Día de la ancianidad: el odio no deja que las personas trans lleguen a viejas - La Trenza - Mendoza Post
Viernes 21 Jun 2019Viernes, 21/06/19 atrás
porRomina Quiroga
Periodista

Cada 21 de Junio, de la mano de el solsticio de invierno y otras efemérides, se conmemora el Día de la Ancianidad. Los adultos mayores en todo el mundo son festejados desde 1982, cuando se celebró la primera Asamblea Internacional de la Organización de la Naciones Unidas dedicada al envejecimiento.

Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2016, la expectativa de vida de los argentinos era de 80 años (80,4 exactamente) en las mujeres y casi 73 años (72,8), en el caso de los hombres.

Un informe elaborado por la OEA y La Comisión Interamericana de Derechos Humanos establece que el promedio de vida de una persona trans en América Latina y el Caribe, varía entre los 35 y 41 años. En nuestro país, una gran mayoría no llega siquiera a cumplir los 40.

Mariano Ayles es un varón trans mendocino y a los 51 años es el más "viejo" de la comunidad trans de Mendoza. Estudia Trabajo social. Vive con sus padres ya mayores y dedica casi todo su tiempo a cuidarlos. Mariano fue el primer varón que obtuvo su documento bajo la re-asignación de género en la provincia.

Recuerda que durante casi medio siglo de vida, tuvo que reprimir su identidad de género y aguantar con los dientes apretados. Salió del closet en primera instancia como lesbiana hasta que tuvo la fortaleza para afrontar el proceso y hace pocos meses logró comenzar el tratamiento hormonal.

"Mendoza es más conservadora en cuanto a las salidas del closet, en otros lugares no les ha costado tanto. Dentro de la comunidad de varones trans Mendoza todavía no tiene un grupo armado. Van de los 13 a los 30 años como máximo. A mi edad no tengo un grupo de contención, un grupo de amigos que pasen por los mismo desde que reafirmé mi identidad de género".

Betty tiene 36 años y tal como Mariano, es una de las más grandes. Las mujeres trans poseen una expectativa de vida menor, debido a que un gran porcentaje se ve obligada a prostituirse, exponerse a la violencia machista, vivir en la calle y sufrir vejámenes de todo tipo.

Betty recuerda con mucho dolor que cuando fue joven no pudo entrar a los boliches  porque su género físico no coincidía con su género biológico: "Era un hombre vestido de mujer".

Panorama laboral y su incidencia en la calidad de vida

La razón principal por la que no existen ancianos trans es por el odio y la violencia que amenaza constantemente la vida en sociedad de estas personas. El acoso y la marginación empiezan desde edades tempranas y los prejuicios llevan a que un gran porcentaje termine viviendo en la pobreza absoluta. 

Organizaciones travestis y trans que recolectan datos aseguran que en los primeros 40 días del año hubo al menos catorce travesticidios sociales. Es decir, travestis y trans que murieron víctimas de la exclusión social y la falta de acceso a derechos básicos como salud (muchas fallecen de enfermedades que se pueden tratar), educación, trabajo, vivienda.

Actualmente Mariano no cuenta con un trabajo, su sustento proviene de El Ministerio de desarrollo social y un plan para personas en situación de vulnerabilidad : "Plan hacemos futuro", gracias al cual pudo retomar sus estudios. 

"Yo nunca trabajé, porque cada vez que fui a un supermercado, a una tienda, a una librería con el curriculum, me discriminaron. Ejercí 20 años la prostitución.  Resistí hasta el 2017 que obtuve el 'Hacemos Futuro' y pude dejar la calle. Yo resistí, pero muchas chicas no llegaron a los 35", comenta Betty desnudando su intimidad

Los transfemicidios, el alcohol y las enfermedades de transmisión sexual son el factor principal de descensos en individuos mayores de 30 años dentro del colectivo transgénero. 

Para personas heteronormativas, quedar dentro del mercado laboral es posible prácticamente hasta los 30 años de edad. La situación de los transexuales mayores no corre mejor suerte.

Por el momento no existen estadísticas que estimen un número de personas fallecidas tanto varones como mujeres, cualquiera sea su edad, dentro de la comunidad LGTB.

Con el paso de los años, mientras se sigan aprobando leyes que garanticen la inclusión la expectativa  y calidad de vida, puede aumentar.

La Ley de Identidad de género 26743 fue un paso decisivo en la inclusión y desarrollo de comunidades LGTB pero aún quedan dos grandes deudas: La Ley de inclusión laboral y una ley que garantice un cupo mínimo en las listas electorales. Dos herramientas que pueden ayudar a que cada vez más transgénero lleguen a ser abuelos.