El deporte de la nieve atrae por sus paisajes, su extremo y las variables que ofrece. Pero también los riesgos están a la orden del día y a veces se concretan aparatosas caídas. Acá, la prueba.
Esquí: adrenalina, velocidad y... golpes
Los deportes extremos siempre convocan a aquellos distintos que en su sangre tienen la constante necesidad de sentir la adrenalina. El esquí (junto con el snowboard) además de brindar esas sensaciones extremas de ir cuesta abajo a toda velocidad, agrega otros condimentos relacionados al entorno. Los imponentes paisajes que adornan el contexto del deporte le generan a este deporte una impronta visual que indudablemente ayuda.
Pero también, como buen deporte extremo, conlleva a situaciones dolorosas. Golpes y caídas están a la orden del día. Algunos son leves y otros generan consecuencias más graves, como por ejemplo el caso de Michael Schumacher, el piloto 7 veces ganador de la Formula 1 que hace 13 meses sufrió un durísimo accidentes esquiando que lo tiene desde entonces en un profundo estado de coma.


