El origen de la tenebrosa calabaza de Halloween - Mendoza Post
Por: Mendoza PostJueves 31 Oct 2019Jueves, 31/10/19 atrás

 La tradicional calabaza con cara espeluznante que decora las casas donde se celebra Halloween tiene un origen muy interesante y tenebroso asociado a la leyenda de Jack O´Lantern.

En realidad, la tradición de armar lámparas con calabazas proveniene de la cultura celta y que se convirtió después en una leyenda tradicional anglosajona de miedo. 

La cultura celta, que conformaba los territorios de Escocia, Gales, Irlanda y la parte norte de Francia celebraban, en vez de Halloween, el festival Samhain (el señor de la muerte) que sucedía al final del verano, cuando se desvanecía la barrera entre los humanos y los espíritus. 

Sin embargo, la introducción del cristianismo a las islas británicas modificó un poco estas tradiciones, convirtiendo el Sahain, en Halloween, que es la víspera del Día de Todos los Santos y creando así leyendas sobre los personajes bíblicos que representan al bien y al mal, que dan una explicación más mágica del significado de las lámparas.

En los países anglosajones es costumbre encender calabazas.

La leyenda de Jack O Lantern

Hace mucho tiempo, un irlandés tramposo y sin credibilidad se encontró con el Diablo, a quien invitó a tomar una copa. 

Tacaño y tramposo como era, Jack engañó al ser para que se convirtiera en una moneda de plata para así poder pagar por sus bebidas y de paso jugarle una mala broma al camarero. 

Sin embargo, Jack tomó la moneda y la guardó dentro de su bolso, que tenía grabada una cruz, así que el Diablo no pudo volver a su forma original. Jack dijo no lo dejaría escapar hasta que le prometiera no pedirle su alma en diez años. El Diablo no tuvo más remedio que concederle su reclamo.

La calabaza es para burlar la muerte, como hizo Jack.

Confiado de aquel acuerdo, el hombre dedicó su vida a las fechorías, pero cuando llegó el momento de su muerte, aterrado se dio cuenta de que no había manera de que Dios lo dejara entrar al paraíso, por lo que se dirigió al infierno, en donde el Diablo honró su palabra y le negó la entrada, pues su alma no podía pertenecerle.

El camino de regreso era oscuro y el terrible viento no le dejaba ver nada. El diablo le lanzó a Jack un carbón encendido directamente del infierno, para que se guiara en la oscuridad, y Jack lo puso en una calabaza que llevaba con él, para que no se apagara con el viento, algo que se recuerda hoy en día.