La quemaron viva por denunciar que prostituyeron a su hija - Mendoza Post
Post: Mendoza PostViernes 9 Ago 2019Viernes, 09/08/19 atrás

El testimonio de Rosa Acuña fue clave para detener a una pareja que engañó y prostituyó a su hija y dos nenas en la zona de Plaza Miserere de Once en 2016. La mujer fue golpeada, violada y quemada cuando aún estaba viva por ser la testigo clave que puso tras las rejas a los proxenetas.

En julio de este año, María de los Ángeles Acosta y su pareja, Rodolfo Mauricio Barrionuevo, fueron condenados a 12 años de prisión por prostituir a la hija de la mujer y a dos amigas, de 12 y 14 años, por 500 pesos.

Rosa Acuña

Las chicas creían que iban a ir a conocer Puerto Madryn pero terminaron inmersas en un infierno en Buenos Aires. Fueron alimentadas con gaseosas y alfajores, obligadas a consumir cocaína, pasta base y pegamento todos los días.

Rosa fue la primera en notar que algo andaba mal cuando Acosta dejó de responderle los mensajes y advirtió a la madre de otra de las niñas. Rosa también había sido víctima de Acosta cuando era más joven y por eso apuntó con seguridad contra ella.

Su denuncia dio el pie inicial a una investigación que derivó unos días después en el allanamiento dentro del barrio La Carolina en Florencio Varela en el que rescataron a las víctimas.

En septiembre del año pasado, en medio del proceso judicial, el cuerpo de Rosa apareció calcinado en un descampado cercano al parque industrial de Trelew.

La madre de una de las víctimas declaró en el juicio que Rosa había sido asesinada por ser testigo del caso. Aunque tal afirmación no se pudo probar y cuando tuvo la palabra Acosta desmintió esa denuncia, la sospecha no desapareció.

La investigación por el crimen de Rosa se abrió en paralelo a la causa por trata que terminó llevando a la cárcel a la pareja. Se supo que Rosa fue a una fiesta donde hubo consumo de alcohol y drogas, que en un momento de la noche quisieron tener relaciones sexuales con ella y como se negó, la golpearon para someterla, la violaron en grupo y después la quemaron viva.