La estrategia “apocalíptica” para desacreditar al papa Francisco - Mendoza Post
La estrategia “apocalíptica” para desacreditar al papa Francisco

La estrategia “apocalíptica” para desacreditar al papa Francisco

Sábado 24 Oct 2015
porGuillermo Villarreal (*)

Francisco está encontrando dificultades para construir un nuevo modo de ser Iglesia. Así lo confirmó la movida de un sector eclesiástico que se resiste a los cambios y apeló a una estrategia apocalíptica, tan antigua como los textos bíblicos, para desacreditar al Papa.

Esta sorda oposición interna se puso de manifiesto en el tramo decisivo del Sínodo de los Obispos que debe sugerir orientaciones para una nueva pastoral familiar, en cuyas deliberaciones se hizo evidente que hay cardenales y obispos a los que no les gusta este Papa.

"Intentan desacreditar a quien tiene el poder, hablando mal de él y difundiendo noticias increíblemente falsas, de manera que las personas empiecen a pensar que es necesario que se produzca un cambio, que llegue otro", advirtió el arzobispo argentino Víctor Manuel Fernández, uno de los teólogos de confianza del pontífice.


El rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), que integra el equipo de redacción del documento final del Sínodo y es visto con recelo por el sector más conservador, hacía referencia de este modo a lo que consideró una "noticia falsa" sobre un supuesto tumor cerebral benigno que aqueja a Francisco.

La versión difundida por un medio italiano pretendió sustentarse en un presunto viaje del Papa en helicóptero a Toscana, donde al parecer un médico japonés le efectuó estudios y le diagnosticó el cuadro. Informe periodístico que el vocero vaticano, el sacerdote jesuita Federico Lombardi, desmintió en duros términos al menos dos veces esta semana.

En Buenos Aires, el episodio se leyó también como un intento "burdo" por desacreditar al pontífice argentino y desvirtuar un Sínodo de Obispos sobre la Familia de por sí enrarecido.

Tres semanas de debate abierto y libre sobre temas nunca antes pensados en la Iglesia, pero con situaciones tensas y trascendidos de un supuesto "complot" contra el primer papa americano y jesuita de la historia.

Francisco sorteó el clima conspirativo interno sin abandonar su estilo misericordioso de guiar la Iglesia y recurrió a acciones y palabras para orientar a los 370 padres sinodales hacia un documento conclusivo que permita formular acciones pastorales para "integrar" a las nuevas realidades familiares que abundan en el mundo.

"Los cambios no tienen que dar miedo si permanecemos firmes en la verdad del Evangelio", planteó en la misa del viernes en la Casa Santa Marta y advirtió que lo que no está permitido es "el tranquilo conformismo que, de hecho, hace permanecer inmóviles".

El Papa ratificó también el jueves que prosigue con firmeza el trabajo para reformar la Curia Romana, al anunciar la creación de un nuevo dicasterio de Laicos, Familia y Cuidado de la Vida.

El pontífice ya venía analizando esta opción con su equipo de cardenales asesores para darle mayor participación a los laicos en la estructura eclesial, pero sorprendió que el anuncio se haya hecho en medio de las deliberaciones del Sínodo.

En este sentido, el Papa analiza con sus colaboradores la conveniencia o no de que el nuevo organismo vaticano tenga un diseño más "descentralizado" y sea presidido por un matrimonio.

En este contexto, la asamblea sinodal entró en su etapa conclusiva y, a prima facie, la puja entre doctrinarios y aperturistas no tuvo ni vencedores ni vencidos en temas clave como la comunión de los divorciados vueltos a casar y el acompañamiento de las personas homosexuales.

Primó, más bien, la tercera vía, la de los "pastorales", que reunió a un grupo amplio de hispanoparlantes, italianos y alemanes que advirtieron que "no basta con hablar de caminos de misericordia y cercanía, sino que debe llegarse a propuestas concretas porque, si no, nos vamos a quedar en palabras bonitas pero vacías". La relación final con las propuestas de los sinodales estarán este fin de semana en manos del Papa, quien tendrá la última palabra para convertirlas en una nueva y renovada pastoral familiar.

(*) Especial para Mendoza Post