Petrobras, y la historia del mayor escándalo de corrupción de Brasil (Parte I) - Mendoza Post
Martes 3 Feb 2015Martes, 03/02/15 atrás
porJuan Soldano Deheza (*)
Corresponsal en Brasil

Los lectores de diario han leído u oído hablar del mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil, que envuelve pago de sobornos por más de mil millones de dólares.

Lo que esta serie de notas propone es intentar una aproximación al cómo y al porqué se pudo consumar este conjunto de desfalcos que redujeron el valor de Petrobras, la mayor compañía de América Latina, a menos del 10% de lo que fue en el momento de su máximo esplendor y amenaza desestabilizar a buena parte de la clase política brasileña.

La Constitución de 1988, con sus sucesivas reformas, y el sistema electoral instalaron en Brasil lo que el analista político Fernando Abrucio definió como Presidencialismo de Coalición.

El Presidente de la República es elegido por votación mayoritaria, pero dado que su partido político no cuenta con mayoría en el Congreso debe necesariamente estructurar coaliciones con otras fuerzas políticas, no necesariamente afines ideológicamente, para poder aprobar las leyes de su interés. 

El Poder Ejecutivo, a semejanza de Argentina es muy fuerte y puede en alguna medida gobernar a espaldas del Congreso utilizando las denominadas Medidas Provisorias -MP (equivalentes a nuestros Decretos de Necesidad y Urgencia - DNU). Por presión del PT, cuando este era oposición en la década de los 90, estos deben ser necesariamente refrendados por el Congreso dentro de un plazo de tiempo determinado para no perder su validez.

El escándalo de corrupción de Petrobras salpica a la economía brasileña

Estructuralmente los partidos políticos brasileños, con la excepción de algunos de izquierda, no tienen una base ideológica muy firme, y las alianzas para componer mayorías legislativas tienen como contrapartida la división de segmentos de poder dentro del Ejecutivo (Ministerios son entregados a figuras indicadas por líderes de los partidos de la coalición) y de las empresas públicas o semi públicas. 

Aunque esto parecería ser un mecanismo absolutamente legítimo en un sistema democrático, una vez definidos los segmentos de poder que se entregan a los diversos partidos, estos se convierten, con raras excepciones, en verdaderos cotos de caza, tendientes a financiar a la política y al enriquecimiento de los actores principales. 

Incluso en los casos en que las personas designadas para asumir posiciones directivas son funcionarios de carrera de los organismos o empresas estos responden directamente a quienes los indicaron para esos cargos y deben facilitar los negocios dentro de sus aéreas.

La génesis de los escándalos políticos recientes de la historia brasileña desde el impeachment de Fernando Collor a inicios de los ´90 hasta el caso actual de Petrobras está en este mecanismo

La dirección de Petrobras fue profesionalizada durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, cuando la mayor parte de sus cuadros directivos eran funcionarios de carrera o profesionales altamente respetados del sector privado, estando sujetas sus contrataciones, por su carácter de empresa pública de capital abierto, a la ley de licitaciones públicas (ley 8666). 

Durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso se profesionalizó la dirección de Petrobras

Al inicio del gobierno Lula se modificó dicho requisito con el objetivo de agilizar el proceso de suministros y adecuar su gerencia a las características de una empresa petrolera de gran porte.

Esta medida que, en sí misma, tenía todo el sentido del mundo desde el punto de vista gerencial, facilitó la existencia de maniobras tendientes a generar cajas negras y fuentes de financiamiento espurias a partidos políticos.

Los primeros indicios de estos hechos aparecieron cuando en el año 2005 surgió el denominado escándalo del Mensalao, que no era más que la compra de votos para la aprobación de leyes ante la negativa inicial del Presidente Lula de aliarse a algunos partidos y que provocó la renuncia del hombre fuerte del PT, el Ministro de la Casa Civil (Jefe de Gabinete), José Dirceu y varias de las principales figuras del partido. 

José Dirceu, el exjefe del gabinete de Lula da Silva, fue condenado por corrupción

Acusaciones sobre donaciones de "Caja II" a los partidos políticos, principalmente el PT y la entrega de una Land Rover por parte de una contratista de Petrobras al tesorero del PT, sobrevolaron este escándalo, que fue finalmente juzgado un par de años atrás y derivo en la condena a prisión de buena parte de los políticos involucrados en este caso así como de los operadores económicos, con una particularidad que se demostró central para el desarrollo del escándalo de los sobornos en el caso Petrobras: los políticos involucrados recibieron penas de prisión sensiblemente menores a las de los operadores económicos (dueños de agencias de publicidad, banqueros, entre otros), siendo que todos los políticos que fueron condenados se encuentran hoy en libertad condicional, prisión domiciliaria o con penas que les permiten trabajar durante el día y volver a dormir a la prisión, lo que produzco un efecto demostración muy significativo sobre los sectores empresarios.