Game Of Thrones: un frustrado proceso de deconstrucción televisiva - La Trenza - Mendoza Post
Miércoles 22 May 2019Miércoles, 22/05/19 atrás
porConstanza Terranova
Periodista

 Opiniones diametralmente opuestas se han expresado en twits, stories y extensos post de redes sociales sobre el machismo resurgiendo en la última temporada, a la par de las decisiones apresuradas de los escritores. El fenómeno Game Of Thrones compensó con direcciones impecables y fotografías exquisitas un guion flojo y una perspectiva de género un poco vapuleada.

Como una de las series más famosas de la década y más costosas de la historia de la tv -la última temporada costó cerca de 60 millones de dólares-, Game of Thrones está sujeta a todo tipo de análisis. Más allá de lo técnico, que fue impecable en la última temporada, lo discursivo siempre fue uno de los puntos fuertes de la serie. Es aquí cuando vemos que, sin los libros de George R. R. Martin, Juego de Tronos puede tornarse tan machista como cualquier serie posmoderna.

Las mujeres de Westeros (y Essos) se caracterizaron como mujeres fuertes desde un inicio de la historia. Con recorridos muy diferentes, cada arco argumental se construyó con un propósito claro, que no siempre dependía del de los varones de la trama. De hecho, GOT es una de las pocas series de temática épica que cumple con el test de Bechel - test diseñado para medir el machismo de los productos culturales.

Ver también: Daenerys: el camino al Trono de Hierro se hace a lomo de dragón.

Múltiples escenas presentan mujeres poderosas, realmente empoderadas e inspiradoras. Game Of Thrones es una de las pocas series que nos da mujeres guerreras, asesinas a sangre fría, estrategas militares, gobernantes, cuyas motivaciones no son sólo el amor romántico o maternal. De hecho, estos amores son mencionados como las mayores debilidades de las protagonistas.

Ver también: Cersei Lannister: ¿villana o monarca empoderada?

Sin embargo, algunos afirman que George R. R. Martin no es fiel a la época en la que transcurre la acción - un medioevo fantástico. Según los detractores, las mujeres realmente no llegaban a decidir en esa época donde la violación era moneda corriente y las mujeres lo aceptaban o morían y así debería ser representado. Para otros, la saga Canción de Hielo y Fuego tiene el enfoque correcto, para una producción escrita desde finales del siglo XX y una serie emitida en nuestro siglo y contexto.

Pero aquellos inconformes que reclaman mujeres "fieles a su época" en una realidad que también acepta dragones, brujas y zombies de hielo, algunas cifras los sorprenderán. En los 72 episodios hemos visto 125 mujeres desnudas (todas ellas delgadas ¡y bastante depiladas para la época!) y solo 24 hombres - que por lo general conservan la ropa. Por lo visto, las mujeres del medioevo de Weiss y Benioff - productores de la serie- realmente no tenían mucha voz en estas decisiones. 

Si bien, se ha visto una evolución en las representaciones de las mujeres y las justificaciones de las escenas de sexo, - en la primera temporada hay 33 desnudos y en la octava con sólo tres- todo se debe al contexto internacional. Escritores y directores no son inmunes a movimientos mundiales como el #MeToo o #NiUnaMenos y aprovecharon los roles femeninos principales, como los de Daenerys, Cersei, Sansa y Arya, para dejar atrás las escenas de hombres tomando decisiones y discutiendo de política entre desnudos de esclavas sexuales.

Ver también: Sansa Stark: de niña mimada a Lady de Winterfell


Sin embargo, una crítica un poco más filosa podría apuntar a la construcción de los roles femeninos principales y la posterior destrucción de su empoderamiento. Vemos a las madres abnegadas, estereotipo por excelencia de la época, morir rápidamente - Caitlin Stark, Lissa Tully, - y a las mujeres que toman roles tradicionalmente masculinos, sobrevivir hasta el final- Daenerys, Cersei, Arya, Brienne.

Ver también: Arya, de niña irreverente a peligrosa asesina

Incluso las más empoderadas caen ante desenlaces propios de culebrones de los 90, que definitivamente son un error de los escritores. El giro del personaje de Sir Brienne no tiene razón de ser, tanto la escena de sexo, como la de humillación son innecesarias. La enajenación de Daenerys ante el rechazo de Jon nos hace pensar en su locura como un despecho desmedido, en vez de verla como el descenso de una monarca cegada de poder.

Quizás, el hecho de en 72 episodios sólo participaron 4 escritoras y 4 directoras, nos da una pista de dónde está el quid de la cuestión. Definitivamente no es la escritura de Martin la única responsable de este suicidio argumental, quizás es su falta de participación en las últimas temporadas, o el apuro por terminar la serie lo que llevó a los showrunners a tomar vías tan desafortunadas.

Una de las grandes controversias en la temporada ocho fue la pobre justificación para las violaciones que sufre Sansa como fortalecedores del carácter de la Lady de Winterfell. Imperdonable.

Los arcos de las mujeres de GOT avanzan cuando se hacen dueñas de rasgos estereotípicos masculinos como la seriedad, la frialdad y hasta la crueldad. Paradójicamente los varones se humanizan y vuelven mejores personas cuando toman características tradicionalmente atribuidas a las mujeres, como la compasión y la empatía.

¿Será hora de empezar a cuestionar los productos culturales como los formadores de opinión e ideología que son? ¿Es momento de entender que los objetos simbólicos tarde o temprano se reflejan en nuestro imaginario social? ¿Las grandes cadenas pueden seguir produciendo fetiches estandarizados sin evaluar las consecuencias?