Por qué el plan de Fernández contra el hambre es la mejor inversión - Mendoza Post
Post: Mendoza PostSábado 16 Nov 2019 29 días atrás

Este viernes, el presidente electo Alberto Fernández convocó a referentes sindicales, de derechos humanos y personalidades del espectáculo y la moda para "hacer algo épico que valga la pena y terminar con el hambre" en el país, en el marco de un consejo federal que busca conformar a partir del 10 de diciembre para implementar políticas públicas.

"Tantas veces nos embarcamos en batallas épicas. Hagamos algo épico que valga la pena, que es terminar con el hambre. Y que no sea el mérito de un presidente sino de una sociedad que se puso de pie avergonzada por esa realidad que se vive", dijo Fernández al grupo que reunió en sus nuevas oficinas de Puerto Madero.

El coordinador del encuentro, el diputado del Frente Renovador Daniel Arroyo, explicó que los integrantes del consejo desarrollarán sus tareas de forma "ad honoren" y tendrán la misión de "hacer un seguimiento del plan", ya que "el hambre es un combustible para el aumento de la pobreza y para el endeudamiento de las familias".

Este podría ser uno de los bastiones más importantes y convenientes a nivel económico de su gobierno. Pero acabar con el hambre en la Argentina no es solo una tarea altruista del presidente electo y este consejo, sino que el Banco Mundial demostró que es la inversión más rentable del mundo.

La ecuación es simple: por cada dólar invertido en nutrición durante los primeros mil días de vida de una persona, se obtienen US$30 en beneficios relacionados con la educación y la salud.

El calculo surge del Consenso de Copenhague, compuesto por una serie de expertos economistas internacionales, entre ellos varios Nobel de Economía, y la publicación británica The Economist.

Según publicó el Banco Mundial en su blog, el Programa Mundial de Alimentos pretende analizar la problemática de la desnutrición infantil pero desde la perspectiva de las pérdidas. Se calcula que combatir la desnutrición en todos los niños menores de 5 años en Latinoamérica costaría unos US$2.050 millones.

Sin embargo, el costo de no combatirla oscila entre US$104.000 millones y US$174.000 millones (por mortalidad infantil, pérdida en la productividad por retardo en el crecimiento y pérdidas por enfermedades crónicas, entre otras causas).

Para cuando un niño llega a la edad escolar, alrededor del 80% de su cerebro ya se ha desarrollado. La alimentación de ese niño durante sus primeros 5 años determinará no sólo su futuro, sino el de su familia y, en última instancia, el de su país.


En suma, por donde se mire, invertir en la nutrición de los niños, especialmente durante sus primeros mil días de vida, es rentable; y los gastos que implica son infinitamente menores que los costos de no hacer nada al respecto.

Lamentablemente, aún más de 7 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica en América Latina, de acuerdo al Banco Mundial. Este video explica cómo los primeros 1.000 días pueden definir si la mente de un ser humano alumbrará como un foco de 25 W o como un foco de 200 W.

Si a la desnutrición crónica se le suman otros factores como la falta de atención en salud y educación, la falta de tiempo para jugar, el maltrato y el abandono, los daños al desarrollo de una persona serán irreversibles. Si un niño no evolucionó sus capacidades físicas, cognitivas, sociales y emocionales durante los primeros años no logrará hacerlo nunca en su vida adulta, según los expertos.

El bajo desempeño durante la etapa escolar, sumado un entorno poco favorable, resulta en un joven impulsivo, más proclive a abandonar la escuela, que puede convertirse en un adulto desorganizado, sin iniciativa, impuntual, conflictivo y que no es capaz de mantener un trabajo fijo, limitando así su productividad laboral.