Negocios, humor y política: Así influyó Tinelli en las elecciones - Mendoza Post
Post: Mendoza PostMiércoles 11 Feb 2015Miércoles, 11/02/15 atrás

Hay que decir algo: la política  tiene terror de caer en manos del “humor”  de Marcelo Tinelli.

Con su creación “Gran Cuñado” logró influir en las elecciones de 2009, la primera gran derrota del oficialismo kirchnerista en seis años, así como ayudó a Menem en 1995, hundió a De la Rúa en la crisis de 2001 y fue y vino con el kirchnerismo de la mano de sus intereses, también. Negoció en 2011 para no poner al aire a su temible show de Gran Cuñado, y luego se volvió crítico cuando se quedó afuera del negocio del Fútbol Para Todos.

El fenómeno es simple. Tinelli significa rating, millones de personas viendo cada noche su programa. 

Su influencia en las elecciones de 2009 cuando a través de la imitación de Francisco De Narváez (lo hacía el humorista Roberto Peña, uruguayo) fue decisiva. “Humanizó” e hizo divertido y querible al candidato que ganó que después derrotó al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. Tanto, que el verdadero De Narváez lo usó en campaña.

El kirchnerismo comenzó a preocuparse pronto por las imitaciones políticas de los programas de Tinelli. Quisieron “regular” la participación de la “Cristina” que hacía Martín Bossi y consiguieron el efecto inverso porque el público argentino comenzó a pedir más, y a generarles picos de 35 puntos de rating.

La gente podía pensar mejor o peor de los políticos, en general muy incómodos, con las imitaciones. Nadie va a olvidar al verdadero Fernando De la Rúa cuando un joven le reclamó en los estudios de Tinelli por los presos de La Tablada. Y cómo se equivocó de puerta al salir.

Ni la imitación de Freddy Villareal lo hubiese hecho mejor. O cuando en 1995 hizo que Diego Maradona –el verdadero- dijese que había que votar por Menem.

Hasta Julio Cobos cayó en sus garras y el mendocino se quejó por su imitador, que lo hacía “lento”. 

El guionista de aquel Gran Hermano 2009, Nik, sufrió amenazas.

Y Tinelli se transformó en un factor político de peso, aunque con algunas “costuras” notables, como cuando empezó a criticar Fútbol para Todos luego de perder el ingreso a ese fabuloso negocio de productoras aliadas al gobierno. Antes había hablado de Inseguridad y el gobierno contestó enviando la AFIP a Ideas del Sur.

El conductor trató en su programa a través del humor temas como corrupción, educación, inseguridad, y puso el foco sobre los aspectos más criticables de los funcionarios del gobierno. Ha usado Twitter para fustigar duro al kirchnerismo, y esta semana revolucionó las redes con la parodia de Jorge Capitanich rompiendo un diario. Ya está cerca de las 140.000 reproducciones.

En los reportajes que le hacen opina de los medios, del gobierno, de la guerra con Clarín, del caso Nisman –habló de códigos ‘mafiosos’-

Inauguró su canal de YouTube con el video de Capitanich, y en abril vuelve a la televisión en Canal 13. Será un factor político de peso en el año electoral, otra vez.

Hace algún tiempo, Luis Majul se preguntó en una columna cuánto costo político habría pagado Néstor Kirchner en 2009 cuando no quiso ir al piso de Showmatch a cerrar su campaña. “Siempre me pregunté cuánto habría influido, entonces, en Kirchner, el pánico a repetir un blooper parecido al que protagonizó Fernando de la Rúa. El santacruceño pretendió, en aquella oportunidad, aparecer como chistoso y juguetón, pero le salió el tiro por la culata. Al reclamar al conductor, mitad en broma mitad en serio, que blanqueara al personal que, supuestamente, mantenía en negro, algunos televidentes pudieron haber interpretado que el ex presidente se sentía incómodo y estaba enojado, y que al mismo tiempo estaba amenazando a Tinelli, de manera sutil” escribió.


La política  ha descubierto que ir a los programas de  Rial, Mirtha , Susana , o incluso Intratables o Animales Sueltos, rinde  más que una presencia en los programas políticos de los canales de cable.

Qué decir entonces de una buena o mala imitación en el “Bailando” o en el Gran Cuñado. Puede enterrar a alguien, o hacerle ganar una elección. Ese es el poder que Tinelli tiene, y que parece dispuesto a usar otra vez este año.

Que lo diga sino Martín Insaurralde. Pasó de ser un desconocido que había perdido unas elecciones de las que no quería ser candidato, a un primera línea de la política cuyo casamiento con Jésica Cirio cautivó a millones.