El caso Runno y la hipocresía mendocina del #NiUnaMenos - Mendoza Post
Sábado 29 Oct 2016
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

Molière dijo alguna vez que “la hipocresía es el colmo de todas las maldades”. No se equivocaba: para comprobarlo, basta ver el silencio de los periodistas, principalmente de los militantes de #NiUnaMenos, de Mendoza, que decidieron hacer mutis por el foro respecto de la detención del periodista Mauricio Runno por supuesta violencia de género.

Ni una línea, ni un comentario en las redes sociales, nada de nada. Días antes, todos ellos —y ellas— se la pasaron arengando por doquier respecto de los femicidios y la necesidad de prevenirlos de toda manera posible.

Las crónicas de los medios locales se llenaron de artículos y más artículos hablando sobre ese tópico y culpando al Estado por no llegar a tiempo a la hora de proteger a las mujeres.

Los medios mendocinos se llenaron la boca, y después callaron. Papelón

Sin embargo, cuando esta semana se supo que el referido Runno —quien fuera colaborador del Post hasta hace unos meses— había sido detenido por agredir a su pareja, nadie se animó a decir nada. El corporativismo conspiró a la hora de que se diera a conocer la verdad.

¿Por qué esos periodistas privilegiaron la “empatía” por sobre los hechos denunciados? ¿Por qué eligieron la complicidad por sobre los principios del periodismo?

No es chiste: Roxana, la mujer de Runno, aseguró que, de no haber sido por una reja que tiene tras la puerta principal, la situación habría sido otra a la que finalmente se conoció. ¿Hubiera sido necesario llegar a ese final?

Hay una máxima en la prensa que asegura que “la información no nos pertenece”, sino a los lectores. Es una premisa básica, de manual que está claro que en este caso no se cumplió.

Sin palabras

¿Cómo creerles a partir de ahora a esos hombres —y mujeres— de prensa cuando hablen sobre violencia de género? ¿Cómo se vuelve de ello?

Hay algunos que hasta dijeron que no era tan grave lo sucedido, que solo se trataba de “agresión verbal”.

Habría que recordarles, a todos, que así empiezan en general femicidios, con esos indicadores. ¿O es casual que estén siendo detenidas 50 personas por día por embates verbales a las mujeres?

También habría que pedirles que rememoren lo sucedido en agosto de 2014 con la hermana del entonces ministro de Salud, Matías Roby, quien fue asesinada de tres balazos por su expareja dentro de una clínica de Palmares Open Mall.

El caso comenzó igual, con violencia verbal. Incluso hay otra coincidencia escalofriante respecto del caso de Runno: la orden de restricción librada contra su exmarido llegó después del terrible incidente. En ambos aparece la sombra del fiscal acusado de “acosador” Gustavo Fehlmann y, en uno y otro caso, la orden llegó tarde.

Runno entrevistando al fiscal Carniello para el Post

No se trata de una cuestión personal ni mucho menos. Uno, que ha trabajado con Runno, lo recuerda con gran aprecio. Pero el periodismo es otra cosa.

Es una pena el mensaje que dejaron los medios esta semana, minando la pelea por la violencia de género por mero “amiguismo”.

El mensaje que queda flotando en el aire es claro: no importa qué tan violento seas sino quién te defienda.