¿Qué se puede agregar a lo antedicho? No hay nada que justifique lo hecho por Rivera, de quien puede presumirse que es solo una de las tantas funcionarias judiciales que se encuentra en la situación descripta.

Como ella, debe haber muchos otros jueces y fiscales en la misma condición, cobrando sus salarios sin dar la pertinente contraprestación.

Rivera, amiga de la fiscal Orozco

Ello a su vez en un contexto en el cual urge que la justicia se muestre activa y expeditiva, especialmente en Mendoza.

En ese marco, parece lejano lo que solía sostener el poeta griego Teognis De Megara: “En la justicia se hallan representadas todas las virtudes”.