Triple fuga: la responsabilidad directa e indirecta de Aníbal - Mendoza Post
Triple fuga: la responsabilidad directa e indirecta de Aníbal

Triple fuga: la responsabilidad directa e indirecta de Aníbal

Jueves 7 Ene 2016
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

A pesar de haber sido el único periodista que logró hablar con Sebastián Forza, jamás la justicia me llamó a declarar. Ni siquiera para pedirme la grabación de esa conversación, ocurrida en mayo de 2008, en un bar de la Capital Federal que todavía persiste.

Es curioso, porque allí Sebastián detalló infinidad de delitos y complicidades políticas. Dio las claves incluso para destrabar dos expedientes judiciales: el que investiga los aportes de campaña del Frente para la Victoria de 2007 y el que indaga respecto de la mafia de los medicamentos.

A ambos se sumaría en agosto una tercera causa judicial: la del triple crimen de General Rodríguez, que le costó la vida al propio Forza junto a Damián Ferrón y Leopoldo Bina.

“Yo se que Aníbal me va a mandar a matar, porque le robé un negocio millonario relacionado a la efedrina”, me dijo Sebastián en ese improvisado reportaje. También mostró puntuales miramientos respecto de la figura de Ibar Esteban Pérez Corradi, cuyo nombre jamás había escuchado antes y luego sabría que se trataba de un peligroso narcotraficante relacionado con el kirchnerismo.

Triple crimen

No solo la charla quedó grabada, sino que hubo media docena de testigos del encuentro. Sin embargo, para la Justicia ello no fue importante.

Sí lo fue para el fallecido fiscal Luis Comperatore, quien me hizo declarar en un expediente colateral, el que investiga la mafia de los remedios. Lo hice ante el juez Norberto Oyarbide, a quien le entregué incluso copia del disco rígido de Forza. Nada ocurrió finalmente, pero era lo esperable: Oyarbide siempre operó para el poder de turno.

Respecto de la investigación del triple crimen, como dije, al fiscal Juan Ignacio Bidone jamás le interesó que yo declarara, aún cuando se lo ofrecí por escrito en dos oportunidades.

Si ello hubiera ocurrido, es probable que Aníbal Fernández también estuviera condenado judicialmente. El único motivo por el cual el exjefe de Gabinete zafó, es porque ninguno de los testigos se animó a mencionarlo por su nombre y apellido. Todos hablaron de él como el “Morsa”, por temor, claro.

Triple fuga

Sin embargo, si se hubiera incorporado la grabación de marras, más mi testimonio y los datos que surgen de la computadora del propio Forza, la realidad sería distinta.

Hoy, la justicia persigue a tres fantasmas y Aníbal se mata de risa desde el sillón de su casa.

No es Macondo, es Argentina. De más está aclararlo, ¿no?