Efecto Indec: "Descubrí que soy pobre" - Mendoza Post
Jueves 13 Oct 2016
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

Una familia tipo necesita $12.489 para adquirir la canasta básica y no caer por debajo de la línea de pobreza. No es una apreciación periodística, sino el dato que arrojó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) el pasado 22 de septiembre.

En el mismo sentido, el organismo explicó que ese mismo núcleo familiar requirió de $5.175,92 para acceder a la Canasta Básica Alimentaria, es decir, la cantidad mínima de alimentos, para no caer debajo de la línea de indigencia.

En Mendoza, la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE) informó ayer que una familia debe reunir $11.510,53 para no ser pobre y $4.563,59 para no ser indigente. 

Los datos crudos de la pobreza argentina

Sobre la base de esos parámetros, el Indec reveló una semana más tarde que el 32,2% de la población económicamente activa se encuentra bajo la línea de la pobreza, mientras que el 6,3% está en la indigencia.

En ese contexto, ¿cuántos jefes de familia se habrán encontrado con que, de repente, eran pobres? Hablamos de personas que ganan menos de $12.489, tienen mujer e hijos y son el único sostén de la familia.

Y lo más inquietante: no se trata de personas marginales, que trabajan en "negro", sino de quienes tienen un empleo registrado, muchas veces en grandes empresas.

La estadística oficial tiene sus números, pero estos siempre son fríos. Ergo, ¿qué hay detrás de los impersonales porcentajes? El Post salió a buscar las historias de carne y hueso… y encontró un par, elocuentes ambas.

La primera corresponde a Julián Martínez Prieto, quien se desempeña como vendedor de uno de los comercios más importantes de electrodomésticos de Mendoza. 

-¿Sabías que sos pobre de acuerdo a las últimas mediciones del Indec?

-¡Ahora lo sé! Ja ja... Sí, sabía.

Julián trabaja en una conocidísima casa de electrodomésticos

-¿Cuál es tu salario aproximado?

-¿Lo que dice el bono de sueldo?

-Sí.

-Gano poco más de 12 mil pesos, con el premio por presentismo llego a 1.000 más, unos 13.200 pesos en total.

-¿Ese es tu salario de bolsillo?

-No, es más bajo todavía. Con los descuentos me quedan unos $10.500.

-¿Vivís con eso?

-Normalmente, no. Hay que sumarle las comisiones por ventas, que en su momento hacían una muy buena diferencia. Ahora no. Hace bastante que casi no se vende nada. Es muy poco lo que te dejan las comisiones hoy. Por eso la desesperación por venderte otras cosas cuando vas comprar, como lo de los seguros Garex.

-¿Qué es Garex?

-Es el seguro que siempre te van a querer encajar los vendedores, porque les deja una comisión en el acto del 10%.

Los nuevos datos de la pobreza se perciben claramente en la baja del consumo 

-Bueno, no me quiero ir de tema… ¿tenés esposa e hijos?

-No estoy casado, pero es como si lo estuviera, convivo hace casi diez años con mi mujer y tenemos dos hijas.

-¿De qué edades?

-Tres y cinco.

-¿Sos el único sostén de familia?

-¿Si soy el único que trabajo? Sí.

-¿Cómo hacés para vivir con ese sueldo?

-Buena pregunta… vivimos con mis suegros y nos ayudan bastante. Evitamos pagar alquiler por ejemplo. Tuvimos que reducir muchos gastos en el último tiempo.

En Mendoza una familia debe reunir $11.510,53 para no ser pobre y $4.563,59 para no ser indigente. 

-¿Por ejemplo?

-Televisión por cable, la prepaga, salidas afuera, compramos menos ropa, incluso hay comida que ya no compramos…

-¿Puedo decir que descubriste que sos pobre?

-Sí. Pero te cuento que no pierdo la esperanza de estar mejor en algún momento.

Otro, en primera persona

Diego Molina pasa por una situación similar a la de Julián, solo que en su caso trabaja en un negocio de ropa que queda en el Shopping de Mendoza.

-¿Está complicado?

-Está complicado, muy complicado. Está todo parado. La gente pregunta mucho y compra poco.

-¿Cómo era la situación hace un año?

-Totalmente diferente, te cansabas de vender, aunque sea lo más económico. Ahora, ni eso.

Diego trabaja en el Shopping

-¿Cómo se conforma tu salario?

-Tengo un básico y comisiones.

-¿Un porcentaje por comisiones?

-Sí, eso.

-¿Y cuál es tu básico, el que aparece en el bono de sueldo?

-Un poco menos de 13 mil pesos, por mi categoría y mi antigüedad. Tengo compañeros que ganan mucho menos.

-¿Y tu familia cómo está compuesta?

-Tengo mi esposa y dos nenes, uno de 6 y otro de 10.

-¿Ella trabaja?

-Ahora no, solía limpiar casas pero ya hace tiempo que no la llama nadie.

La pobreza restringe la capacidad de compra de la gente

-¿Y cómo hacen para vivir con tu sueldo?

-Nos cuesta mucho, tuvimos que ordenar los gastos y dejar de lado cosas que antes hacíamos cada tanto, como ir al cine o llevar a los chicos a MacDonalds.

-¿Alquilás?

-No, vivimos con mi mamá, desde que murió mi viejo la casa le queda grande, así que aprovechamos para mudarnos con ella. Le hacemos compañía y de paso zafamos de pagar un alquiler

-¿Qué otras cosas restringís?

-Tuvimos que dar de baja la prepaga, cambiamos a los chicos a un colegio público, compramos menos en el supermercado.

-¿Qué compran, o mejor dicho qué "no" compran?

-Compramos lo mínimo, harina, arroz, fideos, leche,  polenta, cuando se puede, carne. Lo mínimo. Lo demás se volvió un lujo. 

-¿Sentís que sos pobre?

-Cuando lo comparo con la misma situación de hace un año o un poco más, sí. No se si la palabra es "pobre", vivimos necesidades que antes nunca habíamos pasado. Sensaciones que no conocíamos.

-¿Cómo es eso?

-La preocupación de no saber si vas a poder darle de comer a tus hijos, de que no te den los números para pagar lo que tenés que pagar. Cuando Macri te manda el tarifazo como el que mandó no entiende que hay gente como nosotros, que vivimos contando el centavo para llegar a fin de mes. Cuando Aranguren te dice "subimos las tarifas 100% o 300%" para nosotros es un problemón. Significa que ese mes compramos menos leche, o dejamos de comprar huevos.

-¿Tenés esperanza de que vaya a cambiar la situación a futuro?

-Yo tengo la esperanza de que sí, yo lo voté a Macri y me empiezo a arrepentir. Yo se que se robó todo Cristina, pero a mí no me faltaba nada.

Colofón

La pobreza es un número estadístico para el Indec, un porcentaje de la población que se encuentra debajo de puntuales parámetros.

Sin embargo, como puede verse, es mucho más que ello. Se trata de familias que viven al día, rezando porque no les aumenten los impuestos y debiendo achicar sus propios gastos, los más básicos.

Es la cara más cruel de la pobreza, la que atemoriza a todos, porque puede palparse e incluso contagiarse a otros. 

Como se dijo, los casos aquí contados no son referidos a personas marginales, que trabajan en "negro", sino de quienes tienen un empleo registrado. 

Dicen que uno le teme a lo que más se le parece, aquello con lo que puede identificarse. Porque refleja la contracara de lo que le puede ocurrir. Es el nombre del temor que se vive en estos días.