Madre e hijo extrañaban tanto Mendoza, que ahora hacen "mansas" remeras - Mendoza Post
Domingo 4 Oct 2020
porEli Toro
Editora (click en autor)

 Scrolleando en Instagram se ve una publicidad que llama la atención por su nombre: "Buenarda", palabra de moda que se le suele escuchar a adolescentes, pero el logo es un racimo de uvas, "¿o dice 'bonarda'?" Al entrar al perfil, la descripción no da más de mendocina: "Pilcha con mansa onda, más mendocina que dormir la siesta".

El túnel de Potrerillos, los portones del Parque y las montañas están plasmados en sus prendas. 

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"La idea surgió durante la primera etapa de la cuarentena. Como vivimos con mi abuela de 91 años, no salíamos ni a la esquina. Y el día a día en la calle se termina extrañando. Vivimos muy cerca del Parque, y pasar por ahí es habitual en nuestra vida. Un día vi en Instagram una foto del Túnel de Potrerillos y dije, 'qué lindo, qué ganas de estar ahí'. Y en ese momento tomé consciencia de cuánto se extraña eso, esos momentos. Hablando con mi mama le dije: 'usamos ropa que representan lugares muy lindos de otros países, pero de acá no, y tenemos lugares iguales o más lindos'. Y mi vieja ahí me dijo: 'Y... es porque no hay'. Y ahí hice el click", cuenta Joaquín, quien junto a su mamá, Adriana, decidieron encarar este proyecto a pulmón por amor a Mendoza. 

Joaquín (26) es estudiante de derecho, en la Universidad de Cuyo, y Adriana (58) ama de casa, ambos pensaron en ese nombre "porque ahora está de moda la palabra 'buenardo' o 'buenarda', haciendo referencia a que algo está muy bueno. En un principio se iba a llamar 'buenardo', pero mi mama me dijo: 'no, tiene que ser Buenardas, porque es un proyecto mendocino'. Es un juego de palabras con la bonarda", agrega.

El proyecto, súper familiar, no se queda solo en Mendoza: "Trabajamos con mi prima diseñadora, Florencia, que vive en Tierra del Fuego. Es una genia, nos ayuda un montón y hace que las ideas que tenemos se materialicen".

 Como con todo negocio, Joaquín y Adriana hicieron una inversión inicial: "Mis ahorros y la venta de algunas cosas que no usábamos nos permitieron poner en marcha el proyecto", cuenta.

"La idea es ir sumando diseños, quizás el Cerro de la Gloria, alguna bodega. Tratar de seguir con esta línea de mendocinismo", dice Joaquín.