Mandó desde Chubut un mensaje en una botella y lo encontraron en Australia - Mendoza Post
Post: Mendoza PostDomingo 3 Nov 2019Domingo, 03/11/19 atrás

 "Hola amore. Donde estés, quiero decirte que te extraño", escribió en 2017 de puño y letra, en el inicio de una carta, Pierina Sosa. 

El destinatario era Fito, su marido, fallecido un año antes. Junto a sus dos hijos y atravesados por el duelo, puso el escrito en una bolsita para freezer, adentro de una botella de plástico, y la lanzó al mar en Caleta Córdova, una playa ubicada en el norte de Comodoro Rivadavia, cuenta La Nación.

Dos años y dos meses después, en mayo último, recibió un mensaje escrito en inglés en la casilla de correo que había puesto como contacto al pie de la carta: "Hola. Mi nombre es Stephen Hockey y soy de la ciudad de Mount Gambier, en el estado de Australia del Sur. Hoy temprano, mientras caminaba por la playa de Browns Bay, a unos 20 kilómetros del monte Gambier, noté una botella en la playa que claramente contenía algo más que agua y aire. Parecía que tenía lo que llamamos una bolsa de congelador. Supuse que la bolsa del congelador podría contener algo más. Al abrirlo, encontré una nota que usted y otros miembros de su familia parecen haber escrito en marzo de 2017. Mi conocimiento del idioma español no es bueno, pero parece ser una hermosa carta para un ser querido fallecido".

Al final del mensaje había una foto con la prueba: sobre un asiento, la carta que dos años antes había lanzado junto a sus hijos desde una solitaria playa en el sur de la Patagonia.

Stephen puso en su primer contacto: "Su dirección de correo electrónico apareció en la parte inferior de la carta, así que pensé que me podía poner en contacto. Puede que haya pasado el tiempo y el tiempo hasta cierto punto cura las heridas, pero acepte mis condolencias por su pérdida".

Pierina Sosa escribió la carta junto a sus hijos, Gonzalo y Romina, en marzo de 2017, cuando se cumplía un año de la muerte de Rodolfo, su esposo y padre de ambos chicos. Lo hicieron en la semana de la muerte de Fito, como le decían familiares y amigos.

La carta fue parte del ritual de despedida y dolor que atravesó a la familia. Antes de morir, Rodolfo le dijo a Romina, su hija, que por entonces se preparaba para festejar sus 15 años: "Escuchá esta canción de Coldplay. esta es la canción que más me gusta".

Un año después, ella escribió parte de esa canción en un pequeño manuscrito que, junto a Pierina, su mamá, y Gonzalo, su hermano mayor, tiraron al mar en el interior de una botella de plástico cubierto por una bolsa.

"Sé que no querías irte, porque tenías aún muchos proyectos por cumplir", escribió entonces Pierina, de 55 años y actualmente docente jubilada en Comodoro.

El 3 de marzo de 2017, día en que se cumplió un año del fallecimiento de Rodolfo, Pierina decidió escribir la carta como un paso más del duelo. 

La carta, sin embargo, hizo un recorrido que ni la propia familia se hubiera imaginado. 

Stephen relató: "Encontré la botella una mañana fría y ventosa a 15 metros de la orilla del mar. Noté que tenía algo adentro y sentí curiosidad. Me tenté para ver qué había adentro. Vi la bolsa y la carta".

"Vi el mensaje, pero no lo entendí porque estaba en español. Reconocí el idioma. Lo miré mucho y vi la fecha. Me di cuenta de que había estado navegando mucho por el mar. Cuando llegué a mi casa recién pude saber cuál era el mensaje", agregó.

Desde Comodoro, Pierina contó: "Yo creo que es una manera de que uno no se olvide de la persona, y que pueda hacer el duelo más llevadero. Entonces, como se cumplía un año, me acuerdo que ese día fuimos a almorzar con mi familia, mi mamá y mi hermano, y luego nos volvimos a casa y le dije 'nos vamos a ir a la playa', a Caleta Córdova. Les dije que nos íbamos a sentar un ratito, porque a papá le gustaba mucho la playa o ir a pescar en lago, y esa iba a ser nuestra forma de recordarlo".

La familia llevó una botella de Gatorade, que estaba arriba de la mesa. Entonces Pierina les dijo a sus hijos que escriban un mensaje en una hoja. Luego metieron la hoja dentro de una bolsa, después la bolsa dentro de la botella, y la arrojaron al mar.

Pierina recuerda que Romina no quería arrojar la botella para no contaminar. Sin embargo, esta no era cualquier botella, y decidieron hacerlo. 

"En realidad, lo hice porque a veces estas cosas que te suceden te enojan con las cuestiones de creencia, y mi hija estaba muy enojada con Dios, porque se llevó su papá. Entonces le dije: 'Vamos a hacer una cosa, vamos a llevar esta botella con lo que ustedes escriban, y si esta botella alguien la recibe, eso les va a dar una respuesta. Eso va a querer decir que en algún lugar donde este tu papá, él te va a hacer notar que sabe lo que ustedes le pusieron en la hoja'".

El mail de mayo último le dio otro giro a la historia. Pierina y Stephen continuaron el contacto. Se mandaron fotos de sus respectivas familias, pese a las barreras del idioma. En el primer contacto, Stephen le había escrito: "Me encantaría saber la historia del viaje de tu carta. Estoy más que feliz de devolvértelo si puedo. Está fechado en marzo de 2017. ¿Fue cuando se arrojó al océano? ¿Puedes recordar dónde lo dejaste caer en el océano? Espero que tu inglés sea mejor que mi español y puedas leer esto bien. Me encantaría saber de usted".