"El chileno no quiere cambiar el modelo, quiere ser parte..." - Mendoza Post
Jueves 24 Oct 2019Jueves, 24/10/19 atrás
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

¿Qué le pasa a Chile? ¿Por qué los chilenos de repente explotaron? ¿Qué caldo de cultivo hubo en estos años de paz y crecimiento, para que personas violentas decidieran destruir el metro de Santiago y retroceder treinta años el transporte en la capital? ¿El modelo económico y social está en crisis? ¿De cuánto es la desigualdad? ¿Hay un sabotaje al gobierno del presidente Sebastián Piñera?

Estas y otras preguntas nos acosan ahora, en Mendoza. La provincia argentina que mayor relación tiene en su comercio y su turismo con Chile. Vivimos pensando en el país vecino, en los precios, las playas, los malls, el dólar y las vacaciones en Chile. Y en las circunstancias del paso Cristo Redentor y en cómo funcionan las aduanas cada año. Para quienes vivimos en Mendoza, Chile es una cuestión doméstica, diaria, familiar.

Ahora hemos quedado sorprendidos por la ola violenta, que tarda en calmar a pesar del "mea culpa" y de la agenda de temas sociales planteados por el presidente Sebastián Piñera en diálogo con la oposición. Con parte de ella, al menos.

Cuesta entender, porque nuestra visión de Chile está contaminada por la "grieta" argentina. Medios, periodistas, intelectuales, referentes y hasta candidatos kirchneristas incluyendo Alberto Fernández, ahí andan culpando a Piñera como a Macri, afirmando que las desgracias son culpa "del modelo".

El sociólogo y economista de la UNC, MBA chileno Manuel Llanos Gorichon tiene una opinión bien fundada de lo que ocurre. Conoce bien Mendoza, además, producto de su carrera diplomática. Manuel fue jefe de Gabinete del ministro de Hacienda Eduardo Aninat en la presidencia de Eduardo Frei, y fue gerente general de Banco Chile y Credit Suisse en México. Hoy es Director Chile de More Innovation (Reasearch & Public Affaire).

Manuel Llanos Gorichon.

"El chileno no quiere cambiar el modelo. El chileno quiere participar de la renta, de las ganancias, de la 'fiesta' de este modelo económico, que trajo crecimiento al país, algo que nadie puede negar" arranca Manuel, buscando poner en foco la crisis chilena.

"Es cierto que hay ahora una movilización muy grande, de muchísima gente que se ha sentido excluida por las altas tarifas, por la concentración de la riqueza, o incluso por los abusos. Pero no es la mayoría del pueblo chileno la que quiere cambiar el modelo. Lo que buscan es participar..." insistió.

La composición de la protesta en Chile fue cambiando con el correr de los días. A la acción destructiva de grupos ultra violentos, que destrozaron el metro de Santiago, edificios públicos, saquearon y rompieron cuando pudieron a su paso; aparecieron "los ciudadanos, sin banderas, muchos de ellos 'millennials' que empujaron las protestas estudiantiles años atrás, y que hoy van a las universidades" explicó Llanos Gorichon. "Son los 'pingüinos' que han crecido. Les llamábamos así por los uniformes del secundario" contó. "Lo que ocurre ahora es que la movilización no tiene unas demandas concretas, un listado, un petitorio, ni líderes. Hay una expresión de enojo por el mal reparto..." sostuvo.

Muchos jóvenes empujaron la protesta.

El economista y sociólogo reconoció la desigualdad de su país, señalada por muchos como el principal motivo del enojo actual contra Piñera, pero también contra la clase política. "Es cierto que hay desigualdad... y que muchos ciudadanos ven que no cobran los beneficios del modelo económico. Pero nuestro nivel de desigualdad, si lo medimos con el coeficiente de Gini, es parecido a la Argentina o Uruguay. No era esperable algo como lo que ocurrió... tenemos variables macroeconómicas sanas... Piñera le entregó a Michelle Bachelet un país con 5 % de crecimiento años atrás. Nuestras tasas hipotecarias son apenas menos competitivas que Estados Unidos, alrededor del 2,3 % anual para comprar una vivienda. Tenemos el cobre a precio alto y el petróleo a precio bajo y un tipo de cambio razonable, con inflación muy baja. Ni Brasil ni Argentina ni Colombia, ni muchos menos Venezuela, tienen estos números" graficó. "La crisis es respecto de cómo se reparten los beneficios" insistió.

Sin embargo, reconoció que los bajos ingresos o las tarifas y matrículas altas llevaron al descontento. "La matrícula de la universidad cuesta cerca de 1.000 dólares al mes..." explicó.

Los más postergados

Manuel, en la charla, buscó descomprimir aquello de la pobreza de los sueldos mínimos, y de paso apuntó a la segunda gestión de Michelle Bachelet (entre 2014 y 2018) por "haber farreado" la oportunidad de aplicar reformas sociales que contuviesen la situación o dieran mayor equilibrio.

El sueldo mínimo chileno es de 301.000 pesos, lo que equivale a unos 450 dólares norteamericanos. En "plata argentina" ese salario es mucho mayor a nuestro mínimo. Ahora, bajo la presión de los gravísimos incidentes y las 18 muertes y casi dos mil detenidos, lo subió a 350.000 pesos. "No es cierto que una persona que recibe el sueldo mínimo vive sólo con esos 500 dólares. Esa persona tiene derecho a la gratuidad en la salud, que no será perfecta pero existe, a la educación, no paga diversos impuestos... a quienes están en el percentil de los salarios más bajos se les asiste de determinadas formas" agregó. "El Estado paga casi 12.000 a 15.000 dólares anuales por cada estudiante al que subsidia la carrera universitaria" aseguró. También apuntó a Bachelet. "Ella recibió un país con 5 % de crecimiento... tenía el triunfo electoral reciente y las mayorías parlamentarias, pudo haber hecho las reformas y se demoró incluso cuatro años en poner en marcha reclamos anteriores, como la gratuidad educativa" explicó.

La izquierda y el chavismo

Manuel Llanos Gorichón explicó también lo que ocurre con las "simpatías chavistas" en su país, de modo que la izquierda latinoamericana tradicional intentó emparentar la revuelta chilena, con lo ocurrido en Ecuador, buscando además "culpar a la derecha neoliberal y gorila" por las crisis, dijo.

"Acá hemos tenido una izquierda que consiguió en las últimas elecciones más del 20 % de los votos, casi el 25 % si se sumara al Partido Comunista. Nos guste o no, esta izquierda que no se quiere sentar a conversar con el gobierno y que busca sabotear al presidente, tiene una fuerza electoral muy importante..." especuló.

La pregunta ahora es cómo se sale de esta crisis. "Con mejores ingresos, con mejores ganancias de la gente, que no quiere cambiar el modelo. Quiere participar de sus beneficios" insistió.