Crónicas del Subsuelo: De regreso - Mendoza Post
Lunes 20 May 2019Lunes, 20/05/19 atrás
porMarcelo Padilla

Cada cuatro o cinco décadas este país y su pueblo, más su historia al límite del abismo académico que la designa, pare liderazgos políticos de esos que circulan por el mundo. Embrollo y sospecha, mirando a lo lejos a la mujer y al hombre, disidentes y conservacionistas de la biología salarial y del entretenimiento pautado por su religión, abrevan, se hacen agua y diluyen frente a la parición de quien lleva la bandera de una esperanza mundana y segura, tóxica la especie cada tanto genera otras re ligazones específicamente políticas para discutir el paraíso. Porque acá lo que está en discusión es el tipo de paraíso que imaginamos y en el cual queremos participar, paraíso pagano, dionisiaco, aperturista a todo condenado y condenada por los dueños del purgatorio. Nosotros peleamos por el paraíso y el infierno, fundidos ya en toda existencia humana, la síntesis es pagana y se corporiza en una mujer, la que alberga hijos propios y ajenos, adopta, cuida y protege de las invasiones oníricas que asedian por las noches a las casas renunciadas, con el fuego apenas, ademán desierto de toda caricia, ella renuncia sin abandonar, por más que algunos ofrezcan otras lecturas, lecturas de clase, lecturas culpables de todo lo leído y escuchado, culpables de participar del silencio como lenguaje de las cosas y hechos intocables. El pueblo tendrá la suya, la lectura que circula por las calles y las fábricas, por las villas y escuelas, ranchitos tristes que tiñen de hollín las caritas de les niñes. Es cuando sale el sol la cosa, cuando se pone lindo con ella a eso de las nueve y pico. Yo servía el mate cuando me enteré de la renuncia a la picota preparada por los diseñadores de máquinas de tortura mediática.

Y no tengo más nada que bailarle al tiempo de la mano de la sombra. Canción eterna sin autor. El pueblo se anota otro día en las efemérides peronistas (eso es también el peronismo, un movimiento litúrgico que tiene vigencia simplemente porque renueva y construye nuevos días de celebración alrededor de su parición) El pueblo pare al peronismo y el peronismo del pueblo pare a su conducción. Lo demás es ciencia política. Yo hablo de la disputa del paraíso o de la noción de paraíso. El aspecto sagrado que modifica y conserva, encajona el agua libre de las montañas y el mar, y luego organiza la distribución. Perfecto, ahí vamos al punto, discutimos la distribución de las riquezas que produce el paraíso también, junto a su concepto. Abrevan también las posibilidades aleatorias. Y ahí la contingencia del tiempo histórico abierto como una selva caliente en el fin del mundo. Otra luz, la del sur tozudo que inventa la constante rebelión contra los dueños del purgatorio.