Crónicas del subsuelo: "Estallidos Argentinos" de Mario Wainfeld - Mendoza Post
Lunes 14 Oct 2019Lunes, 14/10/19 atrás
porMarcelo Padilla

El pasado jueves 10 de octubre, organizada por la Fundación Ecuménica de Cuyo, se realizó una charla-presentación del libro "Estallidos Argentinos" (siglo XXI editores, junio de 2019) del periodista Mario Wainfeld en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Uncuyo. Frente a una Aula Magna colmada, Wainfeld recorrió las páginas de su última obra que comprende el periodo desde fines de 2001 a la actualidad, a través de 10 crónicas. Acompañaron al escritor: María Rosa Goldar, Gisela Marsala, María Inés Abrile y quien suscribe. A continuación les comparto una semblanza del texto, escrito para la ocasión.

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El libro de Mario Wainfeld "Estallidos Argentinos" -demás está decir- no es un texto académico. No pretende serlo porque quiere comunicar otras cosas, de otra manera, de otra forma, echando mano a diversos capitales acumulados en el tiempo puestos a disposición. Por lo general, la idea de "texto académico" es endogámica toda vez que utiliza como "suelo" el refugio de sus cofradías comunicando contenidos a través de un lenguaje que agoniza en sus producciones. Como no define más que su estilo por el estilo, el formato por el formato, la academia no hace más que fabricar textos académicos para cumplir su exilio hacia adelante, aceitando el circuito del cual parece no poder volver hacia atrás en una especie de fordismo tardío en la producción de la palabra.

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Ingreso por ahí porque el presente libro es presentado en una Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Donde, supuestamente, están los que saben. Hago un paréntesis, escucho un gol la Selección Masculina de fútbol, el segundo, el empate contra los alemanes. Mi hijo, quien mira atentamente el partido, se da vuelta y me dice: "los alemanes también duermen". Sonreí apenas, sin importarme absolutamente nada del partido. Me quedé con la idea de "los alemanes también duermen" y el giro oblicuo de lenguaje, la invocación de un mito sobre los vencedores empatados que también duermen la siesta mientras la máquina de "La Invención de Morel" sigue filmando. Vuelvo al escrito de Mario Wainfeld, éste, en cuestión, "Estallidos Argentinos", donde aparece esa idea que sobrevuela permanente las diez crónicas que lo integran, porque al libro de Mario lo componen ritmos musicales, cantos y músicas de quienes cada tanto salen del subsuelo de la patria. Lo que sobrevuela en "los alemanes también duermen" y los "Estallidos Argentinos" es la inclaudicable resiliencia de la memoria.

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En los "Estallidos..." se escucha el ruido de las balas, el traqueteo de los manifestantes que corren sobre el cemento hirviente de los veranos nacionales, el chirrido de los tacos de los caballos militares, los gritos de arenga a las fuerzas represivas; todo eso escuché en el libro. El llanto y el grito de Kosteki y Santillán, el Ay¡ de Rafael Nahuel, la respiración artificial de Santiago Maldonado. Laten en el texto las proclamas, los cantos de las marchas que recorren la historia deshilachademente nacional.

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Mario Wainfeld escribe así, contando, como una voz popular, cantos y coplas tomadas de una grabación casera que resuelve su fe en las rebeldías populares como fuente de nutrición para una mejor vida, para cuando los que decidan tomar la posta lleven a cabo medidas necesarias para el bienestar común. Eso sí, no dejando de lado la problemática aparentemente oculta en el texto: el rol del estado en cualquier proceso político. Podría esbozarse además una teoría o teorización del estado en la versátil obra que hoy nos convoca. La relaciones de fuerza que llevan al estado hacia un rumbo específico, las resistencias contra viento y marea que realizan los anónimos de toda historia para que alguien pueda contarlas y volverlas Épica en la memoria de la militancia política y del pueblo.

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No es un texto académico, decía. Tampoco estrictamente periodístico, no tiene anclaje de frontera que lo ubique en un género específico, de ahí la nutrición seminal que propicia al leerlo. Se define más por la negación -asumiendo la misma como requisito de partida para "pensar" en países como el nuestro-, que por la afirmación del "ser occidental". Un paisito del sur del mundo periférico al capitalismo que sirve de laboratorio para el ensayo de experiencias de muerte y otras vitales. Wainfeld además, como escriba, apela a diversas trayectorias de lectura y escritura como un experto buceador. Arriesgando una ucronía en el final, desafiando plataformas, poniendo sobre la mesa de disección el cadáver indescifrable y huidizo del poder que juega a no mostrar sus movimientos.

Marcelo Padilla