Plan B: un segundo túnel a Chile - Mendoza Post
Martes 26 Jul 2016
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

En la Argentina siempre hay un plan B. Aunque es una iniciativa privada, el gobierno nacional y el de Mendoza parecen haber colocado en un “freezer” las preferencias por el proyecto del Corredor Bioceánico Aconcagua entre Chile y Argentina, para construir antes un conjunto de obras más modestas, “de menor costo, y sin tren” dice una fuente del gobierno provincial. Este plan que en el gobierno juzgan como alternativo contempla un segundo túnel a Chile, ensanchando y ampliando el antiguo túnel ferroviario que unía a ambos países a través del tren a unos trescientos metros al norte de la actual traza de la Ruta 7. La boca de entrada se puede ver pasando Las Cuevas, a la derecha de la ruta. Aquel tren unía Mendoza y Los Andes y fue una importante vía de comercio y acceso internacional. Pero era antieconómico, porque la gran pendiente le impedía llevar una cantidad importante de vagones. El último tren de pasajeros circuló el 21 de setiembre de 1979 y cinco años más tarde, fue clausurado. Ahora, ese túnel a la altura de Las Cuevas va a servir para hacer una nueva autovía.

Los planes conllevan además la culminación de cobertizos, paredones y terraplenes sobre la Ruta 7, la reconstrucción de la Curva de Guido y el ensanchamiento de la Curva Soberanía Nacional. Además, en algunos tramos de la ruta se agregaría una tercera vía, una suerte de “viaducto” al estilo de un puente, sobre el Río Mendoza.

Todas estas obras demandarían algo más de 2.000 millones de dólares, aunque en la Argentina nunca se sabe. Varias de estas iniciativas son parte del plan de inversiones de Vialidad Nacional. Hoy, el ministro de Infraestructura de la Nación Guillermo Dietrich estará en Mendoza para hablar de este proyecto, aunque aún no hay agenda oficial confirmada con el ministro. Se supone que a la una de la tarde habrá una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno.

El proyecto de refacciones de la Ruta 7 y del segundo túnel es desde la visión oficial “alternativo” al Corredor Bioceánico, mucho más ambicioso y francamente más atractivo desde el punto de vista de la infraestructura. El Bioceánico contempla una línea férrea desde Los Andes (Chile), hasta Luján de Cuyo de 204 kilómetros, un túnel de baja altura de 52 kilómetros desde Saladillo (Chile), a 1.545 metros sobre el nivel del mar, hasta Punta de Vacas, un tren eléctrico con una capacidad de transporte de hasta 72 millones de toneladas por año. Además, proyectaba un sistema abierto Atlántico-Pacífico de trocha única, totalmente multimodal, para el transporte de todo tipo de carga y sus combinaciones, incluyendo camiones con conductor. Y dos estaciones multimodales en los extremos del sistema, que permitirían la carga y descarga en todos los formatos. Por supuesto, iba asociado a una multitrocha vial desde Uspallata.

Maqueta del proyecto Corredor Bioceánico Aconcagua.

Hay opiniones contrapuestas. “No puede haber un Plan A y un Plan B. El Biocéanico es un ‘Canal de Panamá’ del Cono Sur. Las obras de la Ruta 7 son para mejorar conectividad y tránsito. Y nuestro proyecto contempla cargas desde todo el litoral argentino, Uruguay, Brasil… Es especialmente para cargas. No son comparables, ni uno reemplaza al otro” explican en la Corporación América, donde pronto presentarán al ministro Dietrich y al presidente Macri un plan de “refuncionalización” del Ferrocarril San Martín, justamente como parte de este corredor internacional.

Lo que sigue, es una infografía publicada en Chile el año pasado, promocionando el proyecto.

Pero el ambicioso proyecto está virtualmente congelado. Arrancó hace años con un presupuesto de 3.000 millones de dólares y hacerlo hoy costaría no menos de 6.000 millones de dólares. “Y además, desde el lado de Chile lo resisten, porque deben repetirse estudios geológicos existentes y que ellos no aceptan, porque son sólo de prefactibilidad” aclara una fuente técnica del gobierno. Aquel proyecto que interesó a ambos países y que fue presentado por un consorcio de empresas fue dado por caído por el propio gobernador Alfredo Cornejo, en una entrevista con el programa “Te digo lo que pienso” el lunes 4 de este mes, cuando le interpelamos por las demoras del Corredor Bioceánico y de nueva infraestructura en la Ruta 7. “Lo estoy trabajando yo, directamente con el presidente Macri. Hay un plan de infraestructura sobre la Ruta 7, una doble vía a San Juan. Se va a licitar el proyecto definitivo y se va van a empezar las obras antes de fin de año. Se han reactivado los proyectos del sur, con Neuquén. De la Ruta 7 hay ocho proyectos específicos incluyendo Desaguadero” explicó el gobernador.

-¿Cómo se empalma este proyecto con el Corredor Bioceánico de la Corporación América?- le preguntamos.

-Ese proyecto está cuestionado por fallas geológicas, porque no hay un estudio definitivo. Eso costaría de 6.000 a 10.000 millones de dólares y el Estado chileno no quiere poner las garantías para un proyecto de semejante envergadura. Por lo tanto, tenemos un plan B…- explicó el gobernador, refiriéndose a la refuncionalización del antiguo túnel ferroviario y las reparaciones y ampliaciones en la Ruta 7. “Yo lo prefiero, porque es sensiblemente más económico. Se haría más rápido, en tres o cuatro años, en cambio el otro es un proyecto de diez años al que nadie le pone las garantías” explicó ese día.

Hay un contexto político y económico y cruce de intereses. Chile ha priorizado Aguas Negras, por San Juan, de hecho el Senado del vecino país aprobó hace poco una toma de deuda de 1.400 millones de dólares para aquel proyecto. El ex presidente Sebastián Piñera es dueño de tierras al sur, por donde pasa la traza del paso Las Leñas.

Dietrich estará hoy en Mendoza.

La Corporación América, en tanto, defiendo el proyecto del Bioceánico Aconcagua, a través de una vocera oficial. “La razonabilidad de la propuesta se basa en factores de competitividad logística y comercial. Debemos considerar que ya es irreversible la corriente de integración del Mercosur con los intereses de la Alianza del Pacifico, NAFTA y el TPP para converger en una unidad geoeconómica de toda América. Pero independientemente a ese razonamiento, los productos exportables provenientes de las provincias del valle de la Ruta 40 como Río Negro, Neuquén, San Juan, Catamarca, Salta; minerales tales como litio, manganeso, tungsteno, hierro, cobre y otros de la cordillera Norte; frutihortícolas, textiles, vinos, únicamente serán competitivos a través de una conexión hacia el Pacífico por medio de una vía de transporte rápida y económicamente eficiente” dicen. “Es importante considerar asimismo las ventajas técnicas que sustentan este proyecto. El túnel, que une Argentina desde Uspallata con la ciudad de los Andes y Valparaíso en Chile, posee el mismo ancho de trocha, lo que permitiría la continuidad sin transferencia desde el Puerto de Buenos Aires, toda la red del Ferrocarril San Martín, al Pacífico”. El punto que defienden es claro. El “Plan B” del gobierno nacional y que Cornejo adopta no es tal, sino algo distinto. Uno es para pasajeros, como serán Aguas Negras y Las Leñas, y el Bioceánico es para cargas.

Sin embargo, Mauricio Macri y Cornejo prefieren el proyecto “rápido” de la Ruta 7, al Corredor Bioceánico, aunque luego de que el gobernador lo diese por muerto, algunos funcionarios se preocupasen de aclarar que no se trata de iniciativas excluyentes. Aun así, algo parece seguro. Si se hace el Plan B, el plan A quedará encerrado en la vistosa maqueta expuesta en el aeropuerto Francisco Gabrielli. Veamos los detalles.

Así serán las obras

El proyecto de ampliar el antiguo túnel ferroviario para transformarlo en una autovía a través de la montaña es posiblemente uno de los más vistosos del grupo de ocho proyectos para la Ruta 7. Consiste en ensanchar y levantar el alto del túnel, y transformarlo primero en una autovía de cuatro carriles de doble mano. “Una vez operable, la idea es cerrar el Cristo Redentor para hacerle las reparaciones y mejoras que hagan falta. Luego, sí, el túnel norte será para pasar a Chile, y el actual, para regresar” dicen en el gobierno provincial.

El socavón de este año.

Hay más obras que si se empiezan este año y se finalizan en el próximo gobierno, van a cambiar la fisonomía de la Ruta 7. Una de ellas es la ampliación de la Curva Soberanía Nacional. Es una de las más peligrosas, con una pendiente que la transforma en las más elevada del tramo cordillerano y una calzada de casi siete metros. “En ese tramo, la obra consiste en formar una ‘Y’ que abra la curva en dos tramos, uno para ir y otro para regresar” explica una fuente a “grosso modo”.

También la llamada “Curva de Guido” sufrirá modificaciones. “Hay que construirla por completo, otra vez” dice el mismo informante.

Otros tramos de la ruta tendrán un viaducto paralelo por la traza del río Mendoza, una suerte de “puente” que agregará una vía más.

Uno de los aspectos centrales a resolver es qué hacer con los cobertizos que aún no se hacen. Son 16 en total, destinados a “atajar” la nieve y facilitar el paso. Son 16 los que habría que hacer y que no están licitados. Pero habrá nuevos estudios, para determinar si hacen falta todos, o si algunos pueden reemplazarse por terraplenes, o paredones contra la montaña.

Por lo pronto, hoy puede ser un día importante respecto del futuro del corredor, de la Ruta 7 y del paso a Chile, los que hoy en su conjunto representan, probablemente, el mayor signo de atraso de la región. Desde hace décadas, sólo hubo parches y anuncios.

Esperemos que lo de hoy no sea más de lo mismo, y que realmente se hagan las inversiones que Dietrich va a anunciar hoy en Mendoza, junto con obras hacia el Sur de la provincia y una doble vía a San Juan.