Dramático: definen cómo usar el agua que queda en Potrerillos - Mendoza Post
Martes 21 Ene 2020Martes, 21/01/20 atrás
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

El agua que queda para el resto de la temporada agrícola en el embalse de Potrerillos no será suficiente para seguir regando el campo en las actuales condiciones. Tampoco para prever la cantidad necesaria para la próxima primavera. La situación derivada de la crisis hídrica es verdaderamente dramática, mientras se sigue perdiendo la mitad del agua de Mendoza tanto en el riego "a manto" (por inundación) en las fincas, como en las pérdidas del sistema de red domiciliaria. A ello se suma el consumo despreocupado de la mayoría de los usuarios urbanos. El cuadro es de emergencia total. Por eso, los Inspectores de Cauce del Río Mendoza se reunirán hoy con autoridades del Departamento General de Irrigación, para analizar un "menú" de alternativas en el uso del agua del río. Ya lo hicieron antes del 20 de diciembre, pero no alcanzó. Ninguna de las posibilidades es feliz, y todas implicarán menos riego de aquí a la Vendimia, por lo menos.

Ayer por la tarde Irrigación envió a los medios un comunicado indicando que frente a la escasez de agua, "...el organismo 'evalúa' de qué manera hacerle frente a esta grave situación, pero niega que se haya tomado la decisión de restringir más de lo actual el agua para el agro. Ni para el agro, ni para ninguno de los otros usos: abastecimiento poblacional, uso recreativo, uso público e industrial" dice en su parte central la información oficial, que se puede leer completa aquí. No es del todo certero. Hoy los inspectores de cauce del Río Mendoza, que representan a los usuarios del sistema, deberán sentarse a decidir qué hacer con lo que queda de agua en Potrerillos, según confirmaron fuentes de los regantes y del DGI.

Así lució El Carrizal en los últimos días. (Gentileza Orlando Pelichotti)

El cálculo hídrico que se hizo en octubre último, es decir, el "pronóstico" de agua para toda la temporada del agro, presumía que habría unos 850 hectómetros cúbicos de agua para utilizar. Mucho menos que los 1.400 que debería proporcionar el Río Mendoza en épocas normales. Ahora, lo que se espera es exactamente la mitad, y tal vez un poco menos. Es decir, un máximo de 700 hectómetros cúbicos de agua.

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Para que se entienda la proporción, cada hectómetro mide como una cancha de fútbol similar a la "Bombonera", pero de cien metros de alto. Imaginen 850 unidades semejantes una al lado de la otra, y esa es la cantidad de agua que se esperaba este verano. Sin embargo, pasados dos meses, noviembre y diciembre, la sequía retaceó fuerte el agua en el Río Mendoza sobre todo en el último mes del año pasado. También en el resto de los ríos de la provincia, de hecho hay embalses como El Carrizal al 27 % de su capacidad. Pero el Río Mendoza es el que mayor cantidad de hectáreas riega en la provincia, alrededor de 60.000. Hay menos agua y por eso el lago de Potrerillos luce bajo, y con preocupantes extensiones de tierra donde debería haber agua. Para que quede claro: en épocas normales, el río debería traer unos 1.400 hectómetros cúbicos de agua. Habrá sólo 700.

Qué hacer

A pesar del "calmante" que aplicó ayer Irrigación para apaciguar la ola de llamados telefónicos frenéticos, producto de las entrevistas que los funcionarios dieron el fin de semana intentando explicar la situación, hay dos frentes bien complicados a partir de Potrerillos. Los 700 hm3 que se esperan no son suficientes, ni siquiera para regar por turnos en las dos grandes secciones en las que fue dividida la zona servida por el Río Mendoza. "Y ya hay que pensar en llenar el embalse en el invierno, para aguantar el inicio de la próxima temporada de riego" explicó una de las fuentes técnicas de la entidad que gobierna el agua de los mendocinos. Potrerillos no es el embalse que peor está, pero no llega al 68 % de su capacidad, y el mínimo de arranque debe ser de un 77 %. Caprichosas, la falta de nieve y la sequía que viene agrietando la tierra desde el otro lado de la cordillera, no permiten ser optimistas respectos de los próximos meses.

Potrerillos, al 68 %. Así se ve. (Gentileza Gabriela Moreno).

Hoy, los inspectores de cauce del Río Mendoza podrían optar por regar en "tres secciones" o en cuatro, lo que significa que el agua tardará más días en llegar a sus fincas, o recibir menos caudal, es decir, menos metros cúbicos por segundo y por hectárea. Otras opciones, de acuerdo a la información recabada por este diario, son combinaciones de estas líneas principales.

El ajuste del agua

Los regantes ya vienen acordando turnos de riego y menor caudal en algunos casos, producto de la crisis hídrica. Hasta ahora lo han hecho en relativo silencio, aunque se han hecho sentir en las protestas antimineras que terminaron por voltear las reformas a la ley 7722, lo que habría habilitado la minería en gran escala en la provincia. Claro que -es justo decirlo- no hay un solo proyecto minero montado sobre las cuencas de los ríos Mendoza, Tunuyán, Atuel, o Diamante. Hoy, los inspectores y la subdelegación del Río Mendoza deberán dar una nueva vuelta de tuerca y "ajustar" el agua de la producción. Son malas noticias, es cierto, pero son las que hay.

En el sur los embalses están al 27 % de su capacidad.

Las restricciones de riego se sienten duro en el campo, aunque se apliquen métodos muy ineficientes, como el "riego a manto". Una productora del Este que recibe agua de El Carrizal, lo grafica a la perfección: "...las fincas que solo se están regando con el agua del turno, es decir que no tienen pozo, no están recibiendo el agua suficiente. Yo tengo una finca que supuestamente tiene derecho de agua para cuarenta hectáreas. Riego sólo diecisiete que están plantadas, pero cada vez que viene el agua, cada 20 días, riego apenas diez... el resto... con el pozo, que es carísimo... y no todas las fincas lo tienen..." cuenta.

En el sector productivo ronda una idea rebelde. Si se restringe más el riego, pedirán que el canon habitual que pagan los productores baje, y que además el DGI disminuya sus costos administrativos en directivos y sueldos.

La crisis hídrica no sólo acarrea el problema a la hora de regar. Como hay menos agua y el consumo domiciliario no baja, resulta que el agua de red que se llevan especialmente Aysam (el mayor consumidor, con sus 400.000 clientes) más las municipalidades que proveen el agua a sus vecinos, más alguna cooperativa, es casi el 40 % del total que entrega Irrigación, cuando no debería ser más que el 11 % si la situación del río fuese normal. Y menos aún, 6 o 7 %, si el consumo fuese razonable. Pero fuentes de la empresa confirmaron que los usuarios mendocinos gastan el doble de agua de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Entonces, ni Aysam, ni el gobierno provincial dueño de la empresa estatal de aguas, ni los usuarios, pueden mirar para otro lado.

El problema domiciliario

Parece increíble. Hace 30 años se hizo el primer plan estratégico para ubicar 100.000 medidores en la red de agua, y comenzar a medir el consumo domiciliario. Fue acompañado de un plan de obras para la mejor distribución, todo con créditos del BID y del Banco Mundial. Tres décadas más tarde, la empresa ya abastece a casi 1,2 millones de personas a través de 400.000 usuarios, más los que atiende con perforaciones. Pero la red es obsoleta, no se hizo el plan de los 100.000 medidores, y el sistema de distribución pierde casi la mitad del agua que se le entrega, en las cañerías.

¿Cómo equilibrar, con este panorama de crisis y emergencia hídrica, el agua domiciliaria, y la que necesita el agro?

La "prioridad uno" es el agua para consumo. Es un derecho humano. Por lo tanto, Irrigación no tendría las manos libres para restringir de por sí la entrega de agua para consumo, aunque una fuente de la entidad dijo ayer a este diario que "no lo descartamos". Hoy, Irrigación entrega al sistema potable unos 600 litros por día y por persona aproximados para el uso humano. El sistema tiene asegurado un caudal de 7 m3 por segundo. El problema es cómo se lo usa. Mientras los regantes del agro tienen que adecuarse a regar por turnos cada vez más largos y con menor caudal afectando su producción, el uso del agua en los centros urbanos mendocinos es un festival del derroche. "Hemos detectado muchas propiedades que tienen derecho de riego, y además, agua potable. Y riegan con el agua de la red domiciliaria porque les es más barata" dijo un informante del Departamento General de Irrigación. Esta anomalía se detectó en loteos de Maipú, Luján, especialmente Chacras de Coria, y Vistalba.

Una fuente explicó que por el sistema de distribución del agua del río Mendoza a través del embalse de Potrerillos, si se aplicaran restricciones a la entrega de agua domiciliaria afectarían en mayor medida a los usuarios de Las Heras, y luego a los de Ciudad. Ambas dependen de la potabilizadora Alto Godoy (*) y de un sistema de distribución que necesita modernizarse para ser más eficiente y evitar las pérdidas. Si se aplicase entonces una restricción general, no todo el mundo sufriría el "ajuste" de la misma manera.

Un reclamo por falta de agua en Las Heras, a fines del año pasado.

Hay usos sintomáticos. En estos días de altísimas temperaturas hay serios problemas de baja presión en zonas de Las Heras. "Está claro que el problema es el riego de los jardines. Porque en cuanto llueve, el consumo se normaliza aunque haga calor" explicó un conocedor de los servicios públicos.

Las autoridades y los técnicos de Aysam y de Irrigación trabajan en una suerte de "mesa del agua" que cuesta bastante coordinar, por los intereses diversos que representan, y porque el agua es escasa. De hecho el año pasado hubo una polémica por una deuda de 250 millones de pesos de Aysam con Irrigación, y la sospecha que el DGI debió salir a aclarar, por un menor caudal en el agua para uso domiciliario. De momento, a los que tienen derecho de riego y además agua potable en cantidad "les vamos a colocar medidores..." dijo una fuente. Por lo menos, para que paguen lo que consumen.

Claves

Menos agua. Los embalses están muy por debajo de su capacidad porque los ríos traen menos agua que la prevista. Potrerillos está casi en el 68 %, y no es el que peor condición exhibe. Pero sí es el que más riega.

La mitad para agro y ciudades. El río Mendoza entregará este año mucho menos agua que en la temporada anterior, y la mitad de lo que hacía cuando no había crisis hídrica. Con esa agua deben arreglarse los 400.000 hogares de Aysam, más las 60.000 hectáreas de riego.

Por turnos. Las fincas se riegan por turnos que podrían ampliarse más, o con menor caudal, o ambas cosas. Eso se decidirá hoy. Igual, casi la mitad del agua del agro se mal utiliza en el "riego a manto".

Domicilios, pesa más. Como hay menos agua y el consumo domiciliario no baja, el agua de red para consumo humano está consumiendo hoy casi el 40 % del agua del Río Mendoza. Pero el agua potable se utiliza mal en riego, recreación (piletas) y jardines. Y además se desperdicia la mitad por la red obsoleta. Tampoco se cobra agua medida, es decir, lo que cada uno gasta.

El agua de Potrerillos. Está al 68 % y se necesita un 77 % para agosto. En épocas normales entrega 1.400 hectómetros cúbicos en la temporada, y ahora, llegará con suerte a 700 hm3 porque viene cada vez menos agua por el Río Mendoza. Las plantas que alimenta Potrerillos son Alto Godoy, Luján I y II y Anexo Luján, y Benegas. Hay otra potabilizadora llamada "Potrerillos" pero está aguas arriba del dique y se alimenta del río Blanco, y del arroyo El Salto.