"Quieren dejar a un lado a la policía de Ecuador", dice la mamá de Majo Coni - Mendoza Post
Jueves 10 Nov 2016Jueves, 10/11/16 atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

“Es muy duro vivir con esto”, se sincera Gladys Steffani. Por momentos, sus silencios dicen más que sus palabras. Resopla, toma aire e insiste: “Cuesta mucho seguir adelante, nada me devuelve a mi hija”.

¿Acaso hace falta mencionar que se trata de la madre de María Jose Coni (22) una de las dos chicas asesinadas en Montañita, Ecuador, en febrero de este año, junto a su amiga Marina Menegazzo (21)?

Su transitar es complicado, ciertamente, pero Gladys no decae: “Tengo que llegar hasta el final”, asevera al Post con la voz firme, forzadamente firme. Su esperanza se había depositado en el inicio del segundo juicio por la muerte de su hija, pero todo parece encaminado a la nada misma.

Gladys es la mamá de Majo Coni

“Esto es algo que yo sabía, yo sabía que esta segunda investigación es nada. La ficha me está cayendo ahora”, dice con profundo enojo. Y aparece un silencio que parece eterno.

-¿Por qué creés que no va a avanzar este nuevo juicio?

-Se cometió el error de que les pusieron la preventiva muy rápido a los dos acusados y ya no podían volver atrás.

“En Montañita venden drogas y alcohol sin control, ¿no lo sabían los funcionarios?”, se pregunta Gladys.  

-Hablamos de Segundo Mina Ponce y el coautor Aurelio Eduardo "el Rojo" Rodríguez...

-Sí, de ellos.

-A su vez, el estudio de ADN a los policías dio negativo, ¿significa que son inocentes o que se investigó mal?

-Quieren dejar a un lado a la policía, como si no estuviera involucrada. El mensaje es: “Acá están los dos autores materiales del crimen y listo”. Pero aún no está claro quiénes las violaron. El ADN no es de los detenidos. El problema es que se perdió mucho tiempo.

Montañita, tierra de misterio y muerte

-Tus dudas persisten... ¿qué cosas cuestionás?

-Muchas cosas, por ejemplo María José, con lo miedosa que era, jamás se iba a ir con alguien con ese aspecto. Tengo mis dudas de que ellas se las hayan cruzado en la playa, porque ellas iban a vender a la mañana y el que supuestamente les ofrece llevarlas iba a trabajar a las 16 hs.

-¿Por qué decís que se perdió tiempo?

-Por muchas cosas, por ejemplo la familia de Marina puso en duda en un principio que el cuerpo que habían encontrado fuera de ella. Eso hizo perder mucho tiempo. Para cuando llegan los peritos argentinos, las muestras de ADN ya no servían demasiado por cómo estaban los cuerpos.

-A eso se suman las irregularidades que referías antes...

-Sí, fijate que mi hija muere la madrugada del día martes y la encuentran el día jueves, ¡el cuerpo no puede estar en las condiciones en las que los encontré! Estaba degradado. Muchas fallas, hasta tuvo fallas el cónsul argentino en Ecuador. Él sabía que en la morgue había el cuerpo de una chica argentina y no dijo nada. El cónsul tenía que haberlo informado y no lo hizo. A mí me dijo cualquier cosa en su momento.

Gladys, a la cabeza de la investigación por la muerte de su hija

-Y más: ¿Cómo me podés explicar que cuando entro a la morgue mi hija no tenía pelo en la cabeza y me dicen que había hecho desprendimiento capilar? Luego, cuando veo las fotos del expediente de cuando estaba en la morgue, tenía todo el cabello.

“El instinto de madre es muy difícil que te falle en muchas cosas”, dijo Gladys al Post.

-¿Qué opinión tenés sobre la fiscal que lleva el caso, María Coloma Pazmiño?

-He tenido varios encontronazos con ella, porque yo discuto, le digo que es alguien de arriba el que está implicado en la muerte de las chicas. Aparte le molestan las cosas que pongo en Facebook.

-Mencionaste a la familia de Marina, ¿qué onda con ellos?

-De ahora en más, yo hago lo que tengo que hacer por María José y que la familia haga lo que tenga que hacer por Marina. Ellos supieron antes que nadie lo de los ADN (de la policía, que dieron negativo), se los dijo la fiscal Coloma.

Gladys desconfía de la fiscalía que investiga la muerte de su hija

-Hubo una serie de peritajes sobre una toalla roja y un palo con sangre que terminaron arrojando un patrón genético diferente al de los autores del hecho, ¿es así?

-Sí, pero la fiscal no me dice nada sobre eso. No se siquiera si se está investigando.

-Lo que parece claro es que hay otra gente involucrada, de acuerdo a los ADN...

-Sí, ellos (los que están presos) las asesinaron pero no las violaron. Las muestras de sangre ¿por qué no las investigaron de un primer momento? ¿Por qué la investigación no se hizo como se tuvo que hacer desde un primer momento?

-¿Tuviste amenazas de algún tipo?

-Solo de la fiscal. ¡Pero a mí que no me amenace! Ella me dice que me puede meter presa en Ecuador por las cosas que digo. Y yo digo lo que digo porque ellos investigan mal.

Las chicas fueron asesinadas en febrero de este año

-¿Nunca intentaste hablar con alguno de los detenidos?

-Cuando estaba allá, quería hablar con ellos. El “negro” cuando estaba en la reconstrucción me miraba todo el tiempo como que algo me quería decir. El que mata a María José es el negro, pero hay muchas dudas respecto de quién mató a Marina.

-Insisto... ¿intentaste hablar o no?

-Cuando estuve allá quería ir a verlo y no me lo permitieron.

-¿Seguís pensando que hay una red de trata o narcotráfico detrás de las muertes de las chicas?

-No. El móvil para mi fue realmente drogarlas, violarlas y deciles “mañana calladitas se van”.

El peor final

-¿Cómo hacés para levantarte cada mañana, para sobrellevar lo que le pasó a tu hija.

-Tengo días allá arriba y otros en los que no querés hacer absolutamente nada. Cuesta mucho seguir adelante, nada me devuelve a mi hija. Miras fotos, mirás su ropa. Es muy duro vivir con esto. No hay un día en que deje de pensar en ese último minuto que hablé con ella por teléfono.