El hombre que puede ser el próximo Sebastián Forza - Mendoza Post
Lunes 3 Oct 2016
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

El tipo se jugó la vida, descubrió al prófugo más importante de las últimas décadas y logró que fuera capturado. Sin embargo, los funcionarios argentinos lo boludean, le dan vueltas y más vueltas.

Se trata de Marcelo Mansilla, aquel que descubrió a Ibar Esteban Pérez Corradi en un boliche de la Triple Frontera y lo comunicó a las autoridades locales. Nadie le atiende el teléfono y teme por su vida.

“Ya me amenazaron de muerte de los dos lados, Brasil y Argentina; mi familia está en riesgo; hay traficantes prófugos que están enojados conmigo”, asegura ante este periodista desde Foz de Iguazú, donde reside.

Pérez Corradi supo ser el prófugo más buscado

Su temor no es exagerado: se trata de quien permitió poner las manos encima a Pérez Corradi, el dueño de todos los secretos, quien podría permitir esclarecer el triple crimen de General Rodríguez del año 2008 y los vínculos de puntuales referentes K con el narcotráfico.

“Se pasan la pelota entre el ministerio de Seguridad bonaerense, el ministerio de Justicia y la Fiscalía de Mercedes”, insiste Mansilla. ¿Cómo es posible semejante burla ante aquel al que deberían estar aún agradeciendo el hallazgo del mayor “escapista” de la historia judicial argentina?

“Desde el Juzgado Federal Nro 1 me dicen que no me pueden dar protección porque no aparezco en la causa judicial”, reconoce con bronca el mismo testigo.

¿Cómo es ello posible siendo que la fiscal de Mercedes, Marcela Falabella, reconoció que Mansilla se comunicó con ella en enero para avisarle sobre el paradero de Pérez Corradi? Hay algo que no cierra.

El alarmante antecedente del triple crimen de 2008

Es curioso cómo todos trabajan a reglamento de pronto y no piensan un segundo en la seguridad física de un testigo que camina con un blanco móvil en su cuerpo.

¿Hace falta recordar cómo terminó Sebastián Forza, a quien nadie quiso escuchar cuando clamaba a los cuatro vientos que estaba a punto de ser asesinado por los mismos que hoy acusa Mansilla?

“Los ministros están trabajando para la televisión”, advierte el hombre a quien escribe estas líneas. Y todo parece darle la razón. ¿Quién está ahora mismo trabajando para protegerlo, acaso?

Mansilla está desesperado… y solo. “Esto me salió un costo carísimo porque estoy sin trabajar hace dos meses”, reconoció a este cronista.

Su vida hoy vale poco y nada. Lo peor es que, si mañana desapareciera, a pocos les importaría. Conducta bien argenta, ciertamente.

Las vanas comunicaciones de Mansilla al ministro Ritondo

No importa: cuando ello ocurra —ojalá que no—, habrá que disimular y hacer como que a uno se le desgarra el corazón.

No sea cosa de que después lluevan lo acusen a uno de insensible.