Desorientados a la hora de elegir carrera y profesión - Mendoza Post
Viernes 21 Jun 2019Viernes, 21/06/19 atrás

Las preguntas del Director cayeron como un balde de agua fría para todos los alumnos de aquel 5to. Año Comercial. No parecía casual, ya que coincidía con la mayoría de las opiniones que Horacio había escuchado, cada vez que compartía con quienes quisieran escucharlo, sus deseos de estudiar Ciencias Políticas.

- "¿Está seguro? ¿Y de qué va a trabajar? Mire que no hay actividad política por ahora.... ¿Qué futuro laboral tiene?"

Abogacía, Ingeniería, Medicina, Contador, todas las carreras tenían el beneplácito del Director y quienes las elegían eran felicitados. Excepto a Horacio, claro. A quien se le podía ocurrir que a fines de 1977, en pleno Proceso, a algún loco podía preferir una carrera de "eso", actividad tan denostada y desprestigiada.

Horacio, perseverante y testarudo, siguió con su idea, su ilusión, lo que creía su vocación. El tiempo le demostraría si realmente era acertada su elección, pero eso será motivo de otra reflexión.

Recorrer el camino del trabajo, experiencia difícil.

Similares comentarios seguramente se hayan escuchado de esta carrera, como de cualquier otra. ¿Ingeniería? Difícil y larga. ¿Medicina? Ingreso complicado. ¿Abogacía? Ya hay demasiados. ¿Robótica? Todavía no hay desarrollo en nuestro país. Todos tienen algo que decir para generar aún más dudas al momento de elegir una profesión.

Vocación, interés, también desorientación, posibilidades económicas familiares para encarar una carrera universitaria, cercanía de los lugares de estudio, tenacidad y esfuerzo personal, cuando no una base sólida de estudios primarios y secundarios suficientes para la etapa universitaria y laboral futura, son sólo una parte de las muchas que deben armonizarse para que Horacio, como todos los jóvenes puedan desarrollarse laboralmente en oficios o profesiones.

¿Es este un análisis de Recursos Humanos? ¿Qué tiene que ver esta anécdota que podría repetirse en innumerables ocasiones, en distintos lugares de la provincia y el país, con los sesudos análisis de los expertos y académicos de los RR.HH.?

Es que Horacio representa, al menos, a un grupo de personas que -con formación adecuada y posibilidades económicas de su familia- tiene que tomar una decisión crucial: elegir una carrera, durante la adolescencia, a la que debería dedicarse el resto de la vida y garantizarle no sólo su mantenimiento sino también y especialmente su felicidad (¿Acaso es otro el objetivo de nuestras vidas?). Difícil tarea para quien con 17 o 18 años piensa más en las previas (o los malones para los más mayorcitos), el deporte, la música o cualquier otra actividad tan alejada del mundo laboral, o ninguna actividad si pensamos en los muchos "NI-NI" de nuestro país.

Nada hacen tampoco las instituciones educativas, repitiendo con aburridos profesores los mismos temas y materias, como hace años, sin pensar ni por un momento en la necesaria guía para que los jóvenes elijan su futuro con cierto grado de certeza ni formarlos en herramientas prácticas para la vida laboral.

No existe una formula única, ni tampoco valen las experiencias ajenas, pero los jóvenes, futuros técnicos, profesionales, comerciantes, emprendedores, empiezan el camino del trabajo, bajo la desorientación absoluta de su adolescencia y sin guías necesarias para que el futuro laboral los encuentre sólidos y preparados para un mundo cambiante y exigente.

Y estos serán, en pocos años, profesionales, o no lo serán y se incorporarán a otras labores con la misma baja formación y menores habilidades, para nutrir de sangre joven empresas, comercios y todo tipo de actividades laborales.

¿Será adecuada la elección de Horacio - y de tantos otros- para desempeñarse en ese mundo laboral? ¿Qué les deparará el destino? ¿Qué serán esos jóvenes en su madurez?

Y lo que es peor aún si generalizamos el análisis: ¿qué país tendremos en el futuro?

Pero estos y otros más serán temas de otros análisis.