Crónicas del subsuelo: El Ángel Exterminador - Mendoza Post
Jueves 1 Oct 2020 26 días atrás
porMarcelo Padilla

No bien intento abrir con la llave del derpa la puerta del ascensor caigo en la confusión. La suspensión del sentido y la repetición, dos tópicos que utiliza a la perfección Luis Buñuel en "El Ángel Exterminador", han hecho mella por estos meses. Echarle el agua del termo a una taza de café, llena de café, o regar los juguetes de la niña cuando no está conmigo. Es la confusión de la soledad. Del encierro y la suspensión del sentido. Los actos cotidianos repetidos, esas costumbres: la llave en la puerta equivocada o el número del piso que a veces paso de largo hasta llegar al 11.

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He decidido reírme solo, comer solo, levantarme y bañarme solo entre la ondulante visión de las especies que habitan el pequeño espacio: cucarachas que brotan de los caños en la oscuridad, insectos diminutos escapados del insectario de la escuela Mitre... y las nubes. La forma de las nubes que modifican todo miramiento del movimiento de la tierra. Juego de niños. Cansados. En "El Ángel Exterminador" Luis Buñuel hace anticine. Catalogada de surrealista, la película del 62 del director español escapado del franquismo en 1936 fue estrenada en México y desarrolla escenas de un grupo de burgueses que han sido invitados a cenar por la familia Nobile. Vestidos de etiqueta en la gran mansión, los invitados llegan. La servidumbre ansiosa por irse sin que el espectador entienda el motivo, -nunca se revela- se va, cada uno con alguna excusa pero se va. Cocineros y amas de llaves. El grupo de burgueses queda en la mansión, las horas pasan y lentamente uno por uno caen en una especie de sueño, adormilamiento y cansancio que termina con todos los invitados durmiendo en los sillones y en el piso.

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Las horas sobrevienen. El tiempo sucede sin la información del afuera que no sabe del adentro y viceversa. Alguno que otro tumulto de curiosos se acerca a la mansión pero no entra nadie. Los invitados en la gran casona de los Nobile han dejado ya sus costumbres de etiqueta y, al cortarse el agua, la luz y el gas, discuten, toman decisiones de finísima coyuntura para la sobrevivencia. Cuando tienen sed no reparan en el hedor del agua de un florero. Cuando tienen hambre hacen fuego dentro del gran living con el parquet y asan ovejas que por ahí andan en la casa. También cabras. Los invitados pierden las formas y entran en la debacle de la moral, de su moralidad, de sus prácticas reguladas y opiniones de estilo. Es como si la mesa de Mirtha Legrand en plena cena junto a sus invitados entrara en la película. No sé, me aparece esa imagen del estudio de televisión con Mirtha tomando agua del florero y los invitados roncando en el sillón del final del programa. Una posibilidad.

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La suspensión del sentido en una situación de aislamiento es lo que a Roland Barthes le interesa, por eso considera a "El Ángel Exterminador" como una apuesta anti cinematográfica. La repetición de las mismas escenas en la mansión funciona como corte narrativo que deja confundido al espectador. No por momentos, lo deja confundido para todo el cuento. No hay un cierre en ningún dialogo. Fragmentarias conversaciones de quejas por la situación inesperada el anfitrión siempre le pone onda a las explicaciones, con un toque de sorna y enloquecimiento les explica que todo va a estar bien, intenta contenerlos de la ira y el llanto, de la desatada desmoralización de sus costumbres. Es la contracara de "feos, sucios y malos" de Ettore Scola, porque Buñuel no pone en escena más que a la decadencia de una cultura y clase social dominante que en el discurso y en sus vestimentas sostiene por el noble poder simbólico. La etiqueta. Los vómitos de mujeres descompuestas exigiendo cosas insólitas. El enloquecimiento voraz de la burguesía que luego completara el propio Buñuel con "El discreto encanto de la burguesía en el 72". Firme defensor inclaudicable de la República Española, Buñuel vive exiliándose para morir en México a los 83 años.

Se cae, la moral burguesa se cae y muestra la hilacha, como se dice por estos pagos.