La sorpresa de "Trump presidente" desnudó demasiadas incoherencias políticas - Mendoza Post
Domingo 13 Nov 2016Domingo, 13/11/16 atrás
porHugo E. Grimaldi (*)

Bastante lío le ha metido al mundo la irrupción nacionalista de Donald Trump como futuro presidente de los Estados Unidos, como para andar mirando lo que se ha generado en este lejano país del confín de la Tierra que, aplanado por un lustro de recesión, se endeuda y busca atender las consecuencias de la inflación antes que el déficit que la sustenta. Un país que, hace justamente once meses no solo cambió de gobierno, sino que ha variado sus paradigmas económicos y de convivencia con el mundo.

Pero, aún en este contexto de alta incertidumbre sobre el final de los senderos que se bifurcan, hay que marcar que la semana argentina sumó a ese cimbronazo global algunas otras situaciones más que, observadas todas juntas desde un simple análisis de pago chico habría que ponerlas bajo un mismo signo: el de la perplejidad que habitualmente lleva a las incoherencias.

Más allá de los delicados tropezones políticos internos que generaron las elecciones en los EE.UU., hay que consignar, en la misma línea de confusión, las graves peleas institucionales que se han ocupado en estos días de degradar cada vez más el rol de la Justicia, en medio de una catarata de causas judiciales sobre presuntos hechos de corrupción y hasta una parálisis particular, entre sicológica y deportiva, que ha calado fuerte tras la paliza que le propinó a la selección de fútbol nada menos que Brasil.

Por todo esto, en la lista de los desatinos que han dejado localmente estos días vibrantes hay que anotar al presidente Mauricio Macri, a Cristina Fernández, a Susana Malcorra, a Elisa Carrió, a Daniel Angelici, a Edgardo Bauza, a Lionel Messi y a sus conflictuados compañeros.

Si se comienza con el resultado de las elecciones estadounidenses, parece mentira que políticos profesionales no tuvieran un Plan B al alcance de la mano. Después de avisar tanto que venía, el desconcierto que le provocó a muchos tener ya al lobo dentro de la casa los desarmó y mucho más aún cuando todo sucedió a la velocidad que sucedió. Así, Trump mediante, la Argentina política vivió una semana de improvisación tras improvisación que llevó a los protagonistas a notorias contradicciones, fruto del estado de "dónde me pongo", que es la pregunta que suelen hacerse los dirigentes para fijar una posición, al menos transitoria, hasta que la claridad les deje algún resquicio para asentar un primer pie de modo algo más firme.

Por definición, la política es volátil, pero lo es mucho más hasta verificar los hechos con cierta seguridad, sobre todo cuando se está en el inicio de lo que puede llegar a ser un proceso. En estos casos, nunca una definición ni mucho menos una acción política puede ser definitiva y por eso, en materia de declaraciones se han escuchado cosas que quizás pronto se las lleve el viento, aunque es oportuno marcar algunos absurdos que horadan la credibilidad.

Primero, hay que señalar que, quizás con la carga de haberse jugado a favor de Hillary Clinton, el gobierno argentino buscó no hacer demasiado ruido y jugó a la diplomacia del Twitter para felicitar a Trump, una forma muy moderna pero que quizás hasta puede ser sentida como algo peyorativo de parte de quien recibe el supuesto cumplido.

En todo caso, las redes sociales hubiesen servido para facilitar la voltereta de la canciller Malcorra, pero nunca como una manifestación oficial. En un tuit del miércoles, ella sugirió que le gustaba la candidata demócrata sólo porque era una "mujer capaz" y que era "una pena" que no accediera al premio mayor, una forma elegante de tratar de disimular las patinadas anteriores de ella y del propio Presidente, cuando le dijo a Bill Clinton públicamente que "mi mujer, Juliana Awada, lo espera como primer caballero en el G-20 en Buenos Aires", previsto para el año 2018.

Si bien se reconoce la valía profesional de Malcorra, no son pocos los diplomáticos que han criticado estas liviandades oficiales y cargan especialmente contra la Cancillería porque no ha retomado hasta el momento su función de "docencia" en el asesoramiento interno dentro del Gobierno, para que ni ministros ni funcionarios cometan esos deslices que, luego, hay que pagar con críticas del periodismo o, peor, con destrato del otro lado. Suelen decir que el kirchnerismo ha dejado ese tipo de huellas en la "tierra arrasada" en la que quedó el servicio exterior, pero que son situaciones que el Gobierno actual no ha tenido, por ahora, vocación de remediar.

Sin que nadie desde el Gobierno ni desde la oposición, salvo el senador Miguel Pichetto, pero no directamente referido al caso estadounidense, se hayan definido sobre las cuestiones prácticas de xenofobia hacia musulmanes o latinos que le endilgan a Trump o al muro para separar México, los tironeos dialécticos han aparecido por aquí en cuanto a la futura relación económica de la Argentina con los Estados Unidos.

Es evidente que la llegada del potentado neoyorkino a la Casa Blanca, pone al actual gobierno argentino en una encrucijada comercial, ya que en los planes de Trump no está tener una relación comercial fluida con otros países, mientras que la Argentina, gracias al presidente Barack Obama, había avanzado bastante en algunos acuerdos sectoriales (carne, limones) que ahora quedan en la nebulosa. Pero, la situación tampoco lo deja bien parado a Macri sobre sus conocidos propósitos de apertura al mundo, en tiempos en que proliferan sentimientos de cierre de las economías.

No obstante, aquí también se hace necesario ya mismo tener un plan alternativo de volumen, porque si tras el Brexit y esta elección estadounidense los grandes bloques, Europa incluido, comienzan realmente a vivir con lo suyo se hará necesario salir al mundo de otra manera. El otro tema son las inversiones, que no llegan tal como se esperaban por deficiencias del entramado local, pero que quizás ahora podrían postergarse más hasta que Trump comience a gobernar.

Igualmente, hay algunas voces oficiales que no escarmientan y que creen que con el marketing se resuelve todo y se han empezado a escuchar algunos argumentos que, si ellos se los creen y asesoran al Presidente en ese sentido, bien pueden hacerlo volver a tropezar. Son los mismos que inventaron lo del "segundo semestre" o lo de los "brotes verdes", que hoy son más motivos de escarnio tuitero que de esperanza.

Por ejemplo, ahora dicen que "Trump es del palo empresario, conoce el capitalismo y una cosa es lo que dijo para ganar y otra lo que hará como presidente" o "el Congreso no le va a dejar pasar ni una sola, porque si bien tiene mayoría en las dos cámaras, hay muchos republicanos que no lo quieren". Lo afirman como si fuese una verdad revelada y no creen para nada que al mundo le ha salido un grano. Sin embargo, como nadie sabe si todas esas especulaciones se van a verificar, por lo tanto, la mesa de arena debería comenzar a llenarse de planes B.

Si se especula también con que las tasas de interés en los Estados Unidos van comenzar a subir naturalmente sin que el nuevo Ejecutivo incida sobre la Reserva Federal y que otro tanto va a ocurrir con el crédito a nivel internacional, es evidente que el costo del fondeo argentino subirá. Sin esa vertiente de financiamiento más barata y con las restricciones sociales actuales, que impiden bajar la presión fiscal, la recesión podría prolongarse y habría mayor conflictividad gremial. Y en ese ambiente, las inversiones seguirían en las gateras.

Otro blooper ideológico fue protagonizado por Cristina Fernández quien, supuestamente desde la izquierda, saludó la llegada al poder de otro populista, pero de derecha. Más allá de este desliz no menor si se considera la pertenencia partidaria de Trump y las preferencias de la ex presidenta por los demócratas, los parámetros que ella aplaudió en una disertación que hizo en Florencio Varela tuvieron más que ver con cosas que el kirchnerismo instituyó antes y que le sirven para denunciar que "Macri atrasa".

Al respecto, criticó la apertura importadora argentina, justo "cuando el mundo y las economías centrales están abandonando las políticas neoliberales y teniendo un proteccionismo más profundo del que siempre tuvieron. A nosotros nos acusaban de proteccionistas y acaba de ganar alguien que hace del proteccionismo de sus trabajadores y su mercado interno una bandera", se floreó.

Es paradójico también que, internamente, la ex presidenta, quien más de una vez criticó a los mecanismos de mercado, símbolo de los EE.UU., ahora tenga que depender de ellos para resolver una causa que la tiene al borde del juicio oral, como es la de los dólares-futuro. En este caso, en el que está en juego nada menos que la potestad del Ejecutivo de fijar las políticas, hay una sola manera de contrarrestar el eventual "abuso de poder" que podría endilgársele a Cristina y a sus funcionarios: defendiendo la fijación de precios por oferta y demanda.

Entre las otras causas de la última semana, probablemente le sea sencillo también zafar del tema del direccionamiento de la obra pública, donde los estamentos inferiores podrían estar más que complicados, aunque no por el lado de las coimas, ya que quien las denuncie se incrimina. Sobre la cabeza de la ex presidenta penden sobre todo la causa Hotesur, con desprolijidades manifiestas para demostrar que no tenía nada que ver con esa sociedad y sobre todo, sería muy grave para ella si se reabre la denuncia del fiscal Alberto Nisman, tras la cual hay batallas de altísimo voltaje dentro de la Justicia, que se vienen dando entre supuestos defensores y detractores del kirchnerismo. A esos tironeos jurídico-ideológicos, hoy concentrados en la Sala I Cámara Nacional de Casación Penal, hay que sumarle la abierta pelea de Elisa Carrió contra el presidente de Boca, empresario de Bingos y cercano al presidente Macri, Daniel Angelici, a quien Lilita acusa de ser "operador judicial". Un video chicanero que filmó la diputada con otro amigo del Presidente, el abogado Fabián Rodríguez Simón, le puso mucho ruido a la interna de este caso, en el que cayó el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti. "Presente la declaración jurada. Paguen Ganancias", arremetió contra él la diputada del Parlasur, Mariana Zuvic.

La pelea desembozada entre integrantes de Justicia Legítima, enfrentados a los integrantes más tradicionales del Poder Judicial y este cambalache de mensajes no hacen más que demostrar que la situación de uno de los tres poderes del país está descontrolada, en una terapia que necesita de la reflexión de todos los actores y de la puesta en marcha de los mecanismos que acuerda la Ley para corregir los desvíos.

Y si terapia se habla, la tristeza que llegó el jueves de Belo Horizonte, con la cabeza gacha de Messi y sus compañeros, tras las incoherencias tácticas y futbolísticas de la Selección, motivó la necesidad también de hacer introspección y de dejar de lado los errores cometidos, quizás a partir de una escoba que se lleve lo que no funciona, incluido Bauza si no la usa. Como con la llegada de Trump al tablero, también en materia futbolística habría que barajar y dar de nuevo.

(*) Especial para Mendoza Post