Crónicas del subsuelo: Se festeja donde se gana - Mendoza Post
Lunes 28 Oct 2019
porMarcelo Padilla

Se festeja donde se gana, le digo al juli que camina junto al aluvión desde Flores al bunker. Pasa por La Paternal y me manda un video cortito, la noche en Buenos Aires, los bocinazos, fiesta. "Fisura y alegría, fiesta popular", dice con vehemencia y satisfacción, contento. Va con su tío y amigos entre la gente que se dirige a Chacarita, son dos kilómetros más o menos pero todo es fiesta en el trayecto, le pedí fuera relatándome lo que observaba, sensaciones de la calle, porque acá en Mendoza, le cuento, se perdió por 15 puntos, es decir, en Mendoza ganó Macri de la mano del gobernador saliente que se catapulta como un nuevo líder de la oposición al futuro gobierno de Alberto Fernández. Salí a la calle a comprar unos puchos con la tarjeta de crédito en medio de una absoluta soledad en este cantón cuáquero no reconocido, por ahora, independiente. Plazoleta Barraquero, un punto central donde cualquiera puede apreciar lo que se siente y lo que no se siente en la ciudad. Anomia como estado de conciencia pero también soledad en las calles, locales abiertos pero sin clientes, locales cerrados, noche parca.

Le decía, al juli, "se festeja donde se gana", porque aquí el peronismo nativo se congrega en un salón en la periferia de la ciudad, chiquito, "para un peronismo chiquito mejor un salón chiquito", a festejar el triunfo nacional y la entrada, supongo, de dos diputades nacionales. El país arde de felicidad en un cóctel de muchedumbres, todo sucede en Chacarita, cientos de miles por las calles van a escuchar las palabras de Alberto y Cristina. Y también las del goleador rockstar bonaerense Axel Kicillof. Es un huracán de hambre y esperanza que salió a pisar el cemento copando decenas de cuadras, una postal de la resurrección de un país que estaba condenado a importar basura especulativa.

No consigo los puchos con la tarjeta en la Estación de Servicio ni en el negocio de la esquina, me vuelvo, busco un cien y encaro, otra vez a la Estación de Servicio. Casino Provincial, farmacia, bondis, fresca noche solitaria, como si aquí no hubiera pasado nada. No voy a ningún encuentro nativo y me quedo mirando tele, escuchando audios del juli que ya está en Chacarita, perdido en el aluvión, festejando en estado de "fisura y alegría". Audio aturdido por la bulla plebeya de indescifrable escucha a esta altura de la noche en la provincia cuáquera que se resigna a mantener sus costumbres: orden, limpieza, turismo rubio en lo posible. Represión y persecución al que no piensa como ellos. Por eso a la mayoría de la población local le parece bien que hayan arrastrado de los pelos y a patadas a los jóvenes en la Plaza Chile, les pegaran, detuvieran e imputaran. Los medios colaborando como siempre al servicio de la pauta provincial.

Rara Avis libre de peronismo y peronismo Rara avis con algunos motivos que debieran tener en cuenta les compañeres. Varios de los que gobernaron intendencias en anteriores oportunidades, de las filas perdedoras, se la rifaron toda. Se la chorearon. Y, encima, no hicieron. Porque el cemento y las plazas y las calles había que arreglarlas, no podes echarle la culpa a la gente todo el tiempo porque no te votan, algo no funciona en el peronismo nativo, no se sabe a quién le habla y tampoco funciona la escucha. Nadie escucha, era "con todxs" pero terminó con ellos. Son tribus. Estado tribal. Confederaciones de tribus peronistas vulnerables por temporada. Dirigentes de un sector estuvieron en el otro, y así, en reversa sin darle play. Se internaron en la interna y no pensaron en trascender la aspiración legislativa, como un partido chico, una familia en crisis que se pelea por la herencia anticipada, con elecciones adelantadas y haciéndose zancadillas aun con selfie de unidad. La unidad del peronismo en Mendoza es una efímera selfie, una captura de pantalla, un estado de guasap, un tuit, un retuit. Mucha tela para emparchar porque tela no sobra, falta. Igual nace un nuevo país, donde festeja el pueblo y su militancia.