Duro testimonio: "Los antiaborto deberían venir a ver una terapia intensiva" - Mendoza Post
Post: Mendoza PostViernes 21 Jun 2019Viernes, 21/06/19 atrás

El Hospital San Martín de La Plata es el más grande de la provincia de Buenos Aires. La jefa del servicio de Terapia Intensiva y ex presidente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), Elisa Estenssoro, contó su vivencia diaria y por qué está a favor de la legalización del aborto.

En una nota exclusiva con Infobae, la médica dejó en claro que considera que el aborto es un problema social de acceso a la salud.

"Nosotros estamos acostumbrados a recibir pacientes que ingresan a terapia intensiva del hospital con abortos sépticos, que es la complicación más grave de un aborto mal practicado y la que lleva a la muerte. Hace mucho que venimos atendiendo a estas pacientes y viendo cómo muchas de ellas vienen a morir a terapia intensiva", relató.

Elisa Estenssoro, médica a favor del aborto.

Además, dijo que "desde el otro lado se oyen y se ven cosas truculentas, como el feto de papel maché, como el relato de que el aborto es asesinato y todas esas cosas tan chocantes, cuando en realidad lo que es chocante es que esas mujeres, todas de bajos recursos, ingresan a los hospitales en un estado de gravedad profunda y la mayoría muere".

Estenssoro determinó: "Cada vez que recibimos a una mujer en esas condiciones siempre decimos que deberían venir a esta sala de terapia intensiva los anti aborto, para que vean de qué tipo de cuadros estamos hablando. Esto es lo verdaderamente truculento y lo verdaderamente grave".

"Cada uno que tenga las creencias que quiera, la salud pública es otra cosa. La mortalidad materna es otra cosa", explicó.

Entre varias respuestas que dio a la periodista Sofía Benavides, la médica explicó que "las que sobreviven pueden sufrir todo tipo de consecuencias y una bastante común ante las infecciones es la extracción uterina. Entre las más graves, sin embargo, está la coagulación intravascular diseminada. Significa que se van trombosando todos los pequeños vasos y hay que ir amputando las extremidades: pies, piernas, brazos, es una cosa terrible".

"Antes, todas estas pacientes morían, pero ahora muchas sobreviven gracias a los avances que se hicieron en el campo de la medicina", alertó, aunque muchas de las mujeres amputadas le manifestaron "ojalá hubiera muerto".

"A nosotros se nos partía el alma, realmente se nos partía el alma. Es tremendo y es injusto... uno no eligió la medicina para pasar por estas cosas", destacó.

"Vengan a ver", manifestó la profesional sobre lo que vive a diario.

"A fines de la década del ochenta y principios de los noventa en varios trabajos que hemos publicado hablábamos de una mortalidad en estos casos del 50%, que de cualquier manera es una mortalidad inaceptablemente alta, debido a que se trata de muertes evitables. Y la mortalidad materna en estos casos es un indicador inapelable de la calidad del sistema de salud. Yo elijo llamarlos femicidios, porque en estos casos falla el Estado, falla la educación sexual, falla la entrega de anticonceptivos, falla todo. Y cuando todo falla, las afectadas son las mujeres de bajos recursos, que son las que mueren", dijo.

"Ingresan a los hospitales en un estado de gravedad profunda y la mayoría muere", dijo.

Con respecto al misoprostol, dijo que se trata de "un medicamento de alto costo" y que está "fuera de su alcance" a las mujeres que llegan a un hospital público. "Esto es una realidad, el misoprostol se usa en otro circuito. Que también es ilegal, también es clandestino, pero que es mucho más seguro. Por eso, insisto, este es un problema de inequidad del acceso a la salud", resaltó.

"Yo toda la vida estuve a favor de la legalización del aborto. Nosotros, mi equipo y yo, estamos publicando sobre estos temas desde el año 2007. A mí toda la vida me ha conmovido profundamente esta desigualdad de lo que ocurre con las mujeres más pobres", finalizó.