¿Y el segundo semestre? - Mendoza Post
Viernes 28 Oct 2016
porMiguel Angel Rouco (*)

La reunión terminó tensa. No había margen para algún tipo de negociación. El buen clima de convivencia entre el oficialismo y el peronismo llegó a su fin. El mensaje corrió rápido desde el Congreso a Olivos. No habrá más tregua política y el presupuesto es el último proyecto que apoyará la oposición.

Luego de haber financiado todos los disparates de las administraciones provinciales, el macrismo se encuentra cercado por una oposición que le va a bloquear cualquier intento de transformación. El proyecto de participación público-privada de la obra pública es un claro ejemplo. Una vez más, aún después de la debàcle kirchnerista, el peronismo volvió a revivir, no por mérito propio sino por la impericia del oficialismo.

La estrategia del gradualismo está contabilizando los primeros fracasos políticos que sumados a los económicos configuran un escenario muy complicado para el año próximo. El plan de asegurar las elecciones de medio término entró en un callejón sin salida.

La presión no sólo es política sino también sindical. La avanzada ejercida por los bancarios, en pleno final del blanqueo, los pilotos de Aerolíneas y los ferroviarios, a los que se suman camioneros y otros gremios por una compensación salarial, apunta a desgastar aun más al oficialismo que soñaba con tener un fin de año sin sobresaltos.

No es casual que esta presión sea lanzada desde los sindicatos que cuentan con las remuneraciones más altas. Pueden aguantar una pelea larga. Los timbreos ya no alcanzan para convencer a la gente y menos aún el dinero del blanqueo. ¿Dónde quedó la promesa de reactivación del segundo semestre? En la Casa Rosada comienzan a pasarse las primeras facturas. La economía continúa mostrando signos de debilidad y parálisis y si bien, no hay caída en la actividad, la capacidad ociosa es el común denominador en todos los sectores productivos.

La desesperación del tándem Marcos Peña-Prat Gay, por mostrar recuperación de la economía, no convence ni a los propios oficialistas.

Una muestra de su impotencia es el constante aunque sutil ataque al presidente del Banco Central, culpándolo de la falta de reactivación económica.

Según el gabinete de Macri, el mantenimiento de una elevada tasa de interés de referencia -básicamente la tasa de corto plazo de las LEBAC-, impide y conspira contra una rápida salida de la recesión.

La prudencia del BCRA en el manejo de la tasa está impidiendo que la inflación se dispare y evita una suba del dólar.

En efecto, el gobierno, en lugar de enlazar la inflación a una baja del gasto público, optó por anclar el dólar y atrasar el tipo de cambio para combatir la suba de precios.

La consecuencia del gradualismo es inevitable: una rebelde inflación en dólares, una caída de la actividad derivada del menor costo de los productos importados, aumento del desempleo y la informalidad laboral.

Mientras tanto, el Palacio de Hacienda continúa financiando un extravagante déficit fiscal, aumentando peligrosamente el endeudamiento y junto con ello, permitiendo el de las provincias.

Prat Gay quiso demostrar que, con la colocación de bonos en pesos a largo plazo realizada la semana pasada con una tasa menor a la del BCRA, se podía bajar la tasa de interés de referencia y que no era una cuestión de plazos. El misil llevaba un mensaje claro: el mantenimiento de una tasa de referencia elevada era un capricho del BCRA.

En la autoridad monetaria optan por el silencio. Pero en la city porteña se escucha a diario que "el BCRA no tiene opciones porque de bajar la tasa, se dispara el dólar y atrás la inflación. ¿No les alcanza con 35 por ciento de inflación? ¿Cómo van a hacer para bajarla al 17 por ciento como dice el presupuesto? ¿O todo esto es fantasía?", se preguntan analistas y banqueros.

De manera imprudente, tanto en el Palacio de Hacienda como en la Jefatura de Gabinete consideran que la inflación es un problema superado. Pero las inversiones son sólo promesas y anuncios frente a un tipo de cambio atrasado.

Sin embargo, con una política fiscal expansiva para 2017, la inflación se convertirá una pesada carga en plena carrera electoral. ¿Qué pasará con los salarios con una creciente inflación? Seguramente, los sindicatos buscarán una recuperación y el gobierno la convalidará en la medida que se alimente una reactivación.

Gasto público, salarios, inflación, tarifas y consumo en alza, tipo de cambio atrasado e inversión insuficiente. La consecuencia de la política y el gradualismo.

(*) Especial para Mendoza Post