Las cadenas matan: El virus que va más rápido por las redes - Mendoza Post
Sábado 21 Mar 2020
porGabriela Moreno
Periodista / dirige el blog "En la diaria"

No hay forma de que la gente entienda. Frenar la "realidad" que se crea en las redes está resultando más difícil que lograr que todos nos quedemos en nuestras casas.

Cientos de cadenas con recomendaciones de salud que van desde lo ilógico a lo absurdo. Escraches al que "dijo que dicen que estuvo con un primo del vecino cuyo tío viajo a Italia y violó todos los controles" al llegar a destino. Las que rezan por nuestros médicos y las que atacan al que habla otro idioma. Y todas las demás, que ustedes ya conocerán.

Entonces aparecemos los que creemos que vamos a salvar al mundo contestándole a cada uno con la versión real. Recabada en fuentes responsables, medios reales y sitios oficiales. Y así vamos saltando entre foro y foro. Entre grupo y grupo.

Y cuando los días de cuarentena avancen la tecnología se volverá tu aliada, o tu peor enemiga. Ahí vas compartiendo la última info en el grupo de WhatsApp de la familia, del trabajo, de los amigos, de los vecinos, de los colegios, del gimnasio, de los intolerantes a la lactosa, de los vendedores de artesanías, de los de viaje, de los, de los, de los... Y a su vez todos ellos se prenden en la telaraña viral del "te lo paso porque me parece importante; es de buena fuente; es así como te digo..."

La pandemia nos marcará por siempre.

Y cuando querés acordar ya no hay forma de que algunos entiendan que el jengibre caliente no mata a la corona y que la contagiada no estuvo en el cumpleaños de 15 o el casamiento en Luján.

Y entonces pedimos reglas. O pedimos gancho. Y aclaramos hasta empeorarla. Dejamos que entren y salgan memes, fotos, videos, pedidos desesperados, el audio del médico que no es, de la mujer que tiene una amiga en el aeropuerto, en la frontera o en la aerolínea. Y ya no hay "basta" que valga. No hay nadie que crea.

Al borde del colapso y ya con los grupos silenciados decís "no leo más". Pero ahí vas de nuevo a ver los 155 mensajes que llegaron en 2 minutos. Y te enganchas.

Y cuando menos lo esperás perdiste el centro. Y fulanita/o salió del grupo. Perdimos tiempo. Perdimos energía. Perdimos fuerza y vamos perdiendo contacto. Perdimos amigos y vamos perdiendo realidad ante la velocidad que genera lo virtual.

Nada podemos hacer para frenar una fake cuando tomó envión. Pero sí podemos detenernos a pensar y a razonar, que sin duda estamos aptos para eso. Y compartir sólo información veraz, de modo responsable. #QuedateEnCasa y #EscuchaALosMediosConfiables que eso también salva vidas.