La complicidad machista permitió el peor "festejo" - La Trenza - Mendoza Post
Jueves 19 Dic 2019Jueves, 19/12/19 atrás
porRomina Quiroga
Periodista

Tomás Vidal, alumno de la Universidad del Siglo 21 rindió sus tesis para la Licenciatura en Comercio Exterior en la ciudad de Córdoba y no tuvo mejor idea que celebrar vestido como si fuese víctima de un femicidio: envuelto en una bolsa de plástico con una soga al cuello, pañuelo verde y mofándose de la canción "Un violador en tu camino" que en los últimos días ha dado la vuelta al mundo reivindicando la lucha feminista y denunciando la falta de compromiso por parte del estado y órganos de justicia.

Más tarde, casi 12 horas después, la Universidad sacó un comunicado en el que rechazaba lo ocurrido en el campus y expresaba dejar sin efecto la tesis. Como castigo, deberá volver a rendirla y deberá recursar una materia sobre Diversidad de Género.

El caso fue trending topic en Twitter, donde diferentes usuarios y organizaciones feministas rechazaron duramente lo sucedido y viralizaron el accionar de la universidad. En nuestro país, lentamente un femicidio dejó de ser un caso aislado, arrojando cifras alarmantes.

Córdoba, es la tercer provincia argentina con más femicidios del país, después de Buenos Aires y Santa Fe, según datos de un informe del Observatorio de Violencias de Género "Ahora que sí nos ven". Además, el reporte señala que tan solo durante el primer trimestre del 2019 se registró un femicidio cada 24 horas en Argentina.

Desde junio del 2015 y hasta mayo del 2019 se registraron un total de 99 femicidios en las calles cordobesas, 14 durante el 2019. Las cifras arrojan que una de cada catorce mujeres es víctima de violación y el 90% a manos de algún familiar o amigo y de los cuales 10% llegan a instancia judicial concluyendo con un dictamen tan solo el 1%. ¿Indigna no?

Tori Coria, denunciante de abusadores mendocinos en diálogo con La Trenza expresó que "La complicidad que se da entre los mismos abusadores, entre la justicia para con ellos, con los medios y como los defiende, hace creer a la gente que está mal que una mujer se anime a hablar y gracias también, a la sociedad machista. Claro ejemplo de esto es el caso de Tomás Vidal, quien no tuvo mejor idea que festejar su recibida 'disfrazándose' en forma de burla a nuestras compañeras que fueron asesinadas y luego metidas en bolsas de consorcio a manos de femicidas. El mundo del revés condena a quienes somos violentadas y no a los que violentan. La complicidad, también mata".    

Ahora bien, en este caso, el castigo se aplica al alumno. Pero detrás de Vidal, hay todo un sistema de relaciones afectivas como su familia y amigos que sostienen y avalan la violencia simbólica y la ridiculización de una problemática que se cobra una vida por día en nuestro país. Vidal fue sancionado, deberá educarse - cosa que no basta - pero los amigos y la familia de Vidal, quedan impunes e inmunes. 

En su cuenta de Twitter, Lucho Fabbri, activista antipatriarcal, docente e investigador expresó que la sanción no modifica el entramado cómplice de la familia, los amigos o las instituciones educativas y deportivas que permiten la intervención misógina. 

La educación superior y las instituciones deportivas se resisten a aplicar medidas que permitan que la perspectiva de género los atraviese de forma transversal. La Ley Micaela debe hacerse extensiva a todas las instituciones de educación estatal o privada como así a todas las instituciones de formación, investigación y producción de conocimiento.

Lo que sucedió con Vidal es una representación del dominio que ejercen constantemente los varones para imponerse sobre las mujeres, en este caso puntual desde la ridiculización y vanalización.

Hasta hace muy poco, los varones se cubrían bajo un manto de impunidad que los libraba de cualquier consecuencia y responsabilidad, cierto es que la denuncia de Thelma Fardín a mediados de diciembre del 2018, marcó un antes y un después respecto de los pactos de silencio que se tejen entre "caballeros". Su valentía logró no sólo destapar casos de abuso y violaciones dentro y fuera de los medios si no que se identificaron y repudiaron más rápidamente casos en los que conductas tóxicas propias del patriarcado afectaron a mujeres y hombres por igual.

"Cuando Thelma Fardin se animó a denunciar y escrachar a su violador, en Argentina se desarrolló una nueva etapa para nosotras, en la que los abusadores no tendrían nunca más la comodidad de nuestro silencio. Miles de mujeres en todo el país nos animamos a hablar, uniéndonos por las redes mediante hashtags como por ejemplo: #MiraComoNosPonemos. Acá en Mendoza, ese mismo día, yo abrí un hilo en Twitter que contenía nombre y apellido de aquellos que alguna vez nos hicieron daño. Presté mi cuenta para visibilizar todos estos nombres que teníamos tan guardados por el mismo miedo" agrega Tori. 

Ver también: Se registraron 275 femicidios en lo que va de 2019 

A raíz del hilo Tori debió enfrentar una denuncia por parte de las personas que aparecieron en en el posteo y un juicio que terminó por condenarla "La denuncia dio como resultado el hostigamiento por las redes hacia mi persona, en donde por todos los rincones del país recibía insultos y hasta amenazas, los medios también tuvieron su rol en donde se cansaron de mal informar la situación y difamarme. La justicia sin perspectiva de género me condenó a pagar las costas del juicio" concluye. 

El machismo y la violencia nunca vienen por parte de actores aislados, el grupo social de pertenencia es el que sustenta las prácticas y las incentiva. Sin una educación y  sin una justicia con perspectiva de género en todos los niveles, acompañado de políticas estatales reales que apunten a la identificación y erradicación de estas acciones, seguimos solas, desprotegidas y expuestas.