"La que no tiene el cuerpo que la industria pretende, lo paga caro" - La Trenza - Mendoza Post
Jueves 7 Nov 2019Jueves, 07/11/19 atrás
porRomina Quiroga
Periodista

¿No les pasa que no logran sentirse identificades con los cuerpos que exhiben ropa en Instagram, en los catálogos? Ni hablar de las publicidad.

Son cuerpos preciosos, hermosos, saludables, pero no se acercan siquiera al mío. A veces me pasa que miro un vestido en la foto, voy hasta la tienda y al entrar al probador, no me quedaba ni parecido a la chica de la imagen que ya tenía en mi cabeza.

Empecé una campaña buscando cuerpos reales que lucieran mayas este verano en una historia de mi Instagram. Recibí muchos mensajes de gente en la misma posición. Una de las respuestas menos amigables que me llegó fue que siempre podía comer menos o ir al gimnasio.    

Así fue que di con Chicas Empoderadas y las fotos que tanto había estado reclamando; fotos de cuerpos reales, lencería de todos los talles y bikinis para las que tienen más, menos y nada de curvas también. 

En diálogo con La Trenza, Paula Bustos, nos cuenta como surgió su emprendimiento y cómo es manejar talles para cuerpos diferentes, en bikinis y lencería. 

"Empecé por una cuestión de despejar la mente, ocupar el tiempo y a la vez aportar un granito de arena en la sociedad. Me costó porque no conseguía XL en adelante. Cuesta mucho encontrar, los mal llamados talles grandes. Y no sólo eso, cuando lo encontrás no sale lo mismo, la diferencia entre un talle S y un XL es bastante", explicó.

Con respecto a la diferencia del valor, Paula aclara: "Actualmente  es más caro el talle grande y no condice el gasto de tela con el valor. Es como si la mujer que no tiene el cuerpo que la industria o la sociedad pretende tuviera que pagar el precio por tenerlo o se tiene que vestir como una mujer más grande de otra edad".

Es moneda corriente vernos obligades a enfrentar mil fantasmas y odiar nuestros cuerpos cada vez que vamos a comprar un pantalón y el talle que nos corresponde es diferente en cada una de las tiendas.  La medida de la ropa depende de los fabricantes y no se suele manejar una estándar.

"Muchas chicas preguntan por talles XL en adelante. Además, los talles vienen distorsionados. No hay relación en las medidas de los talles más de una vez. Los talles son diferentes según la marca", agrega al respecto Paula.

En Mendoza, la  Ley 12.665, establece que los fabricantes y comercios de indumentaria deben tener en stock todas las medidas antropométricas posibles en vestimenta para ambos sexos y estipula que se deben garantizar mínimo ocho medidas de talles, salvo en casos de liquidación o productos discontinuos tanto en comercios grandes como pequeños.

La menor variedad de talles se suele ofrecer en el shopping o los centros comerciales de Palmares y Barracas por ejemplo, encontrando como única opción el "talle único".

No se engañen chicas, todas tenemos celulitis y eso ¡está bien!

"Desde lo personal, me ha costado muchísimo siempre conseguir pantalones. Cada vez que voy a comprar un pantalón vuelvo re mal, no me gusta que me acompañen, me da vergüenza, y más de una vez he vuelto sin nada", reflexiona Paula en cuanto a su propia experiencia como consumidora. 

" Es talle único, no viene en otra medida" es una de las frases que más solemos escuchar cuando vamos a comprar ropa ¿Quién decidió cuál era el talle único?

Chicas empoderadas "nació del amor a la lucha feminista", según palabras de su propia creadora. Puntualmente desde el deseo de empoderar mujeres en cuanto a su imagen y su cuerpo. Sumar una herramienta más al proceso de aceptación que cada una debe transitar luchando con el reflejo que el espejo nos devuelve y el que la sociedad nos impone. 

"Estaría colaborando con lo que a mi me daña, poner en el perfil solo cuerpos perfectos, somos todas diferentes. A mi me ha pasado comer con culpa, matarme en el gimnasio, tengo mis complejos, me cuesta aceptarme y por ahí hasta ponerme un short. Hay que dejar de normalizar solamente un tipo de cuerpo, sobretodo en las redes sociales", concluye Paula.  

Ay, esta ley de talles que no llega

En el 2013, Mendoza sancionó la Ley Provincial 8579, más conocida como Ley de Talles, que establece que todos los establecimientos comerciales y/o industriales, cuya actividad sea la fabricación o venta de indumentaria para varones y mujeres, niños, jóvenes y adultos, deberán garantizar la existencia de todos los talles correspondientes a la Tabla de Medidas Corporales Normalizadas del género y franja etaria a la que se dediquen. 

Si bien la provincia continúa trabajando en la implementación, todavía no se reglamenta y sólo se aplica en forma de "concientización" - por ejemplo la campaña que impulsaron reinas de la vendimia hace algunos años- y son muy pocos los locales que sumaron talles o exhiben maniquíes de medidas reales. 

A nivel nacional, Argentina apuesta por un sistema único de talles tanto para el calzado como para la ropa. Proyecto que cuenta con media sanción en el Senado y ya ingresó en Diputados, desde marzo pasado.

El proyecto de ley deberá pasar por cuatro comisiones -Defensa del consumidor, del usuario y de la competencia, Industria, Comercio y Legislación General- antes de que se puede discutir. 

fotografía de un Tweet viral que compara la misma talla de pantalón de diferentes marcas

El inconveniente en nuestra provincia y en otras que han adoptado medidas similares en cuanto a la problemática - en total son 12 leyes municipales y provinciales en el país- es que la mayoría de la indumentaria viene desde Buenos Aires donde se concentran las fábricas. 

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Entre otras cosas la normativa nacional obliga a que los comerciantes rotulen las prendas con la identificación del talle correspondiente de manera cierta, clara y detallada, mantener un stock de mínimo ocho talles por prenda y que la tabla de talles sea diseñada a través del Primer Estudio Antropométrico Nacional, que obtiene muestras de cuerpos reales de miembros de la población.

Con o sin ley lo cierto es que los cuerpos  tienen poros, tienen pelos, tienen celulitis, estrías, curvas, cambian todo el tiempo y así deberíamos aceptarnos, porque en la vida real no tenemos photoshop ni filtros. Hacer ejercicio o cambiar la alimentación debería ser una decisión por salud y placer, no por inseguridades sociales. Deberíamos poder usar el short que tanto nos gustó porque así lo deseamos y no el que entró porque no había otra opción.   

La belleza viene en diferentes envases y tamaños y eso ya deberían saberlo les señores fabricantes que esperan a que legislaciones les obliguen a adaptarse con cosas que se caen de maduras.