Un sacerdote del Próvolo de Italia confesó: "Fui cura pedófilo" - Mendoza Post
Post: Mendoza PostMiércoles 7 Dic 2016Miércoles, 07/12/16 atrás

En 2009, un sacerdote accedió a dar una entrevista con un periodista que estaba investigando el caso de curas pedófilos en Italia, y confesó: "Fui cura pedófilo".

El contenido periodístico de la nota publicada en mayo de ese año en el diario L'Espresso es mucho más que estremecedor por el nivel de detalle de los abusos que cometió en el Instituto Antonio Próvolo en Verona.

“Estoy avergonzado de sacerdotes que niegan y hacen silencio. Hay mucha hipocresía y ‘omertá’”.

El nombre del religioso no trascendió pero figura en numerosas denuncias por abuso. La nota se publicó cuatro meses después de que estallara el escándalo en Italia: "Si se enteraran en el Próvolo que hablé, sería inmediatamente expulsado… y no sé dónde ir. Tengo pesadillas pensando que me quedaré sin casa".

En la entrevista con Paolo Tessadri, el sacerdote por momentos se mostró frío y distante, y en otros se ahogó en llanto: "Sí, soy acusado por personas sordas que vivían en el Instituto Próvolo de Verona. De las cosas que hice no hay nada que ocultar, al menos tengo el valor de decirlas mientras otros callan".

Estuve con más de 15 pequeños sordos.


Como si relatara la historia de otro, algo lejano y ajeno, describió cómo abusaba de chicos sordos a inicio de los 60: "El primero tenía 7 u 8 años, no recuerdo exactamente. Estuve con quince pequeños sordos, pero con cinco o seis tenía contactos más frecuentes… Bueno, creo que estuve con trece… o tal vez un par más".

El testimonio revela el horror que vivieron niños sodomizados en Italia durante casi 30 años. Pesadilla que se repitió en 60 alumnos e internados del Instituto Próvolo en Luján porque allí recaló el cura Nicola Corradi (82) a pesar de graves denuncias por pedofilia en su contra en Verona.

En Mendoza fueron abusados más de 60 chicos.

El cura pedófilo del Próvolo se sentó frente al periodista de L’Espresso y contó qué ocurría detrás de paredes de la institución religiosa.

-¿Cuántas veces abusó?
-Una o dos veces al mes, a veces pasaba más tiempo.

-¿Cuánto tiempo ejerció esa violencia contra niños?
-Muchos, muchos años. No recuerdo exactamente, pero muchos, muchos años. Empecé siendo un hombre joven y ahí no me di cuenta… era un simple asistente. Lo hacían casi todos en otras instituciones. Era normal. Ese fue el mal hábito.

-¿Vio a otros abusar de niños en el Próvolo?
-Sí, vi abusar (da el nombre de tres religiosos). Se podían ver actitudes… De nuestro grupo, solo muy pocos se salvaron de la pedofilia.

-¿Alguna vez alguien fue expulsado Próvolo por pedófilo?
-Sí, hermano… (se refiere al cura Danilo Corradi, superior del Próvolo, que recibió admonición canónica porque «acusaciones no pudieron ser probadas, pero ante la duda se dispuso la estricta vigilancia de responsables de su comportamiento”).

-¿Por qué él sí y otros no?
-Fue violento, el más malo, dañó a niños y fue enviado lejos.

-¿Continuó la violencia sexual después de aquello?
-Sí.

-¿Superiores del Instituto sabían lo que sucedía?
-Por supuesto que conocían.

-¿Confesó a otros sacerdotes que usted era pedófilo?
-No, me arrodillé y confesé ante Dios y oré. Le pedí perdón al Señor. La pedofilia hizo tambalear mi vida… Pero encontré en niños cierta belleza y atracción.

-¿Hablaron entre ustedes, en la intimidad del Próvolo, de la acusación de pedofilia después de que se conociera la investigación de L’Espresso?
-Sí, la reacción fue fea, chocante, pero la mayoría permaneció en silencio, porque sabía lo que pasaba. Salió a la luz una cadena de odio entre sacerdotes… Es difícil compartir la mancha de la pedofilia y todo el mundo guardó para sí sus pensamientos. Además, el abogado nos dijo que no habláramos con nadie. Pero alguien habló y le fue bien… También quise hablar y ahora siento alivio. Lo digo así, simplemente: me equivoqué, estoy mal, pido perdón.