Crónicas del subsuelo: Mendoagüazo y escarmiento ancestral - Mendoza Post
Miércoles 1 Ene 2020
porMarcelo Padilla

La impactante derrota del gobierno provincial producto de la lucha popular ha dejado al filo del suicidio al 2019, ya se va, con el agua que baja del deshielo, viborea por los ríos, se acomoda en los estanques y plantas potabilizadoras, drena, asoma por el quiebre de los diques, escapa de las manos y del pico de las aves, deslía el horizonte que ya queda atrás, como una postal, para desembocar, finalmente, en canales y acequias. La derrota del gobierno no ha sido solo del gobierno -hay que aclararlo porque ha quedado al desnudo como un rey sin harapos- sino también de la "oposición" dialoguista a lo chilena que representa un peronismo que se topó con su propio límite: la soberbia. El golpe lo siente el gobernador y las cachetadas permanentes el peronismo que no hace mucho supo construir un ficticio romance con la idea de renovación de la política al interior del Partido Justicialista.

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Es cierto que la generalización peca por las excepciones, en este caso legisladores del peronismo que votaron de entrada contra la modificación de la 7722, sin embargo no puede una excepción tapar el descalabro que hoy padece el partido que a nivel nacional es gobierno, y aquí, en la Mendoza Laboratorio, en las últimas elecciones de setiembre perdió por 15 puntos, nivel histórico, que además suma una incontable cadena de derrotas electorales. La "soberbia del precinto" y los invitados especiales a eventos políticos, más cercanos a las celebraciones empresariales que políticas, selectividad de "quienes sí y quienes no" a las bodegas para escuchar al Presidente de la Nación en campaña, el cordón a una candidata derrotada en un salón como si se tratara de una reina que no perdió el zapato sino la humildad, mientras los compañeros y compañeras miraban con estupor ese acting. Las designaciones de los candidatos entrables según los niveles de obediencia. Lealtad... la militancia, Obediencia... los representantes, reitero, salvando las excepciones que, como decía, no deben tapar el bosque incendiado. Se salvaron algunas casas y algunos árboles, mientras un hilo de agua de un arroyo gambetea entre el desprecio, la quemazón. La militancia lealtad siempre, pero no con los ordenadores de la política entendida como empresa de profesionales para hacer carrera en ámbitos del estado, sino con el pueblo que salió a reclamar la no modificación de una ley que lejos de considerarse antiminera regula la actividad prohibiendo el uso de químicos y derivados metalíferos.

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La militancia peronista fue sumándose a las calles cuando el desparpajo de sus ex dirigentes (ex, quede claro, ya no los representan) se hizo patético en las intervenciones tanto en la cámara alta como en la baja. Las cámaras son altas y bajas. En la honorable baja y en la honorable alta, como si fueran lores y no comunes. La soberbia acumulada de coucheo para el poder, vendiendo el pescado en mal estado permanente me hace recordad a la tragedia del camionero brasilero en contramano por el acceso sur hace unos años, noticia que recorrió el país. El peronismo quedó así, como un soberbio camión a contramano por las rutas de Mendoza, dispuesto a atropellar al pueblo que estaba en las rutas y en las calles de toda la provincia. Así quedó el camión, atropellado con sus conductores huyendo por las rutas, cada uno por su lado, para no ser detectados. La chocaron.

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Reitero lo de las excepciones porque tal vez allí quede algo, un germen de otra posibilidad de re significación del peronismo en Mendoza que pueda retomar la oración fúnebre y reagrupar la tropa herida. Lo que ocurrió estos días en la provincia que todos y todas en términos de reclamos hemos minusvalorado por años, esta vez, le tapó la boca a propios y extraños. Por intentar atacar el agua resta que vierta la sangre local en ese partido, al medio, o en mil pedazos. La sangre saldrá pronto cuando sus dirigentes terminen de acomodar sus aspiraciones en la repartija de cargos nacionales en la provincia y vuelva de las vacaciones, luego de un descanso a puro clona. Lo cierto es que ya hay movimientos internos y por afuera para ir gestando lo que viene, un peronismo que incluya cabalmente al medioambiente como lo hizo a su manera con el feminismo. Los otros, no lo entendieron, y siguen con el desprecio de la soberbia acusando a dirigentes de otros partidos por los escraches y haber rociado nafta al fuego movilizador del subsuelo de la población dormida.

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Resulta que con el agua en Mendoza NO, el agua ya es símbolo cultural junto a la cordillera, tiene una marca que se ha masificado y apropiado por la población. Hasta los radicales saben que en Mendoza no hay licencia para la minería. Reculando y recalculando las autoridades locales del legislativo, ejecutivo y municipios cedieron a la pueblada heroica de los días diciembre en un mendoagüazo modelo 2019, de fin de año, con fiebre en el cemento y cortes aplaudidos por las parroquianos en sus autos que entendieron que la incomodidad era una necesidad para frenar el acuerdo empresarial y político-mediático. Y aquí la trama, donde participan otros derrotados: los miedos de comunicación masivos de una provincia que simula y aspira al cantón noruego mendocino. Políticos con empresas y empresas políticas, una alianza a la que se sumó la corporación mediática justo cuando se terminaba de negociar la pauta de la comunicación del gobierno para los medios, lo que le llaman "la repartija de la torta" según los niveles de lectura y obediencia.

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Mendoza empieza a contar una nueva historia desde y por su suelo. Una lucha socioambiental, cultural, política y espiritual que ha brotado de los tajos de la montaña. Un movimiento cultural y artístico en términos comunitarios diluyendo la idea de autor, asambleario y efectivo. Y eso para la política entendida como burocracia endogámica no se mastica, no se entiende ni se asume, es más, se combate por el viejo ideal de partido conductor de las masas. Ahora las masas han sobrepasado las representaciones, y se vienen tiempos creativos como por ejemplo que el Gobernador del Agua, el elegido para comandar la superintendencia de irrigación, sea un asambleario o asamblearia elegido por consulta popular con un programa que surja de las asambleas y reparta el diseño de los cauces, canales que le llegan a los productores de las zonas agrarias de manera más igualitaria. El gobierno del agua en Mendoza lo debe manejar quienes han luchado por la defensa de la 7722. Para dar un ejemplo. Saldrán muchas ideas, porque esta ola subterránea ha inundado la conciencia de la población y enorgullecido al mendocino. De esta lucha ya habla el mundo, Mendoza 2020 no será la misma. En horabuena la sublevación y el cuestionamiento. Será una nueva era, la del agua, dejando atrás a la del hielo. Feliz despertar y próspera lucha.