Crónicas del subsuelo: Credo errante - Mendoza Post
Lunes 25 Nov 2019
porMarcelo Padilla

No es la espera lo que tiene preocupada a la manada que, agazapada en la tundra del desierto, a pocos kilómetros del Cacique donde sucede el río imaginario, rumia por las presas. Es la cacería, o tal vez la cacería luego del degüello en sus climas endogámicos. El lustre de los muebles, el perfume Blem de las oficinas hechas en MDF, los ventanales hacia la montaña, las alturas de los especialistas de la torre "mirando a lo lejos" como antropólogos imperiales para ejercer la dominación de su pequeño imperio seudonórdico. Ha caído mucha agua, como si las precipitaciones hubiesen sido programadas por una técnica holandesa en el aprovechamiento del agua (un pólder) para borrar todas las pistas de los asesinatos y las violaciones cometidas en el predio. Calma chicha. El mandarinato a los pies del verdugo provincial que se va orgulloso del trabajo realizado a ocupar un trono a las huestes de sus dichos, la fórmula del éxito en tierras del conocimiento, la pluralidad como síntoma de una diversidad cínica que ha convertido al imaginario democrático en un terreno elástico. Sumiso de sus propias incapacidades para rebelarse.

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Están los que admiran a la Primera Línea y los que desprecian ese proceso por no poder controlar sus incertidumbres, sus inseguridades a cielo abierto, señalando que en el vecino país no puede esperarse nada bueno porque no hay organización como la que tenemos aquí, eso de enrostrarle peronismo al proceso chileno como para quedarse tranquilos con la explicación endogámica y, diría casi orgánica del credo. La Primea Línea es la que integran quienes defienden en las calles y con sus cuerpos las manifestaciones populares con escudos de lata, remeras en la cabeza, construyendo personajes como el Capitán Alameda, tirando láseres a los drones, cegando helicópteros. Es la barricada un posicionamiento situado, la guerra de maniobras, la que aguanta el centímetro de calle, que avanza y retrocede, que se planta y embolsa los gases. Las poetas y sus tetas abiertas frente a los carabineros diciendo "anímense ahora". Algunos no estarían dispuestos a despojarse de la fórmula del éxito y la certeza calmante, la calcada respuesta, orgánica, de la vulgarización del sentimiento único que prohíjan los saberes letrados y aporteñados de dioses de las ciudades sobre el proceso de entendimiento sobre lo que sucede, porque eso está pasando, sucede, y cuando las cosas suceden se naturalizan hasta que cruje, se quiebra, se rompe cuando cae el agua caliente y cae, se desvanece el agua en el la tierra y el cuenco queda divido en sus partes dispersas, manteniendo el concepto de cuenco o su noción, pero errante ya su credo. A las cosas que suceden, como en la permanente lucha de la Primera Línea en la Revolución más cercana a este páramo de una ínsula, se las acusa por sus faltas, como si estuvieran obligadas a peronizarse siendo en una experiencia de otras trayectorias, acusadas de ausencia de peronismo y pronosticando su fracaso. Una limitación para no pensar y cerrar el tema con la formula. En fin, digo lo mismo que "la palabra táctica" y "el cuerpo estrategia", el galpón florido luego de la lluvia de dos días. La noche de dos días en la batalla existencial por la errabundez del credo.

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El calabozo para la niña en una comisaría provincial para el escarmiento por ser adolescente, pero mujer, mujer adolescente, que se aguante la meada por cuatro horas allí, en el calabozo, a ver si entiende de una buena vez que no se puede ser mujer adolescente y tomar una lata en una plaza verde un día con 35 grados, a ver si ahora lo entiende la niña adolescente que llorando contra la pared a oscuras se mea encima. Llora, no sabe si la violarán o si le pegarán, no sabe por qué le han cortado las pulseras de sus muñecas ni por qué la han obligado a sacarse los aretes, los piercings de su lengua, de su ombligo, no sabemos qué más habrá sentido allí, en la darky soledad del calabozo oficial en una comisaría de patoteros. Sin embargo ha llovido lo suficiente para borrar otras pistas en el predio.

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Un congreso autorizado, era para mil y fueron tres mil, desbordes, saqueos en bufetes, descontroles varios autorizados y firmados, protegidos, emocionados miembros de Congreso Nacional de Militancia cruzando la frontera hacia los barrios de enfrente a buscar dealers para los festejos de la manada. Anda por ahí la lluvia borrando las pruebas, los silencios en el camposanto acompañan desde su ancestralidad donde todo es progresismo evangélico y policial, que incluye a las modas académicas y a las imposturas intelectuales. La empatía es una de ellas, la declaración correcta, el saludo de compromiso, la supuesta gobernanza en condiciones de amplitud democrática para aceptar toda clase de minorías y mayorías, tanto que pueden hasta las empresas privadas del conocimiento montar una kermesse de oferta de estación. Con precios cuidados para las cuotas y así competir en condiciones de mercado público y privado. Las universidades privadas en la oferta para privar a las universidades públicas de su demanda. Una nueva cosmovisión que a veces confunde pero que sin ruborizarse plantea democracia inclusiva para fascismos cotidianos. Cae el año, se deslía su calendario de revueltas y vómitos. Las calles son espejos del sol que no para de esconderse.