Fotos y video del lugar donde hallaron el avión perdido en la cordillera chilena - Mendoza Post
Post: Mendoza PostMartes 10 Feb 2015Martes, 10/02/15 atrás

Dos andinistas chilenos hallaron los restos de un avión comercial que se estrelló en la cordillera de los Andes en 1961, y que se suponía había caído en otra zona.

El incidente del Douglas DC-3 de Lan Chile, en el que murieron los 24 ocupantes, entre ellos ocho futbolistas del extinto equipo chileno Green Cross, siempre estuvo rodeado de misterios e historias de que el sitio donde realmente se había desplomado era otro.

El Green Cross era un equipo de fútbol importante en Chile y llegó a jugar en primera división.  

Leonardo Albornoz y Lower López, movidos por las historias sobre el avión que escucharon desde chicos, emprendieron la búsqueda en enero del año pasado. 

Finalmente, en la tercera expedición, en la última semana de enero de este año, hallaron los restos. "Volvimos a la misma zona y encontramos el avión después de cuatro días a caballo y dos de escalada", dijo López.

Albornoz y López en la zona del hallazgo.

De acuerdo con la versión oficial, el avión se estrelló el 3 de abril de 1961 en el cerro Lástimas, unos 300 km al sur de Santiago, donde a los ocho días fueron encontrados restos de una aeronave y de sus ocupantes, que fueron trasladados a la capital chilena para su entierro. 

Después del accidente, los equipos de rescate encontraron el extremo de la cola del avión y algunos restos humanos, pero el trabajo fue suspendido debido a la peligrosidad del rescate.

Los andinistas hallaron restos óseos, material de un avión, fuselaje con números de serie y ropa.

En esa época, luego del accidente, el funeral "fue simbólico y en los ataúdes se colocaron cenizas que supuestamente se encontraron", recordó Carlos Al-Knor, un ex jugador del equipo.  

La noticia ha sido recibida con emoción por los familiares de las víctimas, que organizarán un viaje a la zona para realizar un homenaje y estudian la posibilidad de exhumar los restos sepultados hace casi 54 años, para determinar con precisión la identidad de los fallecidos.