Día de la eliminación de la violencia contra la mujer: de mariposas y resistencias - La Trenza - Mendoza Post
Lunes 25 Nov 2019Lunes, 25/11/19 atrás
porRomina Quiroga
Periodista

 Fue hace unos años que llegó un libro a mis manos, era una lectura para  la universidad:  El libro era "En el tiempo de las mariposas", de Julia Álvarez. Y está armado en base a una serie de entrevistas a una de las hermanas, la única que sobrevivió.

La narración se centra en la historia de las Hermanas Mirabal. Cuatro hermanas que desafiaron la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo quien gobernó República Dominicana desde 1930 hasta su asesinato en 1961.

Y efectivamente existieron...

Ellas eran Minerva, Patria y Maria Teresa, una cuarta hermana Bélgica "Dede", como la llamaban, no tuvo un papel activo en las actividades en contra del dictador, con los años aprendería a contestar convencida al interrogante de por qué no la mataron junto con sus hermanas que su destino era: " sobreviví para contarles la historia a ustedes" 

Dede dedicó sus días a mantener vivo el recuerdo de sus hermanas, hasta su muerte en el 2014 fue una activista reconocida por los derechos de las mujeres y la erradicación de la violencia en todas sus formas. Fundó un museo de las hermanas Mirabal donde se conservaron pertenecías y además la Fundación Hermanas Mirabal.

En 2009 Doña Dedé publicó su autobiografía "Vivas en su jardín", donde narra la lucha antitrujillista de sus tres hermanas y su posterior asesinato. El libro recibió Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2010

Dede Mirabal se hizo cargo del legado de sus hermanas. 

Las hermanas Mirabal pertenecían a una familia rural acomodada: su padre, Enrique Mirabal, era un exitoso hombre de negocios. Pero cuando Trujillo llegó al poder la familia perdió casi toda su fortuna. Aún así ellas fueron educadas en los mejores colegios y lograron cursar carreras universitarias.

Cuenta la historia que Minerva quería ser abogada, en ese momento las mujeres no tenían permitido asistir a la universidad pero cierto día se le presentó la oportunidad de negociar cara a cara con el dictador y Minerva logró que se le permitiera estudiar. Fue una de las primeras mujeres en conseguir la titulación en Derecho durante la dictadura.

Minerva y María Teresa, las más activas políticamente, comenzaron a formar parte de un grupo de oposición y resistencia al que se considera el régimen más sangriento de Latinoamérica: la Agrupación Política 14 de junio, en el que también participaban sus esposos y compañeros. Dentro de este grupo eran conocidas como Las Mariposas.

Minerva Mirabal lideró la resistencia antitrujillista 14 de junio

Tanto ellas como sus esposos fueron encarceladas y torturadas en varias oportunidades con saña, incluso dos de ellas fueron violadas en la cárcel de La Victoria.

Ante esto el pueblo dominicano y organismos internacionales de derechos humanos expresaron su descontento y pese a tener condenas de más de cinco años por atentar contra la seguridad del Estado dominicano, las hermanas fueron liberadas. Liberación que formaría parte de una doble jugada política:  ya que al liberarlas, Trujillo, pretendía mostrar generosidad con los hostiles y a su vez mostrarse conciliador.

Rafael Leónidas Truillo fue asesinado en 1961

Tres de las Mariposas, fueron brutalmente asesinadas una tarde de 1960, cuando volvían de La Victoria donde aún permanecían cautivos sus esposos. Patria tenía 36 años Minerva 32 y María Teresa tan sólo 25. Además tenían cinco hijos en total.

Sus cuerpos y el del chofer del vehículo que las había llevado hasta la cárcel, aparecieron destrozados. Fueron muertas a golpes de palos y garrotes por cinco agentes de Trujillo que las emboscaron y las llevaron a una vivienda en Salcedo destinada para este tipo de maniobras. Luego les colocaron dentro de un vehículo tratando de simular un accidente tirándolo por un barranco, pero no había dudas de que se trataba de un asesinato.

Ver también: Este lunes Mendoza marcha en contra de la violencia de género

En junio del 62 los principales implicados tanto intelectual como materialmente fueron llevados a juicio. El tribunal los condenó a la pena máxima de 30 años, aunque realmente nunca las cumplieron, tiempo después y con la ayuda de grupos militares trujillistas fueron provistos de pasaportes y sacados de la República Dominicana.

Patria Mirabal

La muerte de estas líderes, activistas y madres fue la pólvora que aceleró la caída del régimen, y aunque se intentó borrar la organización y la lucha que habían encarado, lo único que lograron fue que vivieran más que nunca en cada una de las voces que hasta hoy siguen marchando.

Durante el 1° Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en Bogotá en 1981, se propuso que el 25 de noviembre fuera el día de lucha contra la violencia hacia las mujeres. En 1999 la ONU estableció que ese día fuese de carácter internacional. 

Ése encuentro fue la primera vez que mujeres de diferentes nacionalidades se animaron a exponer situaciones de violencia doméstica además de abuso y tortura por parte de las fuerzas militares. 

Teresa Mirabal

En Argentina, al año siguiente, todavía en dictadura, se creó la Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer (ATEM) 25 de Noviembre, en alusión a la fecha instaurada en Bogotá.  ATEM investigó la situación de las mujeres militantes detenidas y torturadas por el gobierno de facto de Argentina y visibilizó esta situación desde una perspectiva de género.

Julia Alvarez, escritora de origen dominicano, explica que la historia de las Mirabal es tan emblemática porque le pusieron un rostro humano a la tragedia generada por un régimen violento que no aceptaba oposición ni disidencia, y que llevaba más de tres décadas de asesinatos.

Actualmente, en nuestro país asesinan una mujer cada 20 horas. Nos enfrentamos con el desmantelamiento de la educación pública, con el desamparo frente a redes de prostitución y trata con un estado ausente y políticas públicas que castigan y no protegen.

La violencia contra las mujeres y las disidencias es de carácter estructural y público. La subordinación y el silencio son moneda corriente para miles de mujeres explotadas, secuestradas, violentadas, torturadas y violadas.

La memoria de las mariposas sigue viva en cada una de nosotras, las heroínas somos todas las que nos seguimos levantando contra un sistema que nos quiere calladas, nos quiere atadas y nos quiere muertas.

"Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte" dijo Minerva Mirabal antes de respirar por última vez, sin saber que hoy es nuestra bandera y nosotras somos sus brazos. Por ellas y todas las que ya no están, hoy más que nunca tenemos que salir a las calles y seguir luchando.