Lunes 26 Ene 2015Lunes, 26/01/15 atrás
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

En una cadena nacional con pasajes importantes y otros verdaderamente surrealistas, la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner anunció la disolución de la ex Side y el traspaso de las escuchas a la Procuradora General de la Nación, y en un giro increíble vinculó a Diego Lagomarsino, la persona que le dio el arma al fiscal Alberto Nisman, con grupo Clarín, extendiendo sospechas sobre el grupo mediático y sobre el colaborador de la Unidad Fiscal AMIA que Nisman comandaba. 

Las palabras de la presidenta esta noche se recordarán por muchísimos años. Cristina vinculó a Lagomarsino con el estudio de abogados Sáenz Valiente, que atiende los intereses de Clarín. La nueva acusación de la presidenta está haciendo furor en las redes sociales, en este mismo momento.

Pero volvamos a lo importante.

Cristina rompió el silencio después de un mes en medio del caso por la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman,  anunció que disolverá la Secretaría de Inteligencia -ex Side- y que la reemplazará por una “Agencia Federal” de Inteligencia, pero su director y subdirector deberán tener acuerdo del Senado de la Nación. Además, le quitará a la SI el sistema de escuchas (la "Ojota", Oficina de Observaciones Judiciales) y lo transferirá a la Procuración General de la Nación que dirige Alejandra Gils Carbó. Todo ello está en un proyecto de ley que será enviado al Congreso de la Nación para su tratamiento en sesiones extraordinarias a partir del 1 de febrero.

Esta Agencia Federal de Inteligencia dependerá del Poder Ejecutivo. El proyecto de ley que aún está en revisión de la Secretaría Legal de la presidencia que depende de Carlos Zannini, cambia los objetivos de la Inteligencia y los enfoca en la "seguridad de la Nación y sus habitantes" en delitos tales como narcotráfico, delitos financieros, trata de personas y otros. El proyecto contempla también mayores penas a los funcionarios que trafiquen información.

Por lo que dijo CFK esta noche en cadena nacional, el nuevo esquema de Inteligencia estará más vinculado a los asuntos de seguridad/inseguridad. No está mal, y es extraño que no lo haya hecho antes o que la oposición no haya tomado la iniciativa. En el Congreso hay que esperar un debate muy duro, sobre todo porque la oposición se negará a convalidar que las escuchas queden en manos de una procuradora oficialista e integrante del colectivo kirchnerista judicial "Justicia Legítima". 

CFK en cadena nacional.

La presidenta también dijo que el sistema de inteligencia argentino era una “deuda de la democracia” desde 1983, y su decisión significa el reconocimiento de que el fiscal Nisman murió, en el mejor de los casos, por una guerra salvaje en el sistema de espionaje argentino, entre bandas de agentes y ex agentes dispuestos a arrojarse muertos unos a otros por el poder que da, justamente, el espionaje. 

La disolución de la ex Side, la crítica a la denuncia de Nisman y la teoría del complot fueron los ejes del discurso.

A fines del año pasado, Cristina Fernández hizo cambios profundos en la Secretaría de Inteligencia, desplazó al histórico Jefe de Operaciones Especiales Antonio "Jaime" Stiusso y varios agentes de su riñón, y nombró al frente de la SI a Oscar Parrilli. Stiusso era de confianza de Néstor Kirchner y fue puesto encima de la causa AMIA para colaborar con Nisman.

La cadena nacional debió acabar cuando la presidenta puso punto final a sus ideas sobre cómo debe ser la inteligencia, o en todo caso; con su epílogo. Pero en medio, protagonizó un derrape llamado a ser histórico, vinculando al Grupo Clarín con Diego Lagomarsino, el hombre que le dio el arman a Nisman y que quedó imputado hoy. Además, contó -increíble, por cadena nacional- que a Lagomarsino le habían retenido el pasaporte que empezó a tramitar el 14 de enero, día en que Nisman presentó la denuncia por confabulación contra la presidenta, su canciller Héctor Timerman y varios funcionarios más. Entre ellos Luis D'Elía, a quien podemos oír en unas escuchas verdaderamente incriminatorias.

La cadena de Cristina incluyó otros aspectos, como las duras críticas a la denuncia de Nisman, y la defensa de la política del kirchnerismo respecto de los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel, tanto como de las relaciones de Argentina con Irán. Atacó a los medios y fustigó a quienes dieron aire a la denuncia de Nisman contra el gobierno. No hubo en su discurso autocrítica ni condolencias para la familia de Alberto Nisman, aunque hay que decir que lo menos que se esperaba de un presidente era lo que Cristina anunció: disolver el espantoso sistema de espionaje argentino.

Diego Lagomarsino, señalado por CFK.

Por lo demás, la presidenta volvió a convertirse en una suerte de comentarista de noticias policiales. Fue en ese marco que contó cómo se había enterado de la muerte de Nisman:  "Me enteré que algo estaba sucediendo el lunes a las 0.30 cuando se comunica conmigo la ministra de Seguridad para informarme que había sucedido un incidente en la casa del fiscal Nisman, y que en el baño había un cuerpo en un charco de sangre", relató. Incluso contó que creyó que todo era una broma macabra.

A la hora de vincular a Lagomarsino con Clarín y extender sospechas, la presidenta no ahorró palabras ni creatividad: 

 "Esta persona es un feroz opositor al gobierno, pudimos ver en su Twitter las groserías, esos insultos dirigidos a la persona de la Presidenta de la República", señaló.  "Esta persona, el señor Diego Angel Lagomarsino, no sólo es un feroz opositor sino que el hermano es un integrante del Estudio Sáenz Valiente, socio del Grupo Clarín", dijo la Presidenta, trazando una línea transitiva entre una cosa y la otra que no hizo explícita pero que es más o menos así: El Grupo Clarín tiene unos abogados que tienen un jefe técnico cuyo hermano le dio el arma a Nisman, que se puso un tiro

A propósito de Clarín, acaba de emitir un comunicado negando vinculaciones de sus empresas con Lagomarsino, aunque ello no significa que CFK no haya tenido razón en ese punto. Ella lo vinculó al estudio Sáenz Valiente.

En un momento, la presidenta dijo algo importante: la muerte de Nisman se encadena con los atentados a la AMIA y a la embajada de Israel, en algún interés que busca la impunidad. Lo que no dijo es que su gobierno es sospechoso de ello, de acuerdo a la denuncia presentada por Nisman, aunque sí aseguró que los argumentos del fiscal eran "absurdos" y sin sustento jurídico.

Sobre el final, y mientras ya empezaban las repercusiones en la oposición, la presidenta se colocó en el centro de la escena: "a mí no me van a extorsionar, a mí no me van a intimidar, no les tengo miedo, que digan lo que quieran, que los jueces me citen, no me van a hacer mover un centímetro de lo que siempre he pensado", aseguró la mandataria.

Para quienes se perdieron la cadena, aquí la pueden ver otra vez, completa.

Lo último: el proyecto de disolución de la SI -ex Side- puede ser bueno y requiere un profundo debate. Claro que ahora, con la información en caliente surgen preguntas que deben responderse en el debate parlamentario:

1 - ¿Que pasará con todas las "carpetas" y archivos de la ex Side?

2- ¿Que pasará con la "mano de obra desocupada" de espías enojados que surgirá de la conversión?

3- ¿Es correcto que una Procuración partidista se haga cargo de la "Ojota", es decir, de las escuchas?

4- ¿Qué pasará con la inteligencia interna que la oposición y las investigaciones periodísticas le adjudican a Milani?

Todas preguntas que deberán ser respondidas, mientras tratan de dilucidar por qué murió Nisman. Que después de todo, hubo otro muerto para regular la política en la Argentina.