Grimoldi: el empresario honorable que salvó vidas, en crisis - Mendoza Post
Sábado 1 Jun 2019Sábado, 01/06/19 atrás
porAna Montes de Oca
Periodista

En Argentina tenemos muy arraigada la creencia de que los empresarios exitosos no son buena hierba. Pero la historia muestra que, como en todo, hay de todo.

Hoy se conoció la noticia de que Alberto Grimoldi, el presidente de las famosas zapaterías, pidió al Gobierno un proceso preventivo de crisis, según le informó la empresa a la Bolsa local donde cotiza.

"Dicho procedimiento le permitirá a la Sociedad tomar una serie de medidas para adecuar la estructura de recursos humanos en algunos sectores de forma ordenada", asegura el comunicado. "Esto redundará en una mayor optimización de sus costos y así mitigar el impacto de la crisis", detalla la carta firmada por Alberto Grimoldi, presidente de la compañía.

Los Grimoldi sufren la crisis como muchos otros empresarios, pero ellos cargan una historia de solidaridad y honor que es necesario rescatar.

Un negocio confiscado y regalado

"Alberto (padre) había venido para aprender en los negocios de mi familia todo lo relacionado con la atención al cliente, la venta de calzado al público, la comercialización del producto. Recuerdo como si fuera hoy que Alberto se sentó en banquito de madera de esos que se usaban entonces para ver en detalle, en vivo y en directo como se dice ahora, el procedimiento que utilizaban los vendedores de la firma".

Así comenzó a contar "Lilo" o Liselotte Leiser, una alemana de 94 años cuyo padre era dueño de una enorme cadena de zapaterías en Alemania, negocio que, literalmente, fue salvado por Alberto Grimoldi.

En el año '33 la cadena Leiser, cuyas fotografías pueden verse hoy en el Centro Conmemorativo del Holocausto de Montreal, fue "arianizada", es decir que la familia tuvo que cederla a una persona no judía y así pasar el negocio a manos "arias". Ante el avance Nazi, los Leiser decidieron mudarse a Holanda, adonde también eran dueños de una cadena de zapaterías llamada Huff, ya habían perdido las 35 que tenían en Alemania.

Para mayo de 1940 Holanda ya estaba sitiada por el nazismo y "Ante el riesgo de perder también los negocios en Amsterdam se produjo la segunda y milagrosa intervención de Grimoldi, quien se hizo cargo de la cadena en Holanda mediante una operación comercial obviamente ficticia y con la promesa de devolver el patrimonio recibido no bien terminara la Guerra. Un verdadero pacto de caballeros", contó Lilo.

Grimoldi devolvió todo en cuanto terminó la guerra. Incluso dinero que le enviaron.

"Lilo" y Allberto hijo, en un reencuentro en 2013

"A veces me preguntan por qué mi familia confió tanto en Grimoldi. La respuesta es mucho más simple de lo que podría suponerse. Mis padres decidieron asumir el riesgo y, así, aferrarse a la promesa de ese hombre que, en un mundo que se les caía encima, les generaba confianza. A veces en la vida hay que dar un espacio a los valores permanentes de la condición humana". 

Tal vez la Ley del Karma le devuelva a Grimoldi con el mismo honor con el que el devolvió una verdadera fortuna salvando así la vida de toda una familia.