Creen que hubo un cómplice en el crimen de Julieta - Mendoza Post
Miércoles 12 Oct 2016
porLeonardo Otamendi
Editor Post

Julieta González, de 21 años, desapareció el 21 de setiembre y fue encontrada muerta en Cacheuta el 27, dos días después de ser asesinada; es decir, en el medio estuvo al menos 3 días viva y aparentemente cautiva. El sospechoso del femicidio es Andrés Di Césare, hijo de un empresario del transporte de Maipú y padrino del hermano de la víctima.

Andrés Di Césare se hizo cargo del crimen cuando lo arrestaron.

El salvaje crimen de la joven sacudió a la sociedad mendocina porque en la misma semana ocurrieron otros dos casos. Pero el de Julieta posee situaciones que aún están bajo la lupa. ¿Por qué? Porque si bien Andrés aceptó haber cometido el asesinato ante uno de los policías que lo arrestó (aunque no tenga valor en el expediente judicial), los investigadores advierten algunos cabos sueltos.

A Julieta González le "reventaron" la cara con una piedra de gran tamaño.

La fiscal de Homicidios Claudia Ríos le imputó Homicidio mediado por violencia de género y Andrés Di Césare se abstuvo de declarar. Algunas de las pruebas que tiene en sus manos la magistrada también la llevan a pensar que podría haber alguien más implicado en el asesinato.

Julieta le aseguraba a Andrés que esperaba un hijo de él.

Andrés, el sospechoso, estaba de novio pero mantenía relaciones íntimas con Julieta desde hace unos meses. Esto fue constatado porque los pesquisas accedieron a las conversaciones que ambos mantenían por Facebook.

La fiscal Ríos cuando hallaron el cadáver de la joven.

En las charlas, ella le decía que estaba embarazada porque él quería cortar la relación, debido a que pretendía seguir con su novia. Lo amenazaba con avisarle a la familia que esperaba un hijo suyo y al parecer cuando se encontraron y discutieron el tema, se produjo lo peor para Julieta.

Ver: Dos familias destruidas por el femicidio de Julieta

Ellos quedaron en encontrarse, como lo hacían siempre, en la esquina de calles Pescara y Matienzo, de Maipú. Esto fue establecido por la fiscalía. En los chats de Facebook constaba que siempre se reunían allí y porque la empresa de telefonía celular informó que la última vez que Julieta usó su teléfono fue a una cuadra de ese lugar y los mensajes tenían como destino un número que pertenecía a la empresa de transportes Mitre SRL (propiedad del padre de Andrés).

Andrés Di Césare padre, dueño de la empresa de transporte Mitre SRL.

Pero esto no se sabía en el inicio de la investigación. Cuando entrevistaron a la madre de la chica, ella observó el número y le dijo a la fiscal: “Es el teléfono de Andresito. Con su familia vivían enfrente”.

También Ríos corroboró que Andrés Di Césare eliminó como amigo de su Facebook a Julieta el 22 de setiembre, un día después de desaparecer.

Ese día cuando la madre de la joven llamó a su teléfono, luego de muchos intentos fallidos, finalmente atendieron. Era Julieta pero la mamá escuchó una voz femenina que decía: “¡Cortá. Cortá!”.

¿Quién era esa mujer que estuvo con la víctima una vez antes de ser asesinada? La pista la podrían ofrecer, nuevamente, las comunicaciones telefónicas y mensajes de Andrés hacia otros teléfonos. En ese sentido, las compañías de celulares le enviarán a la fiscal Ríos el registro de llamados. Allí podrían encontrar a la otra persona sospechosa de participar en el crimen.

Porque también es difícil pensar que solo Andrés, es decir, solo un individuo, trasladó al cuerpo hasta cerca de la ripiera de Cacheuta. Y lo peor ocurrió en ese lugar.

No se sabe si Julieta estaba viva o muerta en cuando la dejaron en ese sitio, pero lo que sí se supo ahora es que cuando la depositaron en el piso le reventaron la cara con una gran piedra.