Empezó la guerra de las carpetas contra CFK - Mendoza Post
Jueves 12 Feb 2015Jueves, 12/02/15 atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

Antonio Stiuso siempre fue un tipo eficiente: cuando el kirchnerismo necesitó operar contra algún “enemigo” puntual, supo brindar carpetas, videos y hasta pinchaduras telefónicas. Estas últimas aportadas por la oficina que la ex SIDE supo tener en Av. De los Incas de la Capital Federal. La famosa “Ojota” (Observaciones Judiciales).

Uno de los casos más resonantes fue el que le ocurrió a Francisco de Narváez en 2009, cuando se lo vinculó con una banda que supuestamente traficaba efedrina. La causa judicial, que finalmente quedó en la nada, se sostuvo solamente por un dato aportado por la vieja Secretaría de Inteligencia: el cruzamiento telefónico entre un Nextel a nombre de De Narváez y Mario Segovia, el “rey de la efedrina”.

Pronto se supo que el teléfono no estaba en poder del hoy candidato del massismo y, al mismo tiempo, se reveló que Segovia tenía lazos firmes con el hoy secretario General de la Presidencia, Aníbal Fernández.

Aníbal Fernández, el hombre que siempre aparece detrás de las operaciones del gobierno

Otra de las víctimas de los carpetazos de Stiuso fue el entonces candidato a diputado de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique Olivera, quien fue denunciado en octubre de 2005 por la existencia de supuestas cuentas suyas no declaradas. Ello le valió quedar fuera de la carrera por la jefatura de Gobierno de la CABA.

Pero hay más: el domingo 10 de septiembre de 2006, el diario Página/12 sacudió a la política y al periodismo cuando, a través de su portada, reveló que el hoy jefe de campaña de Sergio Massa, Juan José Álvarez, trabajó en la ex SIDE durante la última dictadura militar. 

El diario publicó incluso el legajo interno del organismo, obviamente aportado por el siempre eficaz Stiuso.

Los casos aquí contados, son solo tres de los tantos ejemplos que reflejan el poder de fuego con el que supo contar la Secretaría de Inteligencia a lo largo de las últimas décadas. Un poderío que apabulla y aterroriza a políticos, periodistas y jueces enfrentados al kirchnerismo.

Es parte de lo que hoy vive el propio gobierno, luego de que Cristina Kirchner decidiera disolver la ex SIDE. 

¿O acaso alguien cree que los agentes desplazados se fueron a sus casas con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha?

La postal más cruda y elocuente de la guerra que han empezado los espías contra el gobierno, puede verse reflejada en dos hechos ocurridos en los últimos días.

Uno de ellos está relacionado con Alcides Gorgonio Díaz, el hombre que ingreso a la casa de Massa en el año 2013. Luego de que el gobierno saliera a negar que el intruso fuera espía, apareció el legajo interno de inteligencia que demostraba lo contrario. No fue ninguna coincidencia.

El otro hecho tiene que ver con la aparición del borrador que apareció en el tacho de la basura de Alberto Nisman respecto del siempre sospechoso acuerdo con Irán por el atentado a la AMIA. En ese documento, el fiscal pedía la detención de Cristina Kirchner. Tampoco fue casual su hallazago.

Lo que viene será más de lo mismo: datos ocultos de funcionarios del gobierno, incluyendo lo referido a su crecimiento patrimonial. Los principales afectados por las revelaciones que se aproximan son César Milani y Sergio Berni, ambos cuestionados ya por sus ostentosas fortunas.

Berni, en la mira de los espías desplazados

Un dato no menor: uno y otro son vistos por los ex agentes de la disuelta Secretaría de Inteligencia como responsables del “embarramiento” de la investigación por la muerte de Nisman.

Hay quienes incluso creen que ambos estuvieron involucrados directamente en el hecho que terminó con la vida del fiscal especial del caso AMIA. Por ahora, son solo especulaciones.

De todos modos, Milani es el más cuestionado de los dos, ya que ha creado una suerte de SIDE paralela a pedido de la presidenta de la Nación.

Milani es visto como el artífice del armado de un espionaje "paralelo"

Como puede verse, la venganza que viene será polémica y hasta criticada, pero una cosa es segura: será para alquilar balcones.