Maternidades feministas: protagonismo, decisión y autonomía - La Trenza - Mendoza Post
Viernes 2 Ago 2019 19 días atrás
porNoelia Sosa
Periodista y fotógrafa

Un profundo debate se está dando al interior del movimiento de mujeres y disidencias en nuestro país referido a las maternidades feministas. Parece que fuera antagónico definirse feminista y elegir la maternidad desde un punto de vista consciente, presente y pleno.

Existe un vacío en cuanto a la información que se maneja sobre el tema y, si hay, es insuficiente o de difícil acceso. ¿Qué son las maternidades feministas? ¿Cuál es el aporte de una doula en esta vivencia? Pero, empecemos por el principio: ¿Qué es ser doula? ¿De dónde proviene el término? ¿De qué se trata la práctica?

"No hay nada más trascendental que lo que nos atraviesa el cuerpo", con esta frase Ludmila Rivero, doula feminista, expresa el fundamento central que apoya la tarea de acompañar a otras mujeres en sus procesos de ciclicidad.

Ella se presenta en las redes sociales como: mujer, mamá de dos cachorros, feminista, militante de la vida, doula y creadora del proyecto Mamá Osa. También es tallerista y terapeuta de la Medicina de la Placenta.

El término doula proviene del griego, y significa "mujer que sirve a otras mujeres". En ese sentido, ella cuenta que las doulas se dedican a acompañar mujeres en sus procesos cíclicos naturales como menstruación, gestación, parto, puerperio y crianza.

Ludmila Rivero

En las comunidades precapitalistas, que tenían formas particulares de organización social y productiva era común que las mujeres se acompañen unas a otras en estos procesos. Pero sin irnos tan lejos en el tiempo, nuestras propias abuelas practicaban estos rituales junto a sus madres, hermanas o tías. Fue el sistema médico con el control de la natalidad y la sexualidad de las mujeres que cambiaron todas las prácticas. Es decir, esta actividad no es nueva, sin embargo, poco se conoce de ella al menos en nuestra provincia.

Una doula acompaña principalmente desde el aspecto emocional, desde el estar, el escuchar. Se retoma el concepto de sororidad -solidaridad entre mujeres- en lo concreto y real. El trabajo es colectivo, no tiene otra forma de ser.

Las mujeres históricamente hemos creado redes con otras mujeres para alcanzar determinados objetivos y este caso no es la excepción. Una doula se forma y aprende junto a otras. Por un lado, cuenta con conocimientos empíricos que surgen de la propia experiencia y las experiencias de otras compañeras. Y por otro, puede acudir a cursos certificados y especializaciones en temas particulares, como por ejemplo, la lactancia materna.

Como dice Adrienne Rich en su libro Nacemos de mujer: "Estoy cada vez más convencida de que sólo el deseo de compartir una experiencia privada, y muchas veces dolorosa, puede capacitar a las mujeres para crear una descripción colectiva del mundo que será verdaderamente nuestro".

Al preguntar a Ludmila sobre su vivencia personal y cómo llega a identificarse como doula feminista, ella aclara: "por suerte nací en el feminismo y de algún modo tuve el camino allanado por así decirlo. De todas maneras, como feminista me tocó vivir la violencia obstétrica y esa experiencia hizo que encauce mi lucha por este camino".

"Como doula, si bien me formé en un espacio con otras compañeras, es un lugar en el que me fueron poniendo las mismas mujeres, en un espacio de acompañamiento mutuo, de estar presente y de compartir información".

Ludmila también es Tecnica Universitaria en documentación y gestión de la información por lo que, utilizando estos saberes, tiene el propósito de crear una biblioteca en su casa. Este es un aspecto que considera fundamental para el empoderamiento de las mujeres, es decir, contar con toda la información posible sobre feminismo y maternidad y de algún modo ir llenando el vacío que hay al respecto.

Mamá Osa

"Mamá Osa es la expresión de todo lo que soy, se trata de recuperar lo mamífero de la crianza, hacer nexos con otras mujeres que están en proyectos colectivos y que buscan modos alternativos para sostener a sus familias sin descuidar a les cachorres. Un modo de vida más consciente, amigable con el medio ambiente y con los cuerpos".

Según explica, el proyecto se basa en descubrir otros modos de vivir la ciclicidad de la mujer, centrado en el respeto por el propio cuerpo, por lo natural y lo fisiológico. Considera que a medida que esto cambia, cambian las maneras de criar, de vivir y de gestionar la vida cotidiana.

Bajo este paradigma ella aborda talleres y conversatorios sobre Maternidades Feministas, que consisten en encuentros entre mujeres (madres y no madres) donde se pretende debatir y gestar nuevas teorías entorno a las diferentes maneras de maternar, intercambiando experiencias y compartiendo lecturas.

El objetivo es romper con las ideas antagónicas y dominantes que están presentes en el debate feminista: no maternar vs. ser una madre funcional al sistema capitalista y patriarcal. En esa polarización parece que no hubiera otras posibilidades, como las maternidades deseadas, planificadas y conscientes que se sustentan en el feminismo. Frente a esto se trata de generar alternativas, salir del adultocentrismo y la maternofobia sumando a les niñes y les adolescentes a la lucha feminista, como así también crear espacios que les incluyan. Se trata de repensar y redefeninir desde las bases el movimiento de mujeres y disidencias acorde a las demandas de todas y de todes.