El Gobierno apeló la licencia de una mamá no gestante - La Trenza - Mendoza Post
Lunes 29 Jul 2019Lunes, 29/07/19 atrás
porRomina Quiroga
Periodista

 Carina Robles y Cintia Cancini, se convirtieron en las primeras madres de las fuerzas policiales, en nuestra provincia, en recurrir a un amparo legal cuando a Robles no le concedieron una licencia de la misma cantidad de días que a su pareja al no ser la madre gestante. Tras un arduo proceso legal, el fallo del juez Sancho le concedió finalmente la licencia de 135 días a la mamá de Isabella.

Sin embargo, este triunfo legal para las familias no tradicionales fue opacado por el Gobierno Provincial el viernes 26 de julio. Sin haber cumplido los 3 días correspondientes por ley, la provincia apeló el fallo del Juez Sancho.

La Cámara, que recibió la apelación, deberá pedir que el Gobierno exponga sus argumentos para rechazar el fallo que otorgó la licencia a la joven madre. Mientras tanto, Carina Robles seguirá gozando de la licencia hasta que la Cámara resuelva el caso.

Carina y Cintia

En diálogo con La Trenza, la abogada de la pareja, Carolina Jacky explicó que una vez firme la resolución, en el peor de los casos, el dinero que recibió Robles por la correspondiente licencia, no se debería devolver. Porque las Convenciones Internacionales en las que se basó la sentencia, la amparan.

Y además agregó que es "una tristeza, apelar un fallo de tan positivo, rescatando que la sentencia significó igualdad de oportunidades en la crianza no sólo para matrimonios del mismo sexo, sino para paternidades heterosexuales".

Un fallo inédito en Mendoza

Su caso sienta precedentes históricos en nuestra provincia. No sólo consiguieron una sentencia favorable e igualitaria para las dos madres, sino que el Gobierno Provincial dejó en claro su falta de compromiso para cualquiera que no entre en la norma de la familia tradicional.

En Mendoza, actualmente, según la Ley 6722, en las fuerzas policiales, para la maternidad corresponden 135 días de licencia (45 días antes de la fecha del parto y 90 días después) y 15 días de licencia para los padres. El régimen laboral de licencias por maternidad no contempla a las madres no gestantes, a menos que sea un proceso de adopción. La diferencia entre licencias, además, delega el cuidado y la crianza sólo en la figura materna. Una deuda pendiente que refuerza la idea de familias patriarcales heteronormativas.

La causa contempla las disposiciones de la Ley 26618 de Matrimonio Igualitario priorizando la igualdad de los miembros de la familia, independientemente de su género. En la sentencia el juez cita todos los tratados internacionales de Derechos Humanos y la necesidad de adoptar los conceptos de diversidad de familia y de elección de género.

En diálogo con la Trenza, Carolina Jacky comentó que el motor principal de la querella fue siempre la búsqueda de igualdad y equidad en las licencias de ambas madres. Además subrayó la importancia de los derechos del niño por nacer, a tener el cuidado y amor de ambas partes, y la Convención CEDAW, que prevé eliminar todo tipo de discriminación contra la mujer.

Dra Carolina Jacky, abogada de la pareja

A nivel nacional hay antecedentes similares, donde se reconoce la co-maternidad y se igualan en derechos a ambas madres. El juez, incluso, califica de machista a la ley que regula la licencia de los empleados del Estado:

"Cabe agregar que la Ley Provincial N° 5811 y sus modificatorias, dispone licencias para madres y padres refleja un modelo de familia patriarcal en el cuál el rol de la mujer estaba destinado al cuidado y crianza de los hijos, mientras que el varón debía trabajar para proveer los alimentos", explica la abogada.

La historia de Carina y Cintia

La historia empieza mucho antes, hace más de cuatro años en las Fuerzas Policiales, una amistad se volvió, con el tiempo, en algo más y con ayuda del destino: se enamoraron. Entre las exigencias en el trabajo y las rutinas de cada una, el tiempo juntas era muy poco entonces decidieron convivir. 

A fines de Diciembre del 2017 la pareja, selló su unión en matrimonio y emprendieron oficialmente su camino juntas. El deseo de ser madres se hizo muy fuerte en el transcurso del primer año de matrimonio, las condiciones se habían vuelto favorables, la felicidad era plena, la convivencia era armónica, la estabilidad económica acompañaba y la obra social cubría los tratamientos.

La primera experiencia pintaba mal: una de las clínicas en las que se asesoraron mostró la hilacha y se dejó opacar por los prejuicios en cuanto a su relación. No volvieron más.  Después de buscar un poquito y conocer mejor, dieron con una clínica donde la atención fue muy diferente y les brindaron la compañía para seguir los pasos necesarios.

Una vez finalizado el procedimiento, había que esperar mínimo unos 15 días para la primera prueba beta y comprobar los valores. La ansiedad se instaló en casa como una integrante más, cuando la fecha llegó, coincidió justo con un fin de semana largo y el análisis se pospuso. Decidieron hacer trampa y comprar un test en la farmacia. "Negativo" comunicó Cintia. Se abrazaron y se acompañaron entre alguna que otra lagrimita aunque decididas a no darse por vencidas. Pero entonces Carina miró el test y la doble rayita roja se dibujó de a poco: el sueño se había hecho realidad, iban a ser mamás.

Cintia llevó a Isa en su vientre, su edad es la mejor en cuanto a fertilidad. En unos años cuando quisieran volver a tener hijos,( porque esta familia recién arranca), eso ya les jugaría en contra y aunque no imposible sería más dificultoso, entonces Carina asumiría el honor.

Desde ese momento empezaron todos los controles, las ecografías, los trámites administrativos en el trabajo. La felicidad se empañó cuando a Carina no le concedieron una licencia por maternidad por no ser la madre gestante y tampoco pudo acceder a la licencia por paternidad porque no era el padre: el gobierno sólo le otorgaba 3 días por nacimiento.

Entre angustia y tristeza, buscaron asesoramiento. Nunca fueron de las personas que se conforman con un no. Algo había que hacer, no había nada para perder. Carolina Jacky, abogada de la pareja, hizo su aparición en este punto. 

Estudiando casos similares, revisando legislaciones y apelando siempre a la equidad y los derechos correspondientes, estas tres mujeres lo lograron: el mismo día de la cesárea de Isabella, el Juez Ricardo Sancho, les concedía la licencia por maternidad, a las dos madres por igual.