Qué dijo “entrelíneas” Arroyo Salgado en el Congreso (y por qué) - Mendoza Post
Viernes 13 Feb 2015Viernes, 13/02/15 atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

Ayer, Sandra Arroyo Salgado asistió al Congreso de la Nación para hablar en representación de su difunto ex esposo, el fiscal Alberto Nisman.

Una vez allí, sorprendió a los presentes con sus declaraciones. Es que, aunque se esperaba que diera un discurso explosivo y revelador en torno al expediente judicial en cuestión, finalmente terminó haciendo una arenga mesurada al extremo y pareció tirar las orejas de los legisladores de la oposición.

Debe entenderse la situación en el hecho de que Arroyo Salgado fue impulsada a ser jueza federal de San Isidro por un sector de la ex SIDE, hoy bajo sospecha por la muerte de Nisman. A su vez, la mujer supo ser funcional al gobierno kirchnerista al procesar y condenar a piqueteros y periodistas críticos a la gestión de Néstor y Cristina.

En medio de ese dilema existencial, la magistrada dejó algunas frases que merecen analizarse. A saber:

-“Yo concurro a este espacio, al que me invitaron, sin ningún tipo de intencionalidad política. No soy oficialista, no soy opositora y -en esta coyuntura que estamos viviendo este año- no tengo definición política”.

Al arranque de su conferencia, Arroyo Salgado marcó la cancha al asegurar que está más allá de los colores políticos que se mueven detrás de la investigación por la muerte de su ex marido. En realidad, la jueza sí es oficialista —al menos lo fue hasta que apareció el cuerpo de Nisman—, pero el mensaje fue más que nada para la oposición, ante quien se mostró ayer.

Arroyo Salgado muestra demasiada prudencia

-“No se me escapa que esta convocatoria es realizada por un consenso parlamentario integrado por los bloques de la oposición de la Cámara de Diputados y de Senadores”.

Arroyo Salgado da a entender que el llamado hecho a su persona no se trata de una convocatoria inocente, sino más bien pergeñada por quienes están enfrentados políticamente con el kirchnerismo. Insiste elípticamente en no ser usada por la política.

-“Como se sabe, yo estaba desvinculada sentimentalmente de él (Nisman) por lo cual yo no tenía conocimiento del contenido de su trabajo”.

En este punto, la jueza se desentiende del escrito que estaba por presentar su ex esposo. Es imposible que Arroyo Salgado no supiera nada, sobre todo porque Nisman venía trabajando en la denuncia desde hacía varios meses y es sabido que ambos se consultaban todos los temas en los que trabajaban. Si la mujer realmente desconocía la presentación de marras, cobra fuerza la hipótesis de que esta fue escrita por alguien más. ¿Podrá ser el autor el ex agente Antonio Stiuso, quien la puso como jueza?

Arroyo Salgado fue puesta por un sector de la ex SIDE en su cargo de jueza

-“Quiero pedirles un trato prudente, ético y responsable a todos los miembros de las instituciones del Estado, de los distintos poderes, porque -de algún modo- todos somos servidores públicos y debemos fortalecer las instituciones; fortalecer la independencia de poderes, dar el ejemplo a la sociedad, respetar el espacio de otro Poder, dejar que la Justicia y el ministerio Público Fiscal trabajen tranquilos, y debemos creer en las instituciones de la República”.

Este parece un mensaje por elevación a los legisladores que en las últimas semanas hicieron formulaciones rimbombantes a los medios y pusieron en duda la eficacia del trabajo de la Justicia en el expediente que investiga la muerte de Nisman. No olvidar que enfrente de sí Arroyo Salgado tenía, entre otros, a las diputadas Laura Alonso y Patricia Bullrich.

-“No ayuda esta sobrexposición mediática” sobre el caso.

Ídem anterior. En este caso, también parece un mensaje por elevación a funcionarios del gobierno, como el secretario General de la Presidencia, Aníbal Fernández; y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

Capitanich festejó la idea de Arroyo Salgado de llevar el caso Nisman a la CIDH

-"Publicar el curso de la investigación conspira contra la búsqueda de la verdad y la condena de los responsables si estamos ante un hecho delictivo".

De esta parte, se desprenden dos lecturas. Por un lado, se trata de una crítica elíptica contra la fiscal Viviana Fein, que suele hablar con los medios de prensa antes que con las partes involucradas en la causa judicial. Pero por el otro, cabe preguntarse si no se trata también de un mensaje a los medios que también dan a conocer los avances del expediente.

Lo que sí llama la atención es la mesura con la cual se mueve Arroyo Salgado. La jueza habla de “la posibilidad de estar ante un hecho delictivo”. A ello se suman a sus declaraciones anteriores, donde escapa a las definiciones concretas y concluyentes respecto de lo sucedido con su ex esposo. ¿Qué dudas tiene? ¿Por qué no las expone?

-"Solicito que evalúen denunciar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.

¿Qué pide Arroyo Salgado que investigue la CIDH, la muerte de Nisman o la causa AMIA? Si se trata del deceso de su ex marido, la jueza debería saber que primero deben agotarse todas las instancias judiciales a nivel local. ¿Lo desconoce?

Lo cierto es que, si la investigación realmente fuera tomada por la CIDH, perdería entidad jurídica a nivel local y sería más difícil de enterarse de las novedades de la investigación.

Para darse cuenta lo funcional que esto sería para el gobierno, baste mencionar que tanto Aníbal Fernández como Jorge Capitanich aplaudieron la iniciativa de Arroyo Salgado.