Saber leer el mundo en la era de Cambiemos - Mendoza Post
Miércoles 9 Nov 2016
porDaniel Blinder (*)

Finalmente, lo hizo. Donald Trump ganó las elecciones en los Estados Unidos y el mundo cambió. Hace varios meses advertimos que un presidente de ese país no tiene el poder absoluto, y que frenos y contrapesos, más otros poderes fácticos, limitan las decisiones y controlan parte del curso de los acontecimientos en pos de un interés nacional, contradictorio. Recordemos lo que decíamos en una nota anterior, en este mismo medio:

“La oposición de Trump a los tratados como NAFTA, o el Traspacífico, junto con una agresiva política antimigratoria y de combate al terrorismo, así como las críticas fuertes a la Organización del Atlántico Norte, son sin duda la promesa de una revolución conservadora, por derecha, que podría significar para la Argentina una oportunidad, más que una amenaza. Los liberales o bien pensantes de izquierda como autodefensa nos horrorizamos ante un arquetipo de estadounidense “bruto” como lo es Trump, pero caemos en el apoyo a Hillary, una intelectual que nos lleva a ser políticamente correctos. Si leemos las plataformas del Partido Demócrata, postulan una visión de libre comercio que puede presionar nuestras economía hasta hacerlas débiles, monoproductoras, dependientes. El germen del conflicto social...”

¿Cuáles son los efectos a futuro? Realmente tendremos que esperar a que empiece a armar su entramado de alianzas políticas, tanto nacionales coo internacionales, y que empiece a gobernar. A menos que el propio sistema estadounidense lo limite de manera tal que sólo pueda hacer alguna parte de aquello que prometió con mucha verborragia en campaña, estamos ante un incierto escenario. Uno del cual el gobierno de Mauricio Macri debería tomar nota, para no naufragar en un mar lleno de tempestades. Macri se manifestó por un occidente liberal, de libre mercado, y ese occidente ya no existe más. El Brexit, la guerra en Siria, la crisis de los refugiados en Europa y el vuelco de sus electorados hacia la derecha conservadora o fascista, el cierre hacia aentro de las economías de las principales potencias del mundo, y la intención de colocar excedentes en los mercados de exportación, no parecen una buena noticia cuando un gobierno busca abrir su economía e integrarse a bloques comerciales, desregular, y captar inversiones financieras y productivas. En un mundo turbulento, el cambio, puede no ser tan buena idea. No por lo menos un cambio brusco. Saber leer aquello que sucede puede ser la diferencia entre tomar buenas decisiones o malas. “Volver al mundo” puede serlo, pero a uno que ya no existe, y sólo queda su fantasma, de lo que antaño fue. Lo que vemos, son sus consecuencias.

Mientras voy cerrando las líneas de este artículo, las principales empresas estadounidenses de lo que se llama el complejo militar industrial estaban teniendo un saldo positivo, la Lockheed Martin Corporation había subido en la bolsa un 6,5%, la Boeing 1%, la Raytheon Company 7,1%, Northrop Grumman Corporation 4,66%, General Dynamics Corporation 5,46%. Y las bolsas de los principales países del mundo, cayeron. Sin embargo, la de Arabia Saudí, Israel, y Suiza habían mostrado números positivos. Es muy precoz decirlo y hacer análisis. Pero como dijo el premio novel de literatura, Bob Dylan en una de sus mejores canciones “the times they are a-changin” (Los tiempos están cambiando). Deberíamos tomar nota.

(*) Daniel Blinder es politólogo, especialista en Geopolítica, Relaciones Internacionales y Defensa. Especial para Mendoza Post