El líder del motín vendimial, 20 años después - Mendoza Post
Martes 3 Mar 2020

El 31 de octubre de 2018, después de pasar los últimos 34 años en Argentina, de los cuales pasó más de la mitad en prisión y entre los intervalos de libertad cometió un buen número de asaltos comando con diversa suerte y lideró el motín más importante de la historia de Mendoza, Humberto Fraile (53), volvía a pisar el suelo de su Chile natal.

Pocos meses antes, Fraile, conocido como "El Chileno", había solicitado hacer uso de la modificación de la Ley de Migraciones del gobierno de Mauricio Macri que indica que con la mitad de la condena cumplida, un preso extranjero puede solicitar la expulsión a su país de origen. "Yo estaba en la Centro Penal 5 de General Roca, condenado a 20 años y unificando todos los procesos, cumplía con la condición. No puedo entrar de nuevo a Argentina por 10 años pero en Chile quedaba libre. Y así estoy, libre y en Chile".

Por orden de la Suprema Corte de Neuquén, la Coordinación de Migraciones y Gendarmería, llevaron a Fraile hasta el paso de frontera Pino Hachado, en el límite con aquella provincia. Allí firmó los papeles ante la gente de la DDI chilena y quedó libre en ese paraje montañoso ganado por el viento. "Miré para arriba y vi un cóndor que volaba tranquilo. Yo lo tomé como un mensaje, el de la libertad".

Humberto Fraile, lideró el montín carcelario que tuvo en vilo a Mendoza.

Las autoridades lo dejaron con su bolso en la mano y le dijeron "estai libre weón". Miró otra vez para arriba y el cóndor ya no estaba. "Un solidario camionero me dejó, a la una de la mañana, en una plaza de Temuco. Hacía muchos años que no caminaba por la calle, no tenía un peso además ese día era feriado, pero cualquier lugar es mejor que la mejor cárcel. Compré un boleto y me fui a Valparaíso a ver a mi madre que no veía desde 1985".

"Justamente hoy me acordaba del motín de la Vendimia. Veinte años ya -dice desde una población del sur de Chile que prefiere no mencionar donde trabaja para una empresa.

"La verdad es que el motín de nada sirvió. Los motines no tienen que servir para algo, pero aquel fue tan extraño que en un momento pensé que iba a servir para cambiar el sistema penitenciario de Mendoza. Nada de eso pasó. Murieron cuatro presos después de que terminó; hubo cambios, pero para que nada cambiara. El motín de Mendoza, del que yo no fui el líder sino quien frenó la masacre que se iba a desatar, tuvo la de echar al director, Ernesto Espeche, porque el hombre había frenado los negocios que se hacían dentro de los penales. Negociados de penitenciarios, tráfico de drogas, torturas y demás".

- ¿Quién armó el motín, si se puede saber después de tanto tiempo?

-Una facción fuerte de los que manejaban el Servicio Penitenciario. Lo dije en el juicio. La tarde del hecho era un día en que siempre se hacía el festividad de la Vendimia en la rotonda del penal. Siempre iban autoridades de Gobierno y hasta Reinas. En esa oportunidad no fueron funcionarios, ni reinas, ni estaban los penitenciarios más viejos: habían llevado a chicos jóvenes y habían cambiado el lugar del festejo. Solo había grupos de folclore -casi todos familiares de presos- y habían dejado todos los pabellones sin llaves. Es cuando salen los presos a tomar rehenes, que eran personas que no tenían nada que ver: chicos con músicos y los agentes jóvenes que llevaban menos de un mes trabajando. A Espeche le habían dado días de vacaciones. Eran 500 internos empastillados y salieron broncas entre presos y penitenciarios. A un agente joven lo salvamos con mi amigo Barloa cuando le iban a meter un palo en el ano; se los sacamos de las manos. Nosotros estábamos preocupados por sobrevivir, por parlamentar con el Gobierno".

El "Chileno", en libertad.

Lo primero que hizo Fraile al llegar a Valparaíso fue ver a su madre. "¡Imagínate -cuenta por teléfono- casi 40 años sin ver a la viejita!". Después de las emociones, su madre le contó que una de sus casas había sido invadida por okupas, hacía tres años.

"Agarré y me fui hasta la casa para hablar con esa gente. Me atendió uno de ellos. ¿Sabís quién soy? Le pregunté. El gallo me miró como conociéndome. Yo salí mucho por la tele de Chile en el motín. ¿Eres el que hace líos en Argentina?, me preguntó. Entonces le respondí con otra pregunta: ¿Qué dice en el escudo de Chile? Por la razón o por la fuerza, me contestó. Bueno, concluí, vengo a pedirte que abandonen la casa por la razón. Les doy una semana. Que fue justo el tiempo que demoraron en irse. No me gusta chapear de matón pero a veces sirve".

En el peor momento del motín, Fraile con otros dos voceros se reunieron con legisladores provinciales en el Museo Moyano para llegar a una salida "sin muertos". Algo que logró en ese momento. Porque muertos hubo con el paso de los años.

El preso Alberto Samborowski fue asesinado en el penal de Rawson el 13 de marzo de 2001. Su familia denunció que el hombre había dicho que lo iban a matar. A Sergio "Lenteja" Frigolé, otro cabecilla, lo asesinaron en el penal de Ezeiza el 14 de enero de 2006, un día antes de que viajara para declarar a Mendoza.

Los homicidios de los internos Diego Ferranti y Gerardo Gómez fueron más descarados: llegaron a Boulogne Sur Mer el domingo 18 de junio de 2006 desde la cárcel de Bouwer (Córdoba) ya que al día siguiente declaraban por el motín: ambos fueron asesinados ese domingo por la noche en la cárcel.

En el juicio oral, que se llevó a cabo en agosto de 2007 Fraile y Miguel Barloa fueron los únicos acusados por la Tercera Cámara del Crimen. Fraile fue absuelto y Barloa condenado a 7 años.

La vida en libertad.

Hoy Fraile vive la libertad "en un lugar hermoso, con un paisaje hermoso que veo cada día al despertar. No quiero saber más nada con el delito. Estuve años en Devoto, Olmos, Rawson, la U9 de Neuquén, cárcel de General Roca y Boulogne Sur Mer de Mendoza. Lo que hice ya está y ya pagué por eso. Tengo 53 años, ya está bueno. Quisiera aprovechar la situación para saludar al matrimonio del barrio Lihué compuesto por Hernán y Liliana, quienes me ayudaron en los momentos muy malos".

Fraile figura en golpes comando a empresas financieras, bancos, metalúrgicas, blindados y joyerías y como en el secuestro extorsivo de dos narcos del Alto Valle. Algunos de sus atracos fueron millonarios y la plata nunca fue hallada. "Estará en poder de algunos buenos penalistas".

El decreto de Macri

El Poder Ejecutivo publicó el 30 de enero de 2017 el decreto 70/2017 que modifica la Ley de Migraciones e impone controles estrictos para evitar que delincuentes extranjeros operen en el país y permanezcan en el territorio nacional pese a tener antecedentes.

La norma señala que el Estado tiene "la prerrogativa de decidir los criterios de admisión y expulsión de los no nacionales". En ese sentido, afirma que esa potestad se veía dificultada "por la duración de los procesos judiciales", que podían llegar a siete años de tramitación para expulsar a alguien del país.

(*) Especial para Mendoza Post

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