Las angustias pandémicas de papás y mamás millenials

Falta de intimidad, de sociabilización, angustia, retroceso en procesos de aprendizajes, son algunas de las preocupaciones que la psicóloga especialista Paola Laspada responde en esta nota.

Las angustias pandémicas de papás y mamás millenials

Por:Ana Paula Negri
Periodista

La cuarentena generada por la pandemia de coronavirus fue un desafío psicológico y social para todos, pero quienes debieron enfrentar la cuarentena junto a sus hijos vivieron diversas experiencias con aspectos positivos y negativos.

Mendoza Post le preguntó a papás y mamás algo muy simple: ¿Qué dificultades y qué ventajas tuvo la pandemia en el ejercicio de tu maternidad o paternidad?

Joana (35) pasó la cuarentena en casa porque su trabajo como dueña de un bar se paró totalmente y acompañó a su hijo Kevin(9) con las tareas del colegio: "Para mí la dificultad más grande fue tener que hacer todo, mamá, papá, maestra, amiga para jugar, todo en el mismo espacio y sin intimidad".

Kevin y Joana

"Al principio que no sabíamos cuánto tiempo iba a durar y fue avanzando la pandemia y terminamos siendo profesores, amigos para jugar, mamá, papá, médicos, todos los roles y nuestro rol de persona quedó atrás porque no había más espacio", expresa Joana.

Al respecto, la psicóloga perinatal y especializada en desarrollo infantil temprano, Paola Laspada, afirmó que durante esta cuarentena "los espacios personales se extinguieron. Los adolescentes están despiertos toda la noche para no estar despiertos al mismo tiempo que los adultos".

Además, resalta la importancia de acompañar estas maternidades y paternidades: "Cuando estamos todo el día criando, es muy complicado de sostener. Los papás y mamás han llegado a un nivel de estrés y angustia muy graves. Creo que es muy importante brindar contención y redes a los adultos que sostienen a los niños".

Entre las ventajas, Joana mencionó la conexión que pudo lograr con su hijo pero no es la única que lo percibió. Agustina (28), mamá de Arya que nació a principio de marzo del 2020, aseguró que haber podido estudiar en casa le permitió a ella y a Federico, el papá, conectar y conocer más a su hija durante la cuarentena.

Agustina y Arya

Laspada asegura que muchos chicos tuvieron importantes avances en sus procesos de aprendizaje. Especialmente los chicos con autismo: "en el acompañamiento de las familias hubo muchos avances en niñas y niños con autismo por el mayor contacto interpersonal. El sistema capitalista no incluye a las infancias, cuando todo se frenó apareció el placer del encuentro".

Agustina también expresó su angustia por el hecho de que muchos miembros de su familia no podían conocerla todavía. Sin embargo, la psicóloga explicó que a pesar de que "los bebés necesitan vincularse con varias personas desde el apego aparte de mamá y papá, como abuelos, tíos, primos. Si la cuarentena impidió que esto se pueda dar, la vinculación se posterga pero no es dañino o irreversible".

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Agustina también expresó: "A veces el tiempo en casa no pasa, mucho encierro, no tenemos muchos lugares a donde ir cerca de casa, menos con este calor ahora". La psicóloga asegura que "la monotonía es otro de los riesgos para salud mental. Todo es igual y todo es lo mismo. Entra en juego la creatividad y la salud integral pero si genera angustia y ansiedad es una señal de alarma".

Aria no tuvo la posibilidad de conocer a sus familiares fuera de su papá y su mamá porque cuando cumplió los 10 días de vida, ya estaba declarada la cuarentena por lo que la herramienta fundamental para verla, como en muchos otros casos, fue la videollamada. Si bien su mamá Agustina piensa que no es bueno el abuso de la tecnología, la experta advierte que mientras sea para vincularse con sus seres queridos no es un problema, pero sí con niños más grandes genera un efecto muy grave: "El problema es cuando se utiliza para interacción y juegos porque es fuertemente dañino para el cerebro de los niños. Ver videos en YouTube o jugar jueguitos, genera una descarga hormonas del placer grande en el cerebro y cuando se corta aparecen descargas de hormonas del disgusto. Esto genera adicciones en adolescentes y situaciones de enojo y agresividad en los chicos cuando no pueden utilizar sus elementos digitales".

Aria con su papá Federico.

Agustina también observó que su bebé percibió "angustias por problemas económicos debido a la pandemia y la vida en general al estar encerrados". Sobre esto Laspada confirma que "las emociones se transmiten físicamente con el tono de voz, tono muscular, gestos, cuando alguien siente algo lo transmite. Cuando se sostienen estas actitudes se generan rutinas entorno de eso. Ellos sienten mucha emoción y no la comprenden".

Esta experiencia, de haber comenzado la cuarentena cuidando a una bebé de 10 días, da la pauta de que "las licencias de maternidad no son acordes a la necesidad del bebé, necesitamos que sean más largas", asegura la especialista.

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Por su parte, Ludmila (31) tuvo una experiencia muy particular junto a sus dos hijos (8 y 4), su hermana, su cuñado y su sobrina: "En nuestro caso decidimos irnos al campo, a una finca, alejarnos de la ciudad y todo lo que pudiera ser un riesgo en todo sentido no solo sanitario sino también de las consecuencias del encierro. Eso nos permitió también vivenciar una crianza mucho más orgánica, amorosa, presente, mucho más consciente de la que traíamos de la vorágine de la normalidad previa".

Los hijos de Ludmila en el campo durante la cuarentena.

"A quienes veníamos cuestionándonos nuestras formas de criar, dónde criar, con quiénes criar, la pandemia nos dio el impulso necesario para poder hacerlo realidad, para poder acuerpar estos nuevos modos que tienen que ver con poder tener la posibilidad de que nuestros hijos e hijas estén en contacto con la naturaleza, puedan estar y compartir sus vidas, sus existencias, con otras personas que suman a su crianza. Nos dio el impulso para poder sostener aún más la importancia de alimentaciones sanas, buscar lugares donde crecer con aire puro y poder tener la posibilidad de manifestar un modo de vivir que no se tenga que ajustar a las coyunturas políticas, económicas, sanitarias y que en vez de eso sea motor e impulso para poder crecer del modo más armonioso, respetuoso y libre posible", asegura Ludmila.

Laspada coincide en que "lo que nos generó meternos para adentro fue ponerle pausa a la vorágine. Aparece la posibilidad de creación pura, poner en práctica el proyecto de crianza que siempre soñamos, cómo acompañar mejor, eso explica que los niños que acompaño hayan avanzado tanto". 

Rosario (30), mamá de Francesco (6) y Julia (1 año y 9 meses) vivió momentos difíciles esta cuarentena en San Luis: "El nene estaba en sala de 5 de jardín y tuve problemas con él porque comenzó con tics en casa. Los primeros cuatro meses fueron muy duros porque no podíamos salir, no los podíamos sacar. Teníamos mucho miedo del contagio, como mamá me estresé mucho, la pasé muy mal".

Matías, Francesco, Rosario y Julia recibiendo el año nuevo.

"También percibí un gran desgaste físico materno porque por miedo se pegaban más a mí. El nene más grande volvió a dormir conmigo. La nena no sabe otra cosa que estar conmigo. Más allá de que los niños se apegan mucho a la mamá, en este caso es el doble".

Al respecto, Laspada aseguró: "el distanciamiento es físico y al no tener relación con otras personas además del núcleo familiar e invadidos de emociones muy fuertes como miedo y ansiedad quieren estar con mamá y papá más de lo normal. Puede suceder que algunos niños vuelvan atrás con algunos logros".

"Se nos complicó el tema de la escuela porque tenemos muy mal internet, entonces las conexiones casi no las podía realizar las clases online. Además, nos cuesta que la nena se integre con las personas porque sabe solamente estar con nosotros", dijo Rosario.

"A los dos años aparece la angustia de la separación. Cuando la mamá se va y vuelve varias veces lo entienden y lo superan. Cuando la mamá no tiene la chance de irse cotidianamente, una vez que sale o se va, no entienden que va a volver y genera angustia", explicó la especialista.

Maru y Mario, papás de Lupe (3), expresaron: "Creemos que es una oportunidad única de estar con nuestra hija durante un año. Mucho apego. Uno pierde la noción de lo que deja de disfrutar a su hijo cuando está trabajando, lo sabés pero esto nos lo puso muy de cara".

Maru, Lupe y Mario

Están preocupados por la falta de sociabilización con otros niños de su edad en el jardín: "Va a ser muy difícil despegarnos de ella y a ella le va a costar mucho despegarse de nosotros y eso es un problema, aparte de la falta de sociabilidad que ha empezado a tener. Empezó a manifestarse más vergonzosa Lupe, que no era algo que le pasaba tanto. Perdió la costumbre de estar con otras personas".

Maru, que es docente y trabajó desde casa, afirmó: "Se desvirtuaron mucho las rutinas, sobre todo conmigo porque no fui al lugar de trabajo durante todo el año. Mario trabajó pero nosotras no salíamos de casa. Al estar tanto tiempo juntas y no encontrarte con otra gente, creo que no le hace bien a la sociabilidad del niño".

Pero Laspada insiste en que es un proceso que puede atrasarse sin consecuencias graves: "hasta los dos o tres tienen lo que se llama juego solitario. Si bien perciben la existencia de otros niños y niñas, no es tan grave que no vaya al jardín. No es necesaria la escolarización. Los lazos más importantes son con la familia de origen mientras que la vinculación con los pares se ve pausada".

Para contactarte con la Lic. Paola Laspada podes visitar sus páginas de Instagram:  

@lic.pao.laspada 

@crianza.y.rockandroll