Santiago Bazzano se soltó el cabello y se vistió de reina - La Trenza - Mendoza Post
Jueves 24 Oct 2019Jueves, 24/10/19 atrás
porRomina Quiroga
Periodista

El sábado a la noche, La Plata se soltó el cabello y se vistió de reina. El Galpón de Artes ya nos esperaba para la tradicional "Festitorta" y nosotras no pensábamos dejar de ir. Como se pudo, nos acomodamos el pelo, nos pintamos la boca, nos pusimos unos brillos, tacones no daba, pero la suerte de les millenialls es que las zapatillas van con todo, y partimos.

El galpón explotaba. No llovía desde la mañana y que no hiciera frío propiciaba grupitos por todos lados bailando. En la fiesta nos tomamos una cerveza, bailamos todos los temas de las Macumbia y los clásicos de las Spice Girls, de Thalía y Shakira entre otres.

Cuando volvíamos al Sindicato donde nos alojábamos, el taxi frenó al rojo del semáforo. Desde el otro lado de la ventanilla alcancé ver unos ojos sombreados de rosa brillante. Me produjo sonreír inmediatamente y la sonrisa volvió sorprendida y enorme. El semáforo cambió y el vehículo avanzó. Empecé a gritar desesperada para que le regaláramos unos calcos - calcos que fuimos recortando en el bondi de ida todas las Trenzas - frenamos apenas cruzamos la calle y se acercó: "Yo las sigo a ustedes y ustedes me siguen a mí entonces", dijo entregando una tarjeta personal.

Santiago Bazzano representa la libertad disidente. 

Así fue que conocimos a Santiago Bazzano (@bazzanosantiago), un platense de 26 años,  bailarín de calle y de estudio, herrero, creador, artista y un autodidacta nato. No podíamos dejarlo pasar.

"Hago muchas cosas orientadas al arte y hace un tiempo me di cuenta que no podía controlar más mis ganas de bailar en la calle. Primero empecé donde no había nadie y después había gente que le gustaba. Fui creciendo, ahora salgo y es una fiesta, en mi cabeza voy haciendo un video clip, buscando una mirada, sonrisa, lo que sea pero trato de que las personas se olviden un rato del cotidiano negro".

Su perfil de instagram es una obra de arte hecha red social. Entre los vídeos caseros de sus bailes en la calle y en su casa, también encontramos fotos que se vuelven explosiones de colores que conforman su vidriera y se vuelven parte de su militancia.

Militancia por los derechos no sólo de la disidencia sexual que representa y a la que pertenece, si no militancia de felicidad. Para él militar "es bailar como desquiciada en la calle. Se me acercan muchas personas con carencia de afecto, es increíble como la sociedad aparta a personas pobres, diferentes de la norma. A veces termino bailando con personas que salieron del psiquiátrico por ejemplo".

Más tarde me iba a enterar que el día que nos conocimos Santiago volvía de vivir el primer día de su primer encuentro. Participó del "Encontrolazo" un encuentro exclusivo para repensar, conocer, deconstruir y reunir el colectivo LGTB + "Desde el encuentro me propuse ser más fuerte en mi mensaje".

En cuanto a lo que más le gustó de la experiencia rescata que: "Ponerme a charlar con las personas de nuestras problemáticas del colectivo LGTB, de las cuestiones  específicas de género Y la falta de libertad a la que estamos acostumbrades todes".

 "Yo salgo con muchos brillos, muy lookeado. Muy personajeado. Yo soy así adentro de mi casa. Las maricas existimos, basta de esconderse", agrega entre risas, dejando entrever la confianza que siente al hacerse cargo de lo que es y de animarse a vivir en sus propios términos.

Ver también: En primera persona: de esto hablan las lesbianas

En medio de nuestra conversación la pregunta cliché me pega y me permito hacerla: ¿Qué le dirías a una persona que no se anima a salir del mal llamado clóset, que está batallando internamente con los prejuicios y los mandatos?

"Le diría que la fuerza de transformación está en las manos. Hacer es la respuesta y crear situaciones fuera de la rutina, romper con lo que une pensaría que va a pasar para que pase otra cosa. Romper todo hacerlo añicos agarrar los escombros y hacer un hermoso cantero para las flores".

Santiago Bazzano, es de esos encuentros inesperados que conforman la esencia del encuentro mayor. Entre medio de los personajes conocides, influencers y referentes de nuestro movimiento también encontramos personas que militan las calles bailando, sonriendo y regalando libertad.

"Nos olvidamos de la vida caminando. Hay que acordarse de que estamos vivos y hay que bailar aceptando lo que a cada uno le toca y sonreír. Aprendiendo del otro", concluye.

El Encontrolazo

El ENM, prometía ser el más concurrido de la historia y cumplió. Entre los talleres, las charlas, las ferias y marchas se destacó un llamado a las disidencias sexuales y personas que no se sintieran identificades con las "cis- heteronormas": el Encontrolazo.

Reunidas bajo sus propias problemáticas y necesidades de discusión, visibilización y construcción identitaria, personas travestis, transexuales, lesbianas, gays, queers y demás componentes del espectro LGTBIQ+ se auto convocaron en zonas identificadas cromáticamente como propias del trabajo sexual: la zona roja, Plaza Matheu y zona rosa,  en la plaza Dardo Rocha y de los Lápices.

Autoconvocades en el Encontrolazo

Las actividades comenzaron el sábado. Con un total de 19 talleres, teóricos y prácticos, sus temáticas giraron en torno a "Convivir con VIH", " Decodificación del esquema conceptual colonial", " Identidad marrón y feminismo", " Putas tejedorxs, encuentro para trabajadoras sexuales", entre otras.

Pero además, el sabor estuvo en la originalidad de talleres prácticos como " Peluquería pública", " Twerk lesbiano" y " Reparación de bicicletas", por ejemplo.

El sábado por la tarde marcharon, organizaron una feria "mostri y autogestiva" y después se bailaron todo en la fiesta que tuvo bandas como Las Ex, Las Hida y G devil entre otres encargades de que el "Descontrolazo" fuera un éxito, siempre abierto a todo público con excepción de los varones cis heteronormativos.

Lejos de conformarse como un contraencuentro, las disidencias siguen abriendo espacios propios que destilan sus vivencias personales, colectivas, económicas, políticas y también culturales. De esta forma seguimos organizando colectivos dentro del mismo movimiento para hacer frente a un sistema patriarcal que nos oprime, invisibiliza, precariza y moldea a todas las identidades en general, pero a cada una de manera particular.

Santiago bailando en la calle