Emergencia económica: un plan ortodoxo para frenar el gasto jubilatorio - Mendoza Post
Jueves 19 Dic 2019
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

"No es una ley de emergencia, es un punto de arranque". Tal fue la frase que soltó Alberto Fernández ante empresarios de la AEA a efectos de sintetizar los lineamientos de la emergencia que envió al Congreso Nacional en las últimas horas y que quedó entrampada en medio de discusiones sobre quórums y otras cuestiones.

En sí, la norma gravita entre puntuales tópicos como: suba de impuestos, bonos para los jubilados, un impuesto del 30% para la compra de divisas y el congelamiento de las tarifas de servicios públicos por seis meses.

La denominación de la movida no carece de pretensión: "Ley de Solidaridad social y reactivación productiva". Más rimbombante, imposible.

El Congreso intentará discutir hoy la emergencia

Y hablando de pretensiones... el ministro de Economía Martín Guzmán aseguró que el paquete de medidas "es un paso para resolver la crisis económica y social que generó un crecimiento de la pobreza y la indigencia, con el objetivo de proteger a los sectores más vulnerables y el restablecimiento de las condiciones macroeconómicas con equilibrio fiscal".

¿Es así? ¿Es como dice el funcionario? Según el economista Miguel Boggiano, consultado por el Post, apenas es "una movida recontra ortodoxa, que lo que busca es nivelar las cuentas fiscales".

Ver además: Para Guzmán, sin ley de Emergencia no se podrá negociar con el FMI

El titular de Carta Financiera añadió: "Me parece que Alberto rápidamente entendió cuál es el problema inminente. Nada del plan habla de crecimiento o propone crecimiento porque antes que crecimiento tenemos que evitar el default en febrero. Creo que si Argentina no tiene una buena respuesta para el 28 de febrero, Argentina puede entrar en default. Y esto no garantiza que se evite, pero aumenta las chances de que se evite".

Boggiano agregó al respecto: "Es una muestra de buena voluntad que solo puede hacer el peronismo, que se alinea y tiene la mayoría. Están haciendo un achique al gasto más grande del Estado que son los jubilados. Más o menos esto les puede hacer ahorrar unos 5 mil millones de dólares. Ese es el orden de magnitud. El año que viene que les tocaba un aumento muy grande a los jubilados, porque la inflación fue muy alta, se lo frenaron. El resto de las cosas son para maquillaje, como lo del 30% al dólar ahorro... no van a recaudar nada con eso. Es una medida impopular, que les permite hacer toda una parafernalia para disfrazar lo que hacen con los jubilados".

Para Boggiano se buscan nivelar las cuentas fiscales

Finalmente, el economista puntualizó: "Insisto, esto va con el objetivo, no de crecer, sino de que la economía no colapse en febrero o marzo. Porque, si la Argentina entra en default, la economía colapsa directamente. El dólar se te va al número que se te ocurra. Poné un número y puede ser. Y te metés en problemas más graves, de los que después es muy difícil salir".

Por su parte, José Luis Espert dijo a este diario: "Me parece un horror. Acá hay una cuestión de fondo: ¿Por qué siempre hay espacio para subir impuestos y nunca se discute que la política haga el ajuste que tenga que hacer para no subir impuestos a los privados? ¿Por qué el privado puede bajar cualquier gasto al punto de comer una rebanada de viento con tal de pagar cualquier suba de impuesto y el político jamás ajusta ningún gasto?".

Y culminó: "Es un tema de fondo, no me voy a detener, al menos por ahora, en el tema de las medidas. Otra vez otro gobierno que nos revienta a impuestos a los que trabajamos en el sector privado".

Roberto Cachanosky fue más gráfico que Boggiano: afirmó que el flamante impuesto, si está pensado para distribuir la riqueza, "es como confiscar de a poco las partes de un auto y venderlas para redistribuir entre los pobres. Al final desaparece el auto y los pobres siguen existiendo".

Para el especialista, Alberto Fernández "está haciendo la gran Duhalde: quitan la indexación de las jubilaciones y las licuan, junto con los sueldos de los empleados del Estado, con la inflación, al tiempo que aumentan las retenciones".

A su vez, Cachanosky criticó que Guzmán "no dio un solo dato de cuál es el costo fiscal de los bonos a jubilados, tarjetas alimentarias, etc. No dio ni el parcial ni total. Pero tampoco dijo cuánto estima recaudar por los mayores impuestos. ¿Por qué hay que creerle que el plan es consistente?".

Para Cachanosky, Alberto Fernández está haciendo la gran Duhalde

Por su parte, para Fausto Spotorno se trata de "una devaluación común, la suba del tipo de cambio tiende a abaratar los costos internos y estimular las exportaciones de bienes y servicios entre ellos el turismo receptivo. Dentro de los costos está el salario que baja medido en dólares. Como consecuencia de ello, va la demanda de divisas para ahorrar o importar. El aumento de las exportaciones, la caída de las importaciones y de la demanda de divisas lleva a un aumento de la oferta neta de dólares".

De esa manera, para Spotorno, "el mercado mediante la devaluación del tipo de cambio logra resolver la falta de dólares, que llevó a la devaluación en primer lugar. Pero, la devaluación, tal como su nombre lo indica, implica una pérdida de valor del peso. Al caer el valor de la moneda, también suben los precios. El éxito de una devaluación es que suba el dólar más de lo que suban los precios y cuando menos suban los dos, mejor".

Desde el punto de vista fiscal, para el economista "el paquete de Guzmán fortalece las cuentas públicas y mejora la situación financiera del Fisco. Aunque la actividad económica sufra, más allá de algunos aliviadores sociales que se establecen. Justo al revés de lo que se esperaba, dada la campaña".

No obstante, para Spotorno la actividad se va a resentir: "Estructuralmente no hay crecimiento en Argentina. El crecimiento potencial depende de la productividad y la inversión. No hay ninguna de las dos cosas".

Para Spotorno la actividad se va a resentir

Finalmente, el Post consultó al mendocino Sebastián Laza, quien puntualizó: "Lo que veo que está intentando Alberto Fernández es reactivar el consumo de las clases populares, los consumos que más se atrasaron con la estampida inflacionaria que básicamente le quitó poder al gobierno de Macri. ¿Cómo lo pensó? Dado que hay restricciones fiscales para aumentar el gasto público, dijo 'vamos a subsidiar consumo de las clases populares aumentando los tributos a los más pudientes'. Es como decirles a los que más tienen: 'Ustedes que tienen más y que no lo consumen, porque lo ahorran o lo sacan del país, se lo vamos a sacar para dárselo a los que sí van a consumir', porque las clases populares no ahorran sino que consumen todo. Es un modelo clásico peronista de acumulación tradicional. Reactivar el consumo para que este traccione la economía".

En tal sentido, el economista aseveró: "No son modelos muy prolijos, de manual, de lo que dice la academia, pero es el modelo en el que ellos creen. Lo que les tiene que funcionar es la renegociación de la deuda, tanto lo que hay que pagar en 2020 y 2021. Es impagable, tanto lo que hay que pagar al FMI como lo que hay que pagar a los privados. Creo que hay buena voluntad del Fondo y de los mercados, no debería haber demasiado problema".

  Para Laza es un modelo clásico peronista de acumulación tradicional  


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